La Ciudad

Retiran unos 600 kilos de basura del río: teléfonos, juguetes, tetrabriks y más

La bajante del Paraná hizo emerger residuos de décadas pasadas. Este fin de semana, organizaciones ambientalistas organizaron actividades de limpieza en tres puntos de costanera norte

Lunes 12 de Julio de 2021

En plena pandemia, y después de meses donde el uso recreativo del Paraná estuvo restringido, este fin de semana organizaciones ambientalistas retiraron 600 kilos de residuos en apenas tres puntos de la costanera norte. Las bolsas y envases plásticos significaron un 33 por ciento de ese botín desparramado en la ribera y recolectado por unos cien voluntarios. La bajante del río hizo emerger reliquias de otros tiempos: envases de vino, tetrabricks de lácteos con más de tres décadas, teléfonos Blackberry, con esos teclados que fueron furor en la década del 2000, y hasta una lata de picadillo con fecha de elaboración en los 70.

La enumeración de desperdicios no es trivial, sino que busca generar conciencia sobre los hábitos de consumo de la sociedad y la generación de residuos. De eso hablaron la semana pasada varias fotos subidas a Instagram que daban cuenta de cómo el retiro del río exponía cantidad de residuos en la costa del Paraná.

"Alguien subió fotos a las redes y yo pregunté si se prenderían a una jornada de limpieza", señaló Cecilia Quaglino, estudiante de la carrera de Ingeniería Industrial en la Universidad Católica Argentina y miembro del equipo coordinador de Viernes para el Futuro, un movimiento juvenil nacido en Suecia con el objetivo de acompañar a la dirigencia política para tomen medidas en contra del cambio climático, y del colectivo Más Río, Menos Basura que agrupa a instituciones socio-ambientalistas de Rosario y la región.

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La invitación fue bien recibida por una centena de voluntarios que el sábado pasado, desde la mañana y hasta el mediodía, recorrieron la costanera norte en tres zonas bien diferenciadas: el Acuario del Río Paraná, la rambla Catalunya y Costa Alta. De esos sectores levantaron 585 kilos de residuos que se clasificaron en varios contenedores instalados con ese objetivo en la playa seca de la rambla Catalunya.

La mitad de toda esa basura se dividió en dos rubros. Los envases plásticos y envoltorios representaron el 32,7 % de todo lo hallado, detrás quedaron los envases de vidrio con un 21,3 %. Los textiles fueron el 15,8 % y las botellas descartables y tapitas el 10,3 %.

Sumar voluntades

La jornada de recolección contó con la organización de Viernes para el Futuro y la participación de otra decena de organizaciones como Más Río, Menos Basura, Taller Ecologista, Rosario Solidaria, Rebelión o Extinción, Eco Río, El Paraná no se Toca, Health Save, Graneleando, Pinchando Burbujas, Eco Deconstrucción y Lichu.

No es la primera vez que estos grupos se suman en actividades de recolección, clasificación y determinación de las marcas que más ensucian la costa del Paraná. La última fue en 2019, pero las restricciones propias de la pandemia para evitar contagios de coronavirus discontinuaron la actividad que tienen como objetivo "visibilizar los modos de consumo y producción que resultan perjudiciales para el ambiente", apuntó Quaglino.

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En esa oportunidad, la convocatoria resultó más masiva y permitió alcanzar las costas de las islas frente a la ciudad y la zona de guarderías y clubes costeros. "No es que en medio de la pandemia hayamos encontrado la costa más limpia, sino que en 2019 tuvimos más voluntarios y pudimos abarcar más espacios", consideró la militante ambientalista.

La próxima jornada de recolección ya tiene fecha: será el 4 de septiembre.

Casi un trabajo de arqueología

La actual bajante del río, una de las más agudas de los últimos 50 años, suma su particularidad a estas campañas. El retiro de las aguas deja expuesta cantidad de basura que en otros momentos quedaba enterrada bajo la arena y cubierta por el agua.

Ese escenario posibilitó el sábado pasado la aparición de varias "reliquias". Tetrabricks de leche con el logo de La Serenísima la década del 90, celulares que fueron furor en el 2000, una lata de picadillo de la década del 70, monedas, muñecos y juguetes.

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"Es un buen momento para levantar basura que se dejó hace tiempo y aquella que se acumula día a día en la costa. Muchas, como los plásticos, llegan volando; otras tienen que ver con las actividades que se desarrollan en la ribera, como por ejemplo la pesca. Encontramos metros y metros de tanza", apuntó la coordinadora local de Viernes para el Futuro.

Julio sin plástico

La movida del sábado fue el puntapié de una serie de actividades que se desplegarán este mes bajo la consigna de "Julio sin plástico", una campaña global que tiene como objetivo tratar de identificar la cantidad de plásticos de un solo uso que se consumen a diario y el impacto de estos residuos sobre el ambiente.

"El desafío del mes es visibilizar el uso y abuso que hacemos de este material", sintetizó Quaglino y advirtió que durante la crisis sanitaria aumentó el consumo de plásticos descartables, sobre todo a partir del mayor uso del envío de comidas a domicilio o con la modalidad de retiro en el local.

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