Quienes quisieron juntarse a hacer fiestas callejeras durante la madrugada del 1º de enero, no pudieron hacerlo en Rosario. Pero ante el fuerte operativo de control conjunto entre el municipio y la policía, los festejos se mudaron a localidades vecinas como Funes, Roldán, Ybarlucea y Villa Gobernador Gálvez. En los espacios públicos donde se suelen juntar los jóvenes hubo presencia preventiva permanente, con puntos fijos, y se evitaron las congregaciones. Además, se desarticularon más de 20 celebraciones clandestinas, disuadiendo a personas que en algunos casos intentaban cortar el paso vehicular.
La estrategia implementada fue la misma que durante Navidad, con la suma de algunas ubicaciones nuevas: RíoMío, parque Héroes de Malvinas, parque de las Colectividades, parque España, La Florida, parque Sunchales y plaza Buratovich. Cada vez que llegaba un grupo de jóvenes, se lo invitaba a retirarse, y así se evitó la masividad. También hubo convocatorias en redes sociales, cambiando algunas coordenadas de reunión a lugares cercanos de allí, donde eran desactivadas por las autoridades.
Es lo que sucedió, por ejemplo, en Echesortu: de la plaza Buratovich (San Nicolás y 3 de Febrero) la invitación se mudó a Cerrito y Alsina. “Como sabíamos que la habían citado en otro lado, no eliminamos el punto fijo de la plaza, pero estuvimos atentos a la otra, donde sí se congregó gente y los disuadimos con apoyo de la policía. Estuvimos toda la madrugada yendo de un lado a otro, hasta que se cansaron y se fueron a la casa”, explicó la secretaria de Control municipal, Carolina Labayru.
Convocatoria por redes
Algo similar pasó en Parque Field, en inmediaciones del club, donde también los jóvenes que eran retirados migraban a plaza del Ombú y plaza del Poeta. Cada vez que se movían iban perdiendo gente, y así logró desactivar esa juntada. También hubo unas 20 fiestas espontáneas que se pudieron detectar haciendo inteligencia por las redes, o por denuncias mediante llamados al 147, y se lograron abordar con ayuda de la policía: Avellaneda y Gaboto, Mitre y Juan Canals, Arijón y Oribe, Blanqui al 2100, Kennedy al 2200, Moreno al 3800, Santiago al 5400, Génova y Tarragona, Avellaneda y Almafuerte, y Avellaneda y Pedro Tuella.
En este último punto hubo una intervención más fuerte: “La gente se iba moviendo. Los disuadimos en la convocatoria de calles, y luego también en una vivienda particular en Juan José Paso y Tuella, donde querían organizar una fiesta clandestina y se los hizo retirar del domicilio”, apuntó la funcionaria. En casas particulares hubo denuncias de ruidos molestos, pero no de fiestas. En la mayoría se trataba del entorno familiar con la música alta, o jóvenes que no eran más de 15, a quienes se les hizo bajar el volumen.
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En tanto, hubo un punto fijo en el sector de embarcaderos de La Florida porque, además de custodiar la playa de la Rambla Catalunya, desde Control tenían registrado que había programada una fiesta a las 3 de la mañana en la isla, justo enfrente de Granadero Baigorria, en el parador Linda Vida. Como desde las 21 no se puede navegar por decreto provincial, el portón fue cerrado con un candado y se dejó presencia preventiva para evitar los cruces.
De hecho, un grupo de muchachos que vio su intento frustrado debió ser retirado del lugar. “También monitoreamos las guarderías, que no abrieron. Y hablamos con Prefectura para que vigilara el río. Si cruzaron, no lo hicieron por Rosario”, aseguró Labayru.
Los festejos se corrieron al Gran Rosario
Ante los fuertes operativos en Rosario, se vieron muchas convocatorias en localidades aledañas. En Villa Gobernador Gálvez se desarticulo una fiesta muy grande, con invitación previa, en la que ya había dispuestos equipos de música y gazebos armados. La persona que la organizó terminó imputada.
En Ybarlucea se desarticuló una fiesta en San Martín y Mitre, en la que participaban unas 150 personas. En Funes se logró disuadir a jóvenes que se habían juntado en la plaza y en las calles. “En parte, a nosotros eso nos descomprimió porque no tuvimos celebraciones masivas en locales comerciales ni en domicilios particulares. Sabemos que cuando eso sucede es porque algo está pasando en las localidades vecinas. Escapa a nuestra jurisdicción, pero conocemos que en muchos casos son rosarinos los que van”, analizó la titular de Control.
Incidentes
En tanto, hubo 6 remisiones por alcoholemia de un total de 180 controles realizados. En uno de los casos, un taxista que no arrojó un resultado alto (0,13 gramo de alcohol en sangre), pero tendría que haber tenido 0 por ser servicio público. En el control de Carrasco y Gallo, en tanto, 5 personas resultaron detenidas. El conductor se negó al test, se puso agresivo con los inspectores y el policía, al que golpeó, y los acompañantes —entre ellos tres mujeres— se metieron en la pelea. Todos fueron reducidos y derivados a la comisaría 10ª. Una agente policiales resultó lastimada en el rostro y terminó en el hospital.
De los operativos participaron 150 agentes municipales y 250 policías. “Tuvimos mucho apoyo de parte de la policía, y el despliegue que se hizo por toda la ciudad permitió llegar a todos lados de manera rápida. Trabajamos con muy buena coordinación; ellos fueron a los lugares donde había riesgo”, destacó la secretaria de Control. Las tareas relacionadas a la desarticulación de fiestas callejeras y presencia en espacios públicos estuvo a cargo de la Guardia Urbana Municipal, Control Urbano, personal de la Secretaría, y la Unidad Regional II. Fiscalización del Transporte y Tránsito estuvieron a cargo de los operativos de alcoholemia. Por último, personal de Inspección controló restaurantes y bares, y en inmediaciones de espacios públicos se constató que quioscos y minimarkets no vendieran alcohol fuera del horario permitido, que es hasta las 23.
Menos heridos por pirotecnia
Como sucede habitualmente, se registraron heridos por las celebraciones de año nuevo, pero desde la Municipalidad destacaron la tendencia a la baja en los casos de lesionados por pirotecnia. Solo se registraron tres heridos muy leves por esa razón, y todos fueron resueltos con tratamiento ambulatorio. “En esto tiene que ver la responsabilidad de la gente y la colaboración de los padres. Años atrás veíamos amputaciones, pérdidas de sustancias, de falanges y hasta de la vista”, explicó el secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana.