Benicio es la conclusión de una búsqueda intensa que duró cinco años. "Nos inscribimos en lista de espera para una adopción. En el transcurso pasamos por muchos contratiempos. Nosotros veníamos de un fracaso muy grande porque una señora nos engañó al decirnos que quería que nos hiciésemos cargo del hijo que tendría, la acompañamos durante el embarazo y cuando llegó el día del parto desapareció de la clínica. La falta de una explicación fue un golpe muy fuerte. Ahí nos dedicamos a construir nuestra casa. Un día nos llega la información de que nació Benicio, un nene prematuro de 30 semanas, con un peso inicial de 1,400 kilo. La madre se quiso desvincular inmediatamente, nuestros abogados nos dijeron que la adopción legal llevaría un proceso muy largo y que el nene corría riesgo de ir a un hogar de chicos. Entonces nos recomendaron un acuerdo de tenencia con los padres biológicos para convertirnos después en tutores legales. Fuimos a tribunales y así lo hicimos. Gracias a Dios hace un mes nos otorgaron el ciento por ciento de la tenencia unilateral. Es decir que tenemos el cuidado pleno legal", remarcan Pablo y Damián.
































