"Es un triunfo de nuestro trabajo digno", destacó Mónica Castro, integrante de la Cooperativa de Cartoneros Unidos de barrio Industrial, para destacar la nueva ordenanza municipal que incluye y reconoce el trabajo que vienen realizando los recuperadores y recicladores informales en distintos puntos de la ciudad de Rosario. Lamentablemente —tal como lo aseguró la referente de los cartoneros nucleados en la CTEP—, hoy hay más de 3 mil personas que se dedican a la recolección de residuos para poder subsistir ante la falta de trabajo formal y la crisis económica.
La ordenanza aprobada este jueves en el Concejo Municipal establece la inclusión de estos trabajadores y trabajadoras a poner en marcha en 2023 en el marco de la creación del Sistema de Transición Ecológica de Residuos Reciclables con inclusión social, proyecto presentado por el frente Ciudad Futura, además de otras iniciativas relacionadas al reciclaje y tratamiento de residuos, que compartieron otros bloques políticos.
"Me parece una genialidad, vamos a ver como lo llevan a la práctica, pero es un paso positivo. Hemos sufrido demasiado y vamos a seguir firmes en nuestra lucha. Lo que tamibén nos interesa es el punto de vista ecológico, ya que a partir de este proyecto va a quedar más al descubierto el daño que le estamos haciendo al planeta", reflexionó Castro en diálogo con La Capital al conocer los avances de una militancia que llevan adelante en el barrio Industrial a partir de un proyecto compartido con la Municipalidad de Rosario y otros proyectos particulares en Alberdi, Fisherton y Tiro Suizo, entre otros, donde los recolectores y recuperadores informales se encargan de realizar su tarea puerta a puerta y capacitar sobre la separación de origen.
Desde el Ejecutivo reconocieron dificultades en la prestación del servicio. Los problemas se agudizan por el escaso reciclaje de basura en los domicilios. (Celina Mutti Lovera / La Capital)
Desde el Ejecutivo reconocieron dificultades en la prestación del servicio. Los problemas se agudizan por el escaso reciclaje de basura en los domicilios. (Celina Mutti Lovera / La Capital)
"Este es nuestro trabajo digno y es un triunfo", sentenció visiblemente emocionada Castro, quien todos los días coordina las tareas de pibes y pibas que llegan a la cooperativa para pedir trabajo y poder llevar el pan a sus hogares, tal como pudo comprobarlo La Capital. Si bien se calculaba que en Rosario hay alrededor de 3 mil recolectores informales, Castro señaló: "Desgraciadamente, hay más de esa cifra: la gente está pasando necesidad y muchos optan por este medio para poder subsistir".
Módulos de transición en 2023
Por su parte, según explicó a este diario la concejal de Ciudad Futura, Luz Ferradas, "la idea es que en algunos barrios se pueda realizar una tarea de recolección y promoción y establecer nuevas rutas con nuevas modalidades, iniciativa que por estos días existe en pocos barrios. Si bien el municipio tiene el programa «barrios verdes» junto a las empresas LimpAr, Sumar y Lime, solo existe en siete barrios, sobre todo en lugares que no hay contenedores", puesto que la nueva ordenanza a poner en marcha en 2023 "no amplía la cantidad y plantea renovar y brindar otro tipo de recolección" y es así donde comienza a ingresar el trabajo y la tarea de los recicladores urbanos.
"Dentro de la Secretaría de Ambiente y Espacio Público es crear un área de reciclaje y economía circular. Es el área que va a implementar diferentes herramientas para recuperar y organizar nuevas rutas de recolección y plantas de reciclaje, más allá de la experiencia piloto que lleva adelante el municipio con distintas cooperativas. Hoy en día se hace una promoción ambiental puerta a puerta para capacitar a los vecinos y vecinas sobre los materiales que son recuperables", comentó Ferradas.
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En ese contexto, explicó que "la idea es que desde enero va a tener un presupuesto, pero el más ambicioso será con los nuevos pliegos. En síntesis, lo que dice la ordenanza es que la Municipalidad se compromete equiparar los aportes que hagan otras dependencias provinciales o nacionales, entendiendo que muchoas recolectores y recolectoras hoy tienen salarios complementarios".
En la actualidad, al relleno sanitario de Ricardone llegan diariamente 800 toneladas de residuos, de los cuales solo el 6% es recuperable. "La clave para que estos proyectos sean exitosos es que el material llegue a destino y pueda ser recuperable y eso depende de una separación en origen y una recolección diferenciada acordes. En el centro de Rosario, el sistema de separación en contenedores resuelve un problema de higiene urbana, pero no de control o fiscalización de cómo se separan esos residuos", apuntó la edila para destacar que "la experiencia más exitosa sigue siendo tocar puerta a puerta como lo vienen haciendo los recolectores a la hora de informar cómo debe separar los residuos".
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Pese al aislamiento algunos cartoneros regresaron en los últimos días a las calles obligados por la urgente necesidad de tener algún ingreso.
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Uno de los proyectos que el Ejecutivo local había puesto en marcha era el reemplazo de animales por motocarros, a partir de la ordenanza que prohíbe la tracción a sangre, experiencia que arrojó resultados positivos más allá de que la mayoría de los recuperadores realizan el trabajo a pie.
El proyecto aprobado
En el marco del proyecto aprobado este jueves en el Concejo, el concejal de Arriba Rosario, Fabrizio Fiatti, argumentó sobre la necesidad de contar con un sistema sostenible y se refirió al nuevo pliego que está en tratamiento y la necesidad de prorrogar el servicio que se vence a fines de julio. Agradeció como se trabajó el expediente junto con todos los bloques y la construcción de consensos para mejorar las políticas públicas de la ciudad, tanto en la prórroga como en los demás proyectos relacionados con la higiene urbana. Por su parte, se abstuvieron los integrantes de Volver a Rosario, Miguel Tessandori y Valeria Schvartz.
De Carlos Cardozo, de Unión Pro-Juntos por el Cambio, y demás concejales del interbloque se aprobó sobre tablas un proyecto de decreto para encomendar al Ejecutivo para que evalúe, junto al gobierno provincial, la puesta en marcha de la planta de tratamiento Girsu. El edil argumentó sobre la prórroga y planteó la necesidad que el Departamento Ejecutivo sea más exigente con las empresas; además, consideró que el tema de los residuos demanda una “visión metropolitana” para las próximas décadas.
También sobre tablas se aprobó el proyecto de ordenanza de Alejandro Rosselló, de Unión Pro-Juntos por el Cambio, y demás concejales que establece la creación del programa municipal Punto Limpio, en el marco del programa de Separación en Origen y Recolección Diferenciada de los Residuos Domiciliarios. Según el texto presentado, «los puntos limpios tendrán como fin concientizar sobre la importancia del reciclaje plástico, generar articulación con actores de la sociedad civil, y generar elementos de utilidad a partir de desechos plásticos».
Por parte de la comisión de Feminismos, Disidencias y Derechos Humanos, se aprobó un decreto para incluir la capacitación es perspectiva de género y violencia contra las mujeres en la prórroga de contratación de servicios de higiene urbana y gestión de residuos.