Usando la misma reacción que dijo Agustín López Gagliasso, el conductor del Peugeot 206 que el martes pasado a la noche arrolló y mató a Tania Gandolfi y su hija Agustina García en la esquina de Wheelwright y Presidente Roca, la organización Compromiso Vial hizo pública una carta que invita a la reflexión y al repudio de este tipo de crimenes viales.
Bajo el título: “Mirá a mí cómo me quedó el auto!” (dicho atribuido a López Gagliasso cuando Diego García, el padre y marido de las víctimas se lo recriminó por lo hecho el martes pasadas las 21) Compromiso Vial emitió una carta pública antes de desarrollarse el acto pidiendo Justicia.
"El martes 21 de enero de 2025 en Rosario, en la costanera donde los parques y el río Paraná nos ofrecen los paisajes más bellos de la ciudad, ahora habrá por siempre una imagen del horror. Hierros retorcidos de lo que fuera un vehículo, estampado en un poste de una vereda y una familia bestialmente atropellada. Muerte, heridos, dolor. Mucho dolor. Esa imagen que nos aturdió y dejó estupefacta a toda la ciudad captura de forma descarnada lo invisible: lo que vemos en ella es una cadena de ausencias que reclaman ser vistas, como si de un espejo se tratara, en el que se refleja un hecho atroz y cruel, pero que a la vez revela algo de nosotros mismos como personas y como comunidad".
"Ante cada hecho de violencia vial, cada siniestro, a los y las familiares de víctimas viales nos impacta no solo por la empatía ante el dolor del otro sino también porque nos reconocemos hermanados ante el dolor porque ya hemos estado ahí. Hemos estado en esos hierros retorcidos, entre las luces y sirenas, camillas y pasillos. Las palabras todas quedan grandes, inmensas y nos parecen desconocidas. ¿Estarán hablando de mí? ¿Dónde estoy? ¿Qué hora es? Los teléfonos suenan y el dolor aturde. Y un sinfín de sentimientos nos inundan. Agotadas, las victimas aún no sabemos que somos sobrevivientes y el desamparo empieza a tener nombre, cara, color y olor a medida que las horas y los días pasan".
"La foto más triste y cruel de todas las fotos tristes y crueles quedó para siempre en la esquina de ese parque. Una más que se agrega a la pandemia vial que se padece en este país desde hace años. El arrebato absurdo de la vida hace que sea imposible no conmovernos. Y eso debe interpelarnos. Si bien el dolor aparece de manera profunda e inagotable, nos demanda no quedar paralizados".
Luego en otro párrafo la carta pública hace referencia a la audiencia imputativa contra López Gagliasso en la que la jueza Paola Aguirre aceptó la calificación de las fiscales Mariana Prunotto y Valeria Piazza Iglesias bajo la figura de doble homicidio con dolo eventual.
"Con Gagliasso viajaban los que miran para otro lado, quienes alimentan la violencia, alientan el desenfreno, minimizan los riesgos, son inmunes al dolor, festejan las avivadas y desapego a las normas, celebran la soberbia y demostraciones de dominación y despotismo, se burlan de quienes buscamos y apelamos al entendimiento, la convivencia y el respeto. Ser amable y respetuoso es considerado ser débil y con falta de carácter. Se idolatra al macho alfa, ese que no le tiene miedo a nada aún cuando lo que ponga en peligro sea su propia vida".
En la misiva también no se ahorraron críticas hacia quienes consideran que la tipificación del hecho no encuadra y debería cambiarse la calificación bajo la figura de homicidio culposo y se recuerda la seguidilla de infracciones graves previas a la tragedia protagonizadas por el conductor de 20 años.
"No fue locura. Habrá quienes ahora intenten refugiarse bajo un sospechoso manto de víctima, o con un solidario mensaje de acompañar el dolor ante estas pérdidas irreparables y hasta soportaremos perversos discursos que pretendan justificar su conducta violenta como una mera acción de descuido o imprudencia, pero en donde matar no era el fin último de su salida divertida por las noches rosarinas arriba de ese Peugeot 206".
"La fotografía de hoy nos muestra un joven con una seguidilla de infracciones, de conductas peligrosas y desapego tanto a la ley como a las normas, un patrón en donde el desenlace no puede sorprender a nadie. Y aparecerán en escena quienes defiendan lo indefendible, como si de una disputa de hinchas de fútbol se tratara. Y los ofendidos, que siendo penalmente responsables persisten y hasta amenazan con desligarse de la responsabilidad de sus actos ofuscados por los daños en su máquina y la inhabilitación para conducir siempre por un breve tiempo a sabiendas que además pueden hacerlo no solo porque siempre quieren continuar su rutina al volante sino, otra vez, porque pueden", se expresa para concluir: "Las fisuras de un sistema que lejos de cuidar y prevenir se justifica evitando responsabilidades se hacen cada vez más evidentes y obscenamente tangibles. Las sufrimos a diario. Por eso, invitamos a pensar y actuar a cada uno desde su lugar para cambiar la realidad que nos envuelve".