La ciudad

Rosario, cuna del Opus Dei en la Argentina

La primera casa en el país de los seguidores de Escrivá de Balaguer se abrió en esta ciudad a instancia del vicario del Ejército y cardenal Antonio Caggiano. Una rosarina, hoy decana de la Facultad de Filosofía de Córdoba, habla crítica de su paso por la Obra

Domingo 30 de Mayo de 2021

El 12 de marzo de 1950 no es una fecha cualquiera para el Opus Dei en Argentina. Hace apenas dos meses se cumplieron 71 años de que a instancias del obispo de Rosario, Antonio Caggiano, se habilitó en la ciudad la primera residencia de esta institución católica ultraconservadora, que quedó por estos días en la mira luego que 43 mujeres que trabajaron allí limpiando como "numerarias auxiliares" denunciaron públicamente falta de aportes, salarios y privación de la libertad. Siete de ellas realizaron su labor gratuita en esta ciudad. Pero si eso no fuera poco, una rosarina, hoy decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, da un testimonio más y habla con La Capital también críticamente de su paso por la Obra.

"Ayer, después de celebrada la Santa Misa dejé a Jesús Sacramentado con el padre Vallespín y el Dr. Sánchez Bella en su casa (…). Sus hijos ya tienen casa. Cierto que no es propia; pero tampoco la cueva de Belén lo era de María y José. (…) ¡Cuánto me alegra que sus hijos hayan comenzado con un poco de pobreza!", le escribía en agosto de 1950 Caggiano al fundador del Opus en España, Josemaría Escrivá de Balaguer, canonizado por Juan Pablo II en 2002.

Se refería así al piso alto de la modesta casa que se había abierto en el centro de Rosario: en San Juan 865. Recién dos años después se habilitó la segunda en Buenos Aires.

En marzo de 1950, tras 36 horas de viaje, habían arribado al recién inaugurado aeropuerto de Ezeiza tres miembros del Opus Dei: el sacerdote Ricardo Fernández Vallespín, y los profesores Ismael Sánchez Bella y Francisco Ponz. El objetivo de este primer traslado era conocer el país y a su gente para preparar el trabajo apostólico.

Al ver buenas posibilidades y con apoyo de Caggiano, Escrivá de Balaguer dispuso que Fernández Vallespín y Sánchez Bella se quedaran en la ciudad donde comenzaron a desarrollar, respectivamente, la tarea pastoral y profesional.

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En 1952, llegó a esa casa Julia Capón: "Kitty", una santiagueña que había solicitado admisión, un paso que deben dar todos lo miembros de la "familia".

A ella se sumaron otras: Sabina Alandes, María Elsa Fabri, Ana María Brun, estudiante de Lenguas; Estela Barbero, estudiante de Historia; Alba María Blotta, de Ciencias de la Educación, y Evangelina Del Forno, estudiante de Arquitectura en la Universidad Nacional del Litoral. Cuadros de la rama femenina que militaron y trabajaron con devoción para la Obra.

Según consta en "Historia del Opus Dei en Argentina", en la página web Opusdei.org, a principios de 1953, se abrió en Rosario "La Veinticinco", el primer centro de mujeres Opus en Argentina, en calle 25 de diciembre, entre San Juan y San Luis. Quedó pequeña pronto y entonces se habilitó la primera residencia universitaria: Cheroga, en San Luis 401.

A la par de ese crecimiento se sumaban también los primeros supernumerarios y supernumerarias a la Obra. Aurelio García (de la familia dueña de La Favorita, que habría donado inmuebles para residencias como Cheroga), Eugenio Brusa y su esposa Delia; Marcos Ronchino, Juan Lo Celso y José Vicente Vitta. Y en 1957, Ignacio Rodríguez, peón de las cuadrillas de limpieza del Ferrocarril Urquiza, quien con el tiempo llegaría a guardabarrera, descubrió su vocación al Opus Dei y pidió la admisión como agregado (miembros célibes, con perfil de "obreros-hermanos").

Al comenzar la década de los 60, los miembros del Opus Dei en la Argentina eran pocos. No pasaban de 50, entre hombres y mujeres, casados y solteros, sacerdotes y laicos.

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Y por esos años, la carrera político-religiosa de Caggiano no se detuvo. A nueve años de darle una mano al Opus con la primera casa fue designado presidente de la Conferencia Episcopal, vicario general castrense y cardenal primado de la Argentina.

También inauguró los primeros cursos de guerra contrarrevolucionaria dictados en el Ejército. Y en 1961 prologó la edición en castellano de “Marxismo Leninismo" para orientar a los soldados católicos en la “lucha a muerte” contra el comunismo, además de ser un fiel acompañante del presidente de facto Juan Carlos Onganía.

Colegios Opus rosarinos

Hoy, a más de siete décadas de esa primera casa, los miembros, asociaciones y fundaciones de la Obra–con beneficios tributarios y supuestamente sin fines de lucro– se multiplicaron en el país. Poseen vínculos estrechos con espacios sanitarios como el Hospital Universitario Austral, con centros deportivos como Camino Real Tenis y Polo (en Buenos Aires) y establecimientos de capacitación y educativos: hay 21 colegios en toda la Argentina.

En Rosario tuvieron y tienen sello Opus, a través de distintas asociaciones civiles, la Universidad Austral, cuya antesala nacional había sido el Instituto de Altos Estudios Empresariales (IES); los colegios Mirasoles, Los Arroyos, el Jardín de Infantes Manantiales y Los Senderos.

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También las residencias universitarias Cheroga, para mujeres, y Universitario Litoral, para varones. El centro Cultural Nabla y las residencias para numerarios Arcos y Bulevares, aunque hay otras más nuevas.

Está el centro de capacitación doméstica, La Estancia, en Pérez, a 15 kilómetros de Rosario. Y entre otras, la Fundación Camino (nombre icónico de sus espacios ya que es el mismo del libro en el que Escrivá condensó la misión de la Obra).

Esta fundación local fue creada en 1991, está asociada con Conin (fundación contra la desnutrición infantil creada en Mendoza por el médico Abel Pascual Albino). Está dirigida por Ivonne Rouillón de Witry. Es una organización que, entre otras acciones visibles ha desplegado sus mesas de promoción y caridad en el Estadio Mundialista Luciana Aymar durante campeonatos internacionales de hóckey.

En su página web oficial se lee que para lograr ser "un puente entre la voluntad de dar y la necesidad de recibir", Camino gestiona "la unión con el gobierno municipal, provincial o nacional, otras ONGs, empresas y personas físicas o jurídicas".

Un testimonio más

A las voces de las 43 exnumerarias auxiliares se suma ahora una más, crítica, de quien abandonó la Obra hace unos años. Se trata de la rosarina Flavia Dezzuto, actual decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

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Le dijo a La Capital que fue hija de una miembro de la institución. "Estuve en el Opus Dei entre abril de 1982 y septiembre de 1987, siendo adolescente. Mi madre era cooperadora (N. de la R. se suman con oración y aporte económico) y tenía mucha cercanía con algunas supernumerarias por razones adhoc".

Se enteró de las historias de las ex numerarias auxiliares y también del caso de Carrero, la mujer de ese grupo que trabajó para el Opus en esta ciudad desde 1999 a 2002. E inmediatamente comentó en el muro de su Facebook lo que repitió a este diario casi como réplica.

"El Opus Dei es una institución de la iglesia católica nefasta en muchos sentidos: es responsable de la reducción a servidumbre de muchísimas personas, y tramó sobre esto una telaraña de ocultamientos y mentiras. Buena parte de la jerarquía católica está al tanto de esto desde hace mucho. Ya resulta inocultable, y creo que aunque sea por vergüenza deberían actuar. Ojalá les quede algo de celo por la justicia. Y por supuesto, que los poderes del Estado hagan lo suyo, resistiendo presiones, que las habrá, no me cabe duda", dijo la catedrática quien rescata todas las "investigaciones y notas que se puedan hacer sobre el Opus" y felicita especialmente a las mujeres que se animaron a contar sus historias. "No las conozco, pero comparto con ellas haber conocido las entrañas de la misma bestia".

Gracias a Dios nos Fuimos

Miembros críticos del Opus Dei de distintas partes vienen volcando desde hace años sus testimonios donde cuentan por qué abandonaron la institución y comparten documentaciones reglamentos internos que suelen guardarse bajo llave. Las historias que allí se publican son similares a las de las 43 ex numerarias y a la de Dezzuto.

Algunos, con sus nombres y fotos, otros con seudónimos escribieron en la página web "Opus libros", que se encabeza con el título "Gracias a Dios ¡nos fuimos! Opus Dei un camino a ninguna parte".

Uno de los documentos históricos que se devela es una carta que Escrivá de Balaguer le escribió a Franco el 23 de mayo de 1958 y donde entre otras cosas le dice: "Pido a Dios Nuestro Señor que colme a Vuestra Excelencia de toda suerte de venturas y le depare gracia abundante en el desempeño de la alta misión que tiene confiada".

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