El choque de buques que este domingo alteró la tarde frente a la costa central de Rosario tiene un antecedente cercano que suma un dato inquietante: el buque de ultramar Ginga Bobcat, involucrado en la colisión con el remolcador HB Perseus, es la misma embarcación que el pasado 5 de mayo había protagonizado otro accidente en el río Paraná, a la altura del puerto de Campana, cuando embistió la popa de un barco petrolero que estaba amarrado.
En apenas unos días, el nombre del Ginga Bobcat volvió a aparecer asociado a un incidente fluvial en una de las vías navegables más importantes del país. El primero ocurrió en territorio bonaerense, en una zona operativa portuaria y con cargas peligrosas de por medio. El segundo se produjo frente a Rosario, a plena luz del día, en un sector de enorme visibilidad desde la costa y con una escena que generó sorpresa entre quienes estaban en la ribera: varias barcazas se desprendieron de su remolcador después del impacto.
Choque de buques frente a Rosario
El accidente de este domingo ocurrió cerca de las 17 en el río Paraná, a la altura de calle Corrientes, frente al Centro Municipal de Distrito Centro. Las embarcaciones involucradas fueron el Ginga Bobcat, de bandera panameña, y el remolcador HB Perseus, de bandera boliviana, que circulaba aguas abajo con un convoy de barcazas con destino a la ciudad de San Nicolás.
De acuerdo con la información disponible, el Ginga Bobcat se encontraba anclado en zona de rada, habilitada para el fondeo, con su proa en dirección aguas arriba. El remolcador avanzaba aguas abajo y, por razones que todavía se desconocen, no logró evitar la colisión con el buque de gran calado.
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El barco anclado advirtió la situación y tocó insistentemente su bocina para intentar que el remolcador lo eludiera. Sin embargo, esa advertencia no alcanzó para impedir el impacto.
El antecedente en Campana: otro choque el 5 de mayo
El antecedente inmediato del Ginga Bobcat ocurrió el pasado 5 de mayo en el río Paraná, a la altura del kilómetro 96, en la zona operativa del puerto de Campana. Allí, el buque químico de bandera panameña embistió la popa del petrolero Helios, de bandera de Islas Marshall, que se encontraba amarrado en el muelle.
El hecho ocurrió alrededor de las 17.30 y encendió rápidamente los protocolos de emergencia, porque las embarcaciones involucradas transportaban cargas peligrosas. El Ginga Bobcat llevaba unas 10.300 toneladas de ácido sulfúrico con destino al complejo agroindustrial del Gran Rosario, mientras que el Helios operaba con combustibles refinados, entre ellos nafta y diésel.
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El buque Ginga Bobcat embistió al petrolero Helios el pasado 5 de mayo también en el río Paraná.
La combinación de ácido sulfúrico y combustibles elevó la preocupación por un posible impacto ambiental sobre el Paraná. Sin embargo, pese a la magnitud del choque, ambas embarcaciones registraron daños por encima de la línea de flotación, un dato clave para evitar, al menos en principio, derrames al agua.
Según los reportes disponibles, no se detectaron filtraciones ni signos de contaminación en la zona del puerto hasta el momento del informe, aunque el monitoreo permanecía activo.
Un frenado brusco bajo análisis
En el choque de Campana, uno de los datos centrales para los peritos fue el movimiento del Ginga Bobcat antes del impacto. El buque se desplazaba a unos 16 kilómetros por hora cuando redujo su velocidad de forma abrupta hasta detenerse en el momento de la colisión.
Ese frenado brusco quedó registrado en los sistemas de monitoreo y pasó a formar parte de los elementos analizados para reconstruir la secuencia del siniestro. El hecho de que el choque se produjera en un área donde las maniobras suelen estar estrictamente coordinadas entre los buques y el puerto intensificó las dudas sobre las causas del incidente.
Embed - Choque de buques en Campana
Además del impacto contra el Helios, el buque Atlantic Asphalt, que permanecía amarrado en la terminal, también resultó afectado por una rozadura debido a una maniobra excesivamente cercana.
Tras la colisión, el Ginga Bobcat debió fondear de emergencia en el kilómetro 98 del río, fuera del canal principal de navegación, a la espera de que la agencia marítima despachara un remolcador para asistirlo.
Sin heridos ni contaminación confirmada en Campana
El choque ocurrido en Campana no dejó heridos ni contaminación confirmada. De todos modos, el tipo de carga involucrada obligó a activar protocolos preventivos para resguardar la navegación y minimizar cualquier riesgo sobre el ecosistema del Paraná.
Después del incidente intervinieron la Prefectura Naval Argentina y las autoridades portuarias de Campana. Ambos organismos avanzaron con la evaluación de los daños estructurales y la determinación de las causas del impacto.
Las primeras pericias se concentraron en los registros de navegación, las comunicaciones entre las embarcaciones y las condiciones en las que se realizaron las maniobras. También se evaluó que los buques permanecieran bajo inspección hasta confirmar que no existía riesgo para la navegación ni para el ambiente, a la espera de los informes técnicos definitivos.
El mismo buque, dos incidentes en el Paraná
El dato que vuelve relevante el choque de este domingo frente a Rosario es la repetición del nombre de la embarcación en dos incidentes fluviales cercanos en el tiempo. El Ginga Bobcat ya había quedado bajo análisis tras el choque con el petrolero Helios en Campana y ahora volvió a aparecer involucrado en una colisión, esta vez con un remolcador que llevaba un convoy de barcazas aguas abajo hacia San Nicolás.
En el episodio rosarino, el buque se encontraba anclado en zona de rada, mientras que el remolcador HB Perseus fue el que no logró evitar el impacto. En el antecedente de Campana, en cambio, el Ginga Bobcat se desplazaba por el Paraná y embistió a un petrolero amarrado.
Ambos hechos tienen diferencias en su mecánica, pero comparten una misma escala de preocupación: ocurrieron en el río Paraná, involucraron embarcaciones de gran porte y obligan a mirar con atención las condiciones de maniobra, coordinación y seguridad en una hidrovía clave para la actividad portuaria y el comercio exterior argentino.