Martiniano Molina dio cátedra en una huerta comunitaria
En medio de trinos, espantapájaros coloridos, atractivos almácigos verdes y el refrescante
zumbido del agua en un aspersor, los niños huerteros de la Escuela 1.090 amasaron ayer unos
straccinatti y los presentaron con crema de acelgas. La demostración se realizó en el parque huerta
Molino Blanco, de Ayacucho al 6000 bajo la cálida y atenta batuta del chef Martiniano Molina.
25 de septiembre 2008 · 01:00hs
En medio de trinos, espantapájaros coloridos, atractivos almácigos verdes y el
refrescante zumbido del agua en un aspersor, los niños huerteros de la Escuela 1.090 amasaron ayer
unos straccinatti y los presentaron con crema de acelgas. La demostración se realizó en el parque
huerta Molino Blanco, de Ayacucho al 6000 bajo la cálida y atenta batuta del chef Martiniano
Molina.
La actividad fue una fiesta en la que no faltó el pan casero ni el horno de
barro y tuvo lugar en el marco de la IV Semana de la Agricultura Urbana que tiene como lema Rosario
Cultiva Alimentos Sanos, y se realiza hasta el sábado en distintos lugares de la ciudad. Una vez
concluida la preparación, la comida se sirvió en cazuelitas de barro que los presentes disfrutaron
con la conciencia de estar saboreando productos naturales, bajo la mirada satisfecha de quienes
trabajaron durante meses para producirlos.
Con gorros de cocineros y delantales, los alumnos de 5º grado se arremangaron
para cosechar la acelga y la cebolla de verdeo a emplear en la receta, lavaron las verduras y las
cortaron con técnica precisa asesorados por Martiniano. Mientras tanto, otro grupo rodeó la mesada
preparada ad hoc en el lugar y colaboró en el armado de la masa.
"¿Saben por qué se llama harina integral?", preguntó didáctico Molina. Y explicó
que bajo esa forma se conservan mejor las propiedades de los granos de cereal. Después pidió
voluntarios para ir agregando huevos y a partir de ese momento hubo varias manos en la masa para
darle forma a los straccinatti, una especie de ñoquis alargados cuyo nombre se traduce del italiano
como "arrastrados", porque cuando se cortan de una masa afinada se deslizan bajo tres dedos que
quedan marcados.
Saberes naturales. "Esto es una forma de poner una herramienta en manos de los
niños para que sean capaces de transformar la realidad", enunció Martiniano. Y agregó que el
cultivo de los alimentos sirve como recurso en todo tipo de realidades, desde las menos a las más
favorecidas por los recursos económicos.
"Me llena de admiración el trabajo (de la agricultura urbana) porque deja de
lado la beneficencia y el asistencialismo y toma el concepto del trabajo de la tierra para producir
alimentos", fundamentó Martiniano, dejando en evidencia que el tema no le es ajeno.
Una salida saludable. El parque huerta Molino Blanco comenzó a formarse en medio
de la crisis del 2001. Ahora, después de años de esfuerzo y de lucha, se transformó "en una casa".
Así lo definen Ida Pintos y Manuela Zapata, dos representantes de las cinco familias que cultivan
una de las siete hectáreas que tiene el lugar y en la que ayer se realizó la demostración.
En la huerta utilizan criterios ecológicos. A modo de ejemplo, el abono está
formado por ortiga, palán-palán y sauce, además de humus que también logran a través de lombrices.
Para disuadir a las plagas echan mano a los colores y también a las hierbas aromáticas.
Las hortalizas están a la venta en los puestos de las plazas Pringles y López, y
por teléfono al 480-2929.