Día de la Bandera

Los grupos anti aborto coparon el desfile en el Monumento

Ayer no hubo banderas partidarias, sino de sectores que se oponen a la legalización. El gran público llegó después, para la música y el asado.

Jueves 21 de Junio de 2018

Ni siquiera la eliminación del vallado que buscaba resguardar al presidente Mauricio Macri de todo contacto con el pueblo rosarino logró que el público familiar se volcara masivamente al acto del 20 de Junio, al menos hasta cerca del mediodía. Los que sí llegaron temprano y tomaron posición con grandes banderas y pañuelos celestes fueron grupos antiabortistas de Rosario y el cordón industrial, que en gran medida coparon el desfile con cantos contrarios al proyecto de legalización. Y luego del paso tradicional de los ex combatientes de Malvinas, la bandera Alta en el Cielo, clubes, jardines de infantes, la Marcha de los Bombos, ciclistas y una larga sucesión de agrupaciones gauchas, las banderas de "No al aborto" se desplegaron cerrando el recorrido.

Tan fuera de programa fue la irrupción, que los locutores del acto oficial se apuraron a anunciar que daban por terminada la ceremonia, a riesgo de que la Municipalidad quedara "pegada" a la movida.

No hay Día de la Bandera donde no surja la polémica sobre si la política debe tener o no centralidad en el acto. A esta altura, mejor, la pregunta ya podría ser: ¿cómo no? Más allá de los pareceres. Como simple reconocimiento de la realidad.

Y no sólo por la fecha (aunque se recuerde la muerte de Manuel Belgrano, el feriado remite al símbolo patrio que él creó pese a las presiones del Triunvirato), sino porque de una manera u otra la celebración se desarrolla en un escenario político (la ciudad vallada o abierta, militarizada o no), con o sin discursos oficiales, con o sin banderas, con mayor o menor participación cívica, con reclamos, con protestas, con festejos. Nada de todo eso puede entenderse en términos "apolíticos".

"La gente hizo propio el festejo y se manifestó de diferentes maneras", terció el secretario de Cultura, Guillermo Ríos, apenas culminó el acto, convencido de que el "desfile dio cuenta de esa diversidad social y cultural que caracteriza a Rosario, y también de las disidencias", porque "todo encontró un lugar".

Distintas expresiones

Lo cierto es que, pese a la desaparición del vallado varias cuadras a la redonda apenas se anunció que Macri no vendría, la de ayer estuvo lejos de ser una celebración multitudinaria.

Una vez terminado el escueto acto protocolar, el desfile arrancó con un par de hileras de público ubicado a ambos lados de las vallas que demarcaban el corredor sobre avenida Belgrano.

Del lado más cercano al Monumento se ubicaron las autoridades provinciales y municipales, así como el palco de conducción del acto, junto a unos pocos centenares de personas que se habían acercado a mirar.

Del otro lado de la avenida, también contenidos por vallas, se instalaron los grupos contrarios a la legalización del aborto, que desplegaron muchas y grandes banderas con consignas opositoras al proyecto de ley que ya aprobó Diputados y se apresta a debatir el Senado.

Muy organizados, con prolijo reparto de pañuelos celestes y cánticos preparados (algunos, incluso interpelando al gobernador Miguel Lifschitz para que se expresara contra el proyecto), dijeron ser de Rosario y San Lorenzo, con delegaciones de otras localidades del cordón industrial, Roldán y hasta provincias vecinas.

Mientras cantaban sus consignas disputándole el ritmo a la chacarera de la Marcha de los Bombos santiagueña, en el palco de la prensa ocurrió un curioso incidente.

Un hombre logró subir y manotear el micrófono, mientras otro lo alentaba desde abajo. Cuando comenzó un forcejeo con el director de Comunicación Social del municipio, el desconocido, que lucía un gran crucifijo, sacó un cuchillo.

De inmediato subieron tres efectivos de la GUM y un par de minutos después otros dos policías. Sólo entre todos lograron reducirlo contra el piso, sin poder evitar que le aplicara un puntazo en la mano derecha a un agente municipal. Finalmente quedó detenido, junto al otro hombre que lo había esperado abajo. El agresor fue identificado como Antonio Rosario L., de 64 años, llegó de Villa María, Córdoba, y quedó alojado en la comisaría 2ª, acusado de "amenazas". Hoy será su audiencia imputativa, ya con el resultado de exámenes médicos y psicológicos pedidos por el fiscal de Flagrancia, José Caterina, para evaluar su "condición psiquiátrica". También solicitó testigos.

Mientras transcurría ese episodio, la columna antiaborto ya se había desplazado hacia el fondo del desfile y al paso de los gauchos les acercaban sus banderas "en defensa de las dos vidas", que ningún paisano rechazó.

Con buen timing, apenas terminaron de pasar los sulkies, los grupos "pro vida" volvieron a posicionar sus múltiples banderas y avanzaron cantando consignas. Al final, de un modo u otro, la política se las arregló como siempre para decir presente.

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