De Barrio Somos

Unidad y Tesón resiste en el barrio Domingo Matheu

Ubicado en las inmediaciones del pasaje Fotheringham y Biedma, el club fue fundado el 8 de mayo de 1948.

Jueves 24 de Enero de 2019

Aunque esté escrito de diferentes maneras en los tres carteles de señalización que hay a lo largo de sus dos cuadras y media de extensión, Fotheringham es el nombre de la cortada que desemboca (o nace) en el Club Atlético Social y Deportivo Unidad y Tesón, ubicado en el corazón del barrio Domingo Matheu de la zona sur de Rosario.
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"Este club se fundó en una época donde se fundaron muchos clubes en el país. El acta fundacional tiene fecha del 8 de mayo de 1948", rememora el actual y joven presidente de la institución, Jerónimo Fogliato, y detalla: "En principio se llamaba Club Social y Deportivo Biedma, porque la casa de uno de los socios fundadores estaba sobre la calle Biedma, así que le pusieron el domicilio de esa persona para poder empezar a hacer los papeles del club. Al poquito tiempo ya, en unos meses, pudieron hacer algunas gestiones y adquirir los terrenos sobre la calle Entre Ríos, donde todavía está el club. Pero se enteraron que había otro club en Rosario que se llamaba Biedma, entonces los socios fundadores, ya constituidos como comisión directiva, decidieron cambiarle el nombre por Unidad y Tesón".
Union y Tesón 01
Los inicios
"Al club lo fundaron unos vecinos, mayormente italianos, que necesitaban un lugar de encuentro, un espacio donde juntarse", se suma a la charla Carlos Cinalli, socio vitalicio e hijo de Domingo Cinalli, un ex presidente de la entidad enclavada en el 3840 de la calle
Entre Ríos, y acota: "En ese tiempo esto estaba lleno de terrenos baldíos que no valían nada, así que pusieron plata entre varios y compraron un pedazo de tierra, levantaron 4 paredes, un techo de chapa y se empezaron a juntar acá".
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Según Cinalli, que disfrutó las instalaciones del club desde muy pequeño, "en ese tiempo Unidad y Tesón era más grande que Central Córdoba, era el más grande de la zona sur junto con CAOVA (Club Atlético Olegario Víctor Andrade)", y argumenta: "Se hacían grandes festivales, venían cantantes famosos a tocar, como el Tano Genaro y su orquesta; y los bailes de carnaval eran célebres por la cantidad de gente que venía. Fue una época dorada".
Tras lamentarse por la ausencia de documentos y papeles de aquellos años, Cinalli rescata: "Mi viejo me traía porque mi vieja le decía «ya que vas al club, llevate al nene» (risas). Atrás había dos canchas de bochas, entonces hicieron el tinglado para techarlas. Laburaban
todos, porque en ese entonces la mayoría sabía de albañilería e incluso se habían hecho sus propias casas. Después se construyó el salón principal en 3 etapas, al que bautizaron Domingo Ferrari, que había sido presidente antes que mi papá y había hecho mucho por el crecimiento del club".
La época dorada
El Club Atlético Social y Deportivo Unidad y Tesón, durante su era más gloriosa, en la década del 60, llegó a participar de los máximos torneos de la Asociación Rosarina de Básquetbol, "gracias a la gestión de unos hermanos que tenían una fábrica de toldos de aluminio muy famosos", según rememora Cinalli, quien asegura que "cuando había partido venía todo el barrio y no alcanzaban las instalaciones".
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"También había campeonatos de baby fútbol, y siempre hubo comisiones directivas de mujeres y equipo femenino en la Asociación Rosarina de Bochas", acota. Respecto del nombre adoptado por la institución, Carlos admite: "Nunca pregunté de dónde venía, pero recuerdo que todo el mundo se reía porque tesón no es una palabra que se utilice seguido".
Años difíciles y oscuros
La institución de la zona sur rosarina, al igual que muchas otras de la ciudad y el país, sufrió los avatares de la dictadura que pusieron en jaque todo aquello que representara peligro de reuniones en las que se discutiera de política y cuestiones sociales. Y quedó a la deriva tras la crisis de 2001 que obligó a cerrar las puertas de muchos de esos pequeños espacios que servían de contención de pibes y pibas de los barrios más castigados.
Pero eso no fue todo. Además, en una época reciente, el club fue tomado por personajes siniestros. "Gente que no hacía nada y que estaba vinculada a pequeñas redes de narcotráfico -cuentan sus actuales dirigentes- Hace aproximadamente 3 años formamos una comisión directiva y lo recuperamos, pero tuvimos que lidiar con situaciones espantosas, de violencia, gente del barrio que extorsionaba a los integrantes de la comisión forzando renuncias para poder limpiar el terreno con el fin de volver a entrar. Irrumpían en las asambleas con armas de fuego, forzando y apretando para que se renuncie a nuestras posturas, hubo golpizas al presidente anterior, al síndico, al secretario, al bufetero". Así lo denunciaron, en 2013, ante la Fiscalía Nº 5, a cargo de la Dra. Nora Marull.
Ponerse de pie
Con gran esfuerzo, los vecinos y socios consiguieron salir adelante. "Un club que era presidido por esta gente y que se usaba para los vicios y para cosas oscuras, se transformó en un lugar abierto al arte, al deporte y a la cultura, y día a día se fueron acercando y sumando más chicos", resume Fogliato.
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Pese a las trabas, el ímpetu de Jerónimo y la gente joven que se fue acercando a las instalaciones de Entre Ríos al 3800, empezó a dar sus frutos. "En 2006 charlamos con la Municipalidad para que se empiecen a hacer unos talleres de Espacios en Movimiento, así que mandaron unos profesores de básquet y handball, y nosotros tuvimos la tarea de convocar a los chicos del barrio para que participen de esas actividades que eran gratuitas", continúa Fogliato. "Y todo iba viento en popa hasta que llegaron estas personas que tanto mal le hicieron al club y que padecimos durante demasiado tiempo", añade.
Más allá de lo deportivo, que siempre estuvo presente, lo que más funcionó desde el momento de la fundación del club fue lo social. Actualmente, ese espíritu vuelve a estar vivo en U y T. "Hoy, la verdad, el club está muy bien, hay un montón de actividades, los chicos se acercan, la familia también, y dan ganas de seguir viniendo", se alegra Cinalli.
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Tras la recuperación definitiva, los chicos y chicas del barrio están nuevamente en el club practicando deportes y participando de talleres recreativos y culturales. Folclore, tango, cumbia, handball, voley, taekwondo, zumba, patín y boxeo son algunas de las actividades que desarrollan diariamente en el club del barrio. Todavía, incluso, las viejas generaciones, con sus partidas de truco y pool, le ponen un toque de color a la institución del sur rosarino.
En las paredes de la institución se pueden leer las leyendas: "Un sueño colectivo es invencible", "Deporte e inclusión" y "Todo lo que se deje de hacer en el presente, redunda en una generación deteriorada que compromete el futuro de nuestra sociedad. La esperanza de un país, es un pueblo sensible al desarrollo de sus niños".
De Barrio Somos | Historias de clubes en 360º
El proyecto transmedia da forma a un recorrido multiplataforma por las historias de clubes de la ciudad de Rosario, de la mano de personajes que le otorgan tridimensionalidad, articulando una serie de medios on y offline que buscan aprovechar las potencialidades narrativas de cada lenguaje. Es una iniciativa del #DCMteam de la Universidad Nacional de Rosario.
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De Barrio Somos incluye un webdoc (o documental interactivo), propuestas de realidad virtual que combinan tecnología 360 + Cardboard, una serie documental para TV y web (8 capítulos de 13 minutos), un libro de crónicas un juego de mesa, un álbum de figuritas con trackers de realidad aumentada, una kermesse transmedia y contenidos para redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.
El abuelo en el álbum
En el álbum de figuritas de los clubes es posible encontrar deportistas, formaciones históricas, campeonatos, logros, personajes destacados, fiestas, carnavales y mucho más. Entre esas figuritas, Rodrigo Lengruber halló a su abuelo Alberto, socio Nº5 del Club Unidad y Tesón. En el álbum se lo ve jugando al truco con un vecino del barrio. Alberto también era fanático de Central Córdoba y le transmitió esa pasión a su nieto.
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Más sobre Unidad y Tesón
Para conocer más sobre la historia de Morning Star, recomendamos leer la crónica "Sur, Unidad, Tesón y después", de Santiago Garat, parte del libro Hechos de barrio, del universo transmedia De Barrio Somos.
Más contenidos en www.debarriosomos.com.ar

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