El 2020 para la Escuela Media Nº 518 Carlos Fuentealba significó una batalla por sostener a los más de 300 alumnos dentro de la virtualidad, además de garantizar el alimento. Lo hicieron en un barrio donde la conexión a internet no existe y casi ningún estudiante cuenta con dispositivos que les permitan sostener más que mensajes de WhatsApp. La vuelta a clases y la presencialidad en el establecimiento bilingüe e intercultural, que es una referencia clave en el barrio Qom de Rouillión y Aborígenes Argentinos, "es imprescindible", señala la directora Marcela Hasin. Sin embargo, los cursos con más de 60 alumnos obligan a hacer burbujas que apenas les permiten ir al aula una vez al mes y hay dos divisiones que no tienen un espacio físico dónde dar clases.
El Ministerio de Educación, que sabe hace más de un año de esta necesidad _2020 y verano de por medio_, solo barajó como alternativa que los chicos ocuparan a préstamo un espacio del municipio en el barrio. Una opción imposible, ya que ese lugar es ahora un centro Covid. Mientras tanto, hay alumnos de 2º y 4º año que empezaron el ciclo, como pueden, en el patio. Por eso, este miércoles, a las 11.30, abrazarán nuevamente a la escuela para lograr un espacio donde estudiar.
La deuda edilicia con la escuela toba, como también se la llama, tiene varios años y precede largamente a la pandemia de Covid-19. La batalla de las directoras fue primero por el desdoblamiento de los cursos, que más de una vez alcanzaron los 70 chicos en el aula, y dado ese paso, ahora es por hacer que el gobierno provincial garantice un espacio físico para los alumnos y los profesores.
“La escuela viene creciendo y lo sigue haciendo cada año, más ahora que se determinó la promoción directa de los estudiantes de un año a otro y que además hay una gran cantidad de ingresantes en primer año", dijo la directora.
La masividad no es nueva. El establecimiento tiene más de 300 alumnos y llegó a tener cursos con hasta 70 chicos en el aula. En ese contexto consiguieron primero el desdoblamiento del 2º año B y sumaron la división C, así como sucedió con el 4º año, que con 63 estudiantes hubo que desdoblarlo.
CARLOS2.jpg
Masividad. Los salones de la Escuela Carlos Fuentealba llegaron a albergar a 70 chicos, lo que obligó a desdoblarlos en dos divisiones.
Celina Mutti Lovera
El trámite ministerial se hizo, el problema es que ni el 2º ni el 4º año tienen por estos días un salón donde dar clases porque las aulas que las autoridades de la escuela vienen solicitando desde los meses previos a la pandemia, un pedido que sostuvieron además a lo largo del 2020 y del verano del 2021, nunca tuvo respuestas.
Clases, al patio
Organizar las burbujas para la vuelta al aula fue en sí mismo una tarea difícil, pero lo cierto es que la escuela tuvo que comenzar el año con dos divisiones sin salón y sin más alternativa que dar clases en el patio.
“Ya de por sí dentro de los salones que tenemos para respetar los protocolos se hicieron hasta cuatro burbujas por curso lo que hace que los chicos puedan tener clases apenas una vez al mes", dijo Fabiana Cohen, vicedirectora de la escuela.
“Nunca logramos tener un espacio físico porque la única alternativa era funcionar en un salón prestado por el municipio, pero que no se puede usar porque es un centro Covid”, recalcó Hasin.
Así, son dos las divisiones que no tienen un lugar donde funcionar. “Para que comenzaran decidimos que al menos puedan hacerlo en el patio, pero lo cierto es que con esta modalidad le estamos sacando espacio de esparcimiento para el recreo al resto de los chicos, porque el uso del patio queda reducido a la mínima expresión, sin contar que viene el invierno”, agregó la directora.
Abrazo solidario
Hasin no puede dejar de recalcar el tiempo que hubo para dar respuesta a la situación, pero con el ciclo lectivo en marcha no hay más alternativa que volver a plantear el reclamo a través de un abrazo solidario que se llevará adelante este miércoles, a las 11.30, en la puerta del establecimiento.
“El Ministerio de Educación conoce perfectamente el escenario y las necesidades de la escuela", señala y recalca que hubo tiempo: todo el 2020 y todo el verano del 2021 previo al inicio de clases para hacer las obras que no se hicieron.
Allí volverán a exigir las aulas que faltan, pero además plantearán la necesidad de crear los cargos necesarios de preceptores y auxiliares para poder atender la escuela. "Queremos garantizar nada menos que el derecho a la educación", insisten.