La Ciudad

Violencia de género: una madre con sus tres hijos que piden ayuda desde 2012

Macarena es la hija de Sandra Cabrera, referente Ammar asesinada en 2004. Embarazada, pide un botón de pánico para evitar nuevas agresiones de su pareja

Martes 20 de Octubre de 2020

No ES la primera vez que Macarena pide ayuda. La mujer de 25 años, madre de tres hijos, embarazada de siete semanas e hija de Sandra Cabrera –secretaria general de Ammar asesinada en 2004– viene denunciando desde hace por lo menos ocho años a su pareja por violencia de género, y este fin de semana, tras otro episodio de golpes y agresiones y casi escondida en una casita que pudo alquilar en Villa Banana, volvió a hablar pidiendo ayuda para poder volver a su casa. “Necesito un botón de pánico, una tobillera para él o custodia policial, porque se me aparece a cualquier hora y armado”, dice sobre el miedo que atraviesa a pesar de que es la Justicia la que ordenó el retorno, y el de sus hijos, a la vivienda que compartían. “Puede pasar cualquier cosa”, insiste, e incluso señala que por primera vez en estos años, este fin de semana ella respondió a los golpes en defensa propia y le causó una herida cortante. “Yo quiero terminar con esto”, repite la mujer que ya le enseñó a sus hijos que deben salir corriendo y pedir ayuda en caso que el hombre aparezca.

Macarena tenía 8 años cuando su mamá, Sandra, fue asesinada en enero de 2004, tras denunciar a la policía desde la Asociación de Mujeres Meretrices por ser parte no solo del delito organizado, sino por explotación sexual de niñas y adolescentes. Un crimen que continúa impune desde 2007, cuando la Justicia sobreseyó por falta de pruebas a Diego Víctor Parvluczyk, único imputado en la causa e integrante de la División de Drogas de la Policía Federal de Rosario, al momento del hecho.

>>Leer más: El crimen de Sandra Cabrera, un capítulo impune en la Justicia provincial

A partir de ese momento, la por entonces niña vivió dos años en San Juan en la casa de un hermano, volvió a Rosario con su madrina, pasó otros tanto conviviendo con su abuelo, y fue víctima de diferentes situaciones de abuso y violencia, según ella misma relata. A los 15, se fue huyendo de esos escenarios de abuso y con 17 años comenzó su relación con Salvador M., el padre de sus tres hijos de 6, 4 y 2 años, y hace tres semanas supo que estaba nuevamente embarazada.

“Esto siempre fue así, no supe terminar con la situación de violencia. Me iba, pero volvió no tenía donde ir y regresaba, llamé infinidad de veces al Teléfono Verde, pedí ayuda por todos lados que pude, pero no pude”, cuenta Macarena, y afirma: “A los 17 no entendía lo que era la violencia de género, pero tengo 25 años, tres hijos y estoy embarazada, y no puedo vivir más así”.

Detonante

La violencia de la que es víctima ella y sus hijos no es nueva, y de hecho en más de una oportunidad la Justicia dictaminó medidas de protección para frenar las agresiones. Sin embargo, los hechos del fin de semana, cambiaron el escenario.

“Yo me resisto a dejar la casa, que es cierto que es de él, porque ahí tengo el quiosco que atiendo y con el que sobrevivo con con los chicos porque él no trabaja”, cuenta. En ese lugar se dio el sábado la última escena de agresión donde se repitieron los golpes e incluso las patadas, y a las que por primera vez en casi una década, Macarena respondió defendiéndose con un cuchillo que le provocó al hombre una herida cortante.

“Ahora no sé qué va a pasar; lo que yo sé es que me defendí porque no puedo más”, señala la mujer, que el lunes se presentó en los Tribunales para pedir una medida de protección para ella y sus hijos. Ya había pasado por hogares y refugios para mujeres en ocasiones anteriores, y ahora, fue a través de las compañeras de Ammar que consiguió alquilar un lugar en la zona oeste.

“Acá no tengo el quiosco para darle de comer a los chicos, pero además estoy en un pasillo. Si él viene, hace lo que quiere, nadie me va a poder escuchar y ayudar, porque de hecho ya se me apareció armado”, relata. Es más, la Justicia determinó que son ella y sus hijos los que deben estar en la casa. “Ahí es donde están los juguetes de los chicos, es donde los chicos tienen que estar, pero me da miedo volver”, admite.

Así, vuelve a pedir ayuda una vez más. “A mi el Estado nunca me ayudó, ni con la muerte de mi mamá, una causa por la cual me corresponde una casa que vengo tramitando para mí y para mis hijos, pero que nunca me dieron. Ahora les ruego que me ayuden a terminar con esta situación porque no tiene vuelva atrás”, enfatizó.

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