Aunque el frío no se hizo sentir fuerte aún en Rosario, anoche abrió sus puertas el primero de los refugios invernales de la ciudad, Sol de Noche, que nuevamente y hasta fines de octubre albergará a unas 60 personas en situación de calle y les proveerá comida, una ducha caliente, cama y abrigo. “No tenemos más gente porque no da para más el lugar”, admitió el vicepresidente de esa organización no gubernamental, Marcelo Giménez. Lo que necesitan este año son “sobre todo voluntarios”, de mínima 15, y algunas donaciones (ver aparte). En pocos días más, primera semana de mayo, le seguirá el albergue municipal de Abanderado Grandoli 3450, con otras 40 plazas, y en esa misma fecha los veteranos de Malvinas, con insumos también provistos por el municipio, comenzarán su extensa ronda nocturna para entregar unas 300 raciones de comida a quienes estén a la intemperie.
A esas estrategias para albergar y alimentar a gente que no tiene hogar o se encuentra lejos de él en las noches frías, se suma un tercer refugio que, a diferencia de los otros dos, permanece abierto los 365 días del año: Todo por Amor, ubicado en Eva Perón 4935.
En ese lugar cenan, duermen y desayunan unas 45 personas, el 90% hombres mayores de 39 años y buena parte de ellos cuidacoches, contó Fabiana Rodríguez, colaboradora de larga data de la organización.
Ya una década. El albergue que anoche abrió, Sol de Noche, nació como iniciativa de un grupo de jóvenes en julio del 2007 y se fue consolidando con el tiempo. Este invierno será su décimo consecutivo.
El refugio cuenta con 60 camas distribuidas en 5 habitaciones y un entrepiso. De ellas, también el 90% está destinado a hombres mayores de 35 años; sólo hay unas 5 ó 6 camas reservadas para mujeres.
Cuando la gente llega, a partir de las 20, su rutina consiste en recibir una merienda, luego una ducha caliente y más tarde, alrededor de las 22, la cena. A la mañana siguiente los despierta el desayuno. Y cada uno a sus cosas, lo que generalmente significa la calle.
El año pasado, recordó Giménez, trabajaron con la misma cantidad de plazas. Por eso necesitan una proporcional cantidad de voluntarios para cubrir, cada día de la semana, dos turnos que van de 19.30 a 23 y de 23 a 7 (la diferencia horaria se debe a que la franja más tardía coincide con el sueño).
Esta vez la gente dispuesta a ceder algunas horas semanales (o cada 15 días) no alcanza: hasta ahora suman 35, cuando deberían “llegar al menos a 50”, sostuvo Giménez.
A principios de mayo se agregará por quinto año seguido otra alternativa para que pernocte la gente que no tiene o no puede llegar a su hogar, el albergue municipal de Grandoli 3450. Allí hay 40 plazas, exclusivamente para varones de más de 18.
“Es raro que lleguen mujeres, pero si eso ocurre suelen venir con chicos y por eso las derivamos a alguno de nuestros dos hogares de protección de mujeres”, sostuvo la secretaria municipal de Desarrollo Social, Laura Capilla, para quien el trabajo en red permite cubrir la demanda.
La Municipalidad también contribuye, convenio mediante, con los insumos para el reparto de raciones calientes de comida que realizan cada año, desde hace 16, los veteranos de Malvinas en su cocina móvil. Si lo requieren, Desarrollo Social también apoya la tarea de otras agrupaciones, como Movimiento Solidario Rosario, que despliega sus propias rondas nocturnas.
Alistados. “La semana próxima vamos a mantener la primera reunión conjunta entre todos los actores que participamos de estos dispositivos”, dijo Capilla.
Los ex combatientes ya tienen su recorrido trazado a lo largo de varios kilómetros. Según indicó uno de los colaboradores, Claudino Chamorro, entre las paradas figurarán las cercanías del bar VIP (1º de Mayo y Rioja), plazas Sarmiento, San Martín, Montenegro y López, Maternidad Martín, Pellegrini de Colón a Oroño y la terminal de ómnibus e inmediaciones.
Para preparar esos 300 platos calientes por noche, son muchos los que colaboran con los veteranos, incluidos estudiantes, dijo Chamorro.
Visto en forma global, el número de personas que podría llegar a necesitar una cama o una comida caliente no es fácil de determinar. Según Capilla, los equipos de la secretaría trabajan todo el año con entre 50 y 70 personas en situación de calle a quienes se realiza un “seguimiento”, si es necesario con acompañamiento del Sies.
“Pero eso es algo que fluctúa, porque a ese número más o menos estable se le puede sumar otro 50% más en función de la situación social y económica, o también de la época del año, con gente que quizás esté circulando por la calle y se encuentre a la intemperie por las noches, aun cuando tenga un hogar”, explicó.


























