En medio de la discusión desatada por el proyecto para prohibir la instalación de nuevos barrios
cerrados (ver página 3), la oposición salió a reclamar al municipio el cumplimiento de la ordenanza
que crea el Fondo Municipal de Tierras. La norma, aprobada hace ya 13 años, apuntaba a crear una
reserva de terrenos para la construcción de viviendas sociales y espacios verdes, pero nunca se
reglamentó. Y según se denunció en el Concejo Municipal, la omisión tuvo su costo: la pérdida de 3
mil viviendas sociales del Plan Federal.
La ordenanza en cuestión (6.493) se aprobó el 15 de diciembre de 1997.
Establecía la incorporación de 20 hectáreas al año —a 2010 el fondo debería estar conformando
como mínimo por 240 hectáreas—, crear una cuenta bancaria para capitalizar el dinero de las
compensaciones de los urbanizadores privados o derivados de compraventas, canje por deudas
impositivas, donaciones, cesiones o expropiaciones (ver infografía).
La norma permitiría repensar los modos de urbanización, sobre todo en lo
referente al hábitat de los sectores sociales medios o bajos, y que la misma dinámica urbanística
de la ciudad fue expulsando hacia la periferia. A pesar de que en la Municipalidad explican
que ya existe un registro de suelos, nunca se instrumentó tal cual lo establece la ordenanza; es
decir, con mecanismos de participación de las entidades intermedias y de control de distintas
esferas de gobierno.
El proyecto fue impulsado en su momento por el ex concejal y ahora
diputado provincial Oscar Urruty (Frente para la Victoria - PPS), quien no ahorró críticas al ser
consultado sobre el destino de su iniciativa. “Los problemas de hábitat están relacionados al
manejo del suelo. Cuando hay disponibles fondos para viviendas, el cuello de botella son las
tierras. Rosario perdió 3 mil viviendas del Plan Federal (eran 4.500) por embarcarse en una
discusión con el Ejecutivo provincial en 2007 porque no las querían hacer todas juntas en la Zona
Cero (autopista a Santa Fe y Circunvalación)”, indicó.
En el mismo sentido se expresó el presidente de la comisión de
Planeamiento del Concejo, el radical Jorge Boasso. “El Fondo de Tierras es una herramienta
para la planificación de viviendas y espacios verdes. Está demostrado que a esta gestión la
manejan, a gusto y piacere, los emprendimientos privados”, sostuvo.
Un razonamiento parecido esgrimió la concejala de Encuentro por Rosario,
María Eugenia Bielsa. “La ordenanza nunca se efectivizó”, sostuvo e indicó que
“el municipio violentó la norma. Desde 2006 ingresó dinero de las compensaciones económicas
que hacen los urbanizadores privados, y siempre se argumenta que va a Rentas Generales, donde no se
sabe en qué se invierte. Con esta política, las tierras urbanas están cada vez más comprometidas a
los sectores altos”, dijo.

























