Muerte de animales traficados
Las estimaciones que hacen desde el Centro de Rescate, Investigación e Interpretación de Fauna La Esmeralda indican que el 90% de los animales traficados mueren en el trayecto desde que son capturados hasta que intentan llegar a los lugares de comercialización.
Al igual que la biodiversidad, el tráfico no conoce de fronteras jurisdiccionales. Sólo por citar un caso, el loro hablador es una de las especies más traficadas actualmente y su distribución se concentra en buena parte del norte argentino: Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco, el norte de Santa Fe, Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero, según indica el Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales.
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Santa Fe tiene un programa de conservación específico para el loro hablador.
Foto: Sistema de Información de Biodiversidad
Al respecto, desde la organización Aves Argentinas indicaron a La Capital que la captura de los animales no se realiza necesariamente en la misma provincia en la que se detecta el tráfico: "Seguramente, los loros habladores, cardenales amarillos y las tortugas terrestres provienen de otras provincias o criaderos".
A nivel país, Santa Fe trabaja a través del Ente Coordinador Interjurisdiccional de Fauna (Ecif). Este espacio funciona para abordar problemáticas en torno a la fauna de manera regional, pensando a las especies como habitantes de una región y no de provincias específicas.
Tráfico y comercio
El control y fiscalización se realiza a través de a Dirección General de Manejo Sustentable de Fauna, que se encarga de articular con las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial para realizar allanamientos en caso de que sea necesario.
La captura, cría y venta de ejemplares, indicaron, se da en su mayoría como una cuestión cultural, sobre todo en el norte santafesino. Incluso hay localidades en donde existieron criadores históricos de especies autóctonas legales para tal fin, que fueron desapareciendo y no delegaron su trabajo. Pero con esa misma modalidad, también se insertaron en el sistema personas que crían animales sobre los que pesa la prohibición para mantenerlos en cautiverio.
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Mientras que el norte es una zona con mayor presión de tráfico y crianza, el centro y el sur, con Rosario y la ciudad de Santa Fe a la cabeza, son sitios con mayor presión de comercio sobre los ejemplares capturados y traficados.
Denuncias y controles
Dos de las vías por las que las autoridades dan con quienes se encargan de traficar animales son las denuncias y los controles, sobre todo en rutas provinciales y nacionales.
Respecto a las denuncias, llegan a la Dirección de Fauna y, de allí, se determina si se debe accionar en conjunto con las fuerzas de seguridad (dependiendo la magnitud del caso) o si también es necesaria una orden de allanamiento, por lo que interviene, también, un fiscal.
Los controles en las rutas, por su parte, se realizan en conjunto con las fuerzas de seguridad. Son frecuentes las situaciones en las que se encuentra a particulares circulando con fauna silvestre en autos o camiones y, así, se vivieron situaciones insólitas y que dan cuenta de cómo se traslada periódicamente fauna silvestre por las rutas del país.
Uno de los ejemplos más resonantes se dio en enero de 2022, cuando también la Gendarmería requisó un auto que iba de Roque Sáenz Peña (Chaco) hacia Tostado por la ruta nacional 95 con 100 loros habladores en el baúl. Un caso similar ocurrió en noviembre del mismo año durante un control de tránsito de rutina en el inicio de la autopista Rosario-Santa Fe, en donde la Policía de Santa Fe descubrió que un automovilista llevaba 48 pichones de loros en pésimas condiciones.
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Gendarmería detectó, en un control de tránsito, a un conductor que llevaba 100 loros en el baúl de un auto.
Foto: Ministerio de Seguridad de la Nación
Otro se dio en Rafaela, en septiembre del 2023: durante un control en la ruta nacional 34, personal de Gendarmería detectó, en un camión procedente de Santiago del Estero que se dirigía hacia Buenos Aires, 139 aves de distintas especies, entre las que había jilgueros, pepiteros de collar, reinamoras, cardenales y boyeros negros ocultos entre el cargamento original del rodado.
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Parte de las 139 aves decomisadas por Gendarmería, en enero del 2023.
Foto: Ministerio de Seguridad de la Nación
Es por ello que se hacen controles en puntos críticos de las rutas por la regularidad con la que se trasladan animales en los vehículos. En ese sentido, Santa Fe es un lugar de paso en cuanto a traslados de animales que vienen desde el norte y van hacia Buenos Aires.
Rehabilitación "desafiante"
Los decomisos de fauna finalizan con el traslado de ejemplares a La Esmeralda para su rehabilitación. Septiembre es "temporada de pichones", contó el veterinario Mauro Pergazere, director provincial de la delegación centro del Ministerio de Ambiente provincial. Y, con ello, se redoblan los trabajos de rehabilitación en el centro de rescate.
Al tratarse de casos de incautación, esos trabajos para rehabilitar a los ejemplares son más desafiantes según contó: "Hay que alimentarlos cada cuatro horas, saber que va a haber muchas bajas y lograr que los que queden lleguen a adultos y no se «impronten» (no tomen conductas de mascotas ni se acostumbren a los humanos)".
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El cardenal copete rojo es el animal más decomisado en la provincia de Santa Fe en lo que va del 2025.
Foto: Ignacio Hernández / Sistema de Información de Biodiversidad
La cantidad de bajas se determina por el nivel de estrés que puedan sufrir los ejemplares en esos viajes. Se dan todas las condiciones para que enfermen o ingresen al centro de rescate en malas condiciones de salud: horas viajando hacinados, sin comida ni agua y, en ocasiones, a temperaturas extremas, tanto de calor como de frío.
Las aves tienen rehabilitaciones características y precisan de una dedicación especial. Muchas viven en jaulas y están domesticadas. En estos casos, la rehabilitación es minuciosa ya que hay que recomponer su dieta y deben desarrollar músculo para poder volar, un rasgo esencial que las aves pierden viviendo en cautiverio.
Venta en redes sociales
Algunas forrajerías y veterinarias siguen siendo el principal punto para comprar uno de estos animales. Pero desde hace unos años crecieron, también, los grupos en redes sociales que ofrecen ejemplares de fauna silvestre.
En Santa Fe, señalaron, hay muchos criaderos y acopiadores (que sólo tienen pero no crían) que venden en las grandes ciudades, como Rosario o Santa Fe.
Justamente, desde Aves Argentinas realizaron un relevamiento conjunto entre Facebook (de 2020 a 2024) y notas periodísticas (entre 2011 y 2023) con el que detectaron el tráfico de 78 especies de animales nativos (y asilvestrados) en la provincia, en un total de 36 localidades.
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De esa cantidad de especies, 63 fueron aves, 7 mamíferos, 6 reptiles y 2 peces. Además, 15 de ellas cuentan con algún grado de amenaza a nivel nacional.
Nueve de cada diez animales traficados mueren y la pérdida de biodiversidad altera el ecosistema a largo plazo. "Por eso, pedimos que la gente no compre", finalizó Pergazere.