El club barrial Villa Gobernador Gálvez, al que concurren unos 400 chicos para hacer actividades deportivas y que enfrenta un pedido de desalojo, pide la colaboración de la comunidad y del Estado para comprar las tierras y poder seguir funcionando.

El club barrial Villa Gobernador Gálvez, al que concurren unos 400 chicos para hacer actividades deportivas y que enfrenta un pedido de desalojo, pide la colaboración de la comunidad y del Estado para comprar las tierras y poder seguir funcionando.
"El club se mantiene a pulmón, sin ayuda de nadie", señaló Sergio, tesorero del Centro Cultural y Deportivo Villa Gobernador Gálvez, que desde hace cuatro décadas ofrece a 400 chicos actividades deportivas como fútbol y hóckey, en categorías que van desde baby a veteranos. "Este club representa a la familia, la integración, la inclusión, es un actor social y es un nodo del barrio", reseñó María Rosa, hija de uno de los fundadores.
El club tiene un acuerdo con el dueño de las tierras, que le permite su uso a través de un comodato que renueva cada dos años. "Pero hay una deuda de impuestos que el club no puede pagar y en octubre nos llegó una carta de desalojo", indicó Sergio en diálogo con Telefé Rosario, quien además resaltó la buena predisposición del dueño para que se pueda concretar.
"El club está dispuesto a comprar las tierras y hacer lo que sea para eso, pero se mantiene a pulmón, sin ayuda de nadie", resaltó, y dijo que el año pasado se mencionó que el terreno de José Ingenieros y Alvear estaba valuado en una cifra cercana a los tres millones de pesos, un monto que el club no puede afrontar.
Por eso, los referentes del club salieron a pedir la ayuda de particulares y del Estado bajo la consigna: "Cuando un chico entra a un club sale de la calle".



Por Isabella Di Pollina

