Polémico, provocador, de los que no pasan desapercibidos, ni él ni su obra de trayectoria internacional. Así era León Ferrari el ingeniero y autodidacta artista plástico que falleció hace diez años pero cuyo legado sigue vivo en Rosario. Un artista que echó mano a collages y escritos, instalaciones, pinturas, esculturas sonoras, tallas y modelados en materiales diversos y ensamblajes para su denuncia y crítica social contra el poder, la guerra y la religión y a favor de la libertad de expresión.
El Museo Castagnino+Macro realizó tres relevantes exposiciones del artista: “León Ferrari” (2008); “229 Ferraris” (2009) y "Prosa política" (2019). Rosario tiene varias de sus obras y este año, a 40 años de la Democracia y en el marco del Día Internacional de los Museos, se motorizó la recorrida gratuita "Resuena Ferrari" por las obras sonoras y lúdicas creadas durante su exilio en San Pablo a partir de 1976, por a dictadura cívido, militar, eclesial en Argentina.
Entre sus obras en la ciudad está "Berimbau", expuesta en el patio del Museo de la Memoria (Córdoba 2019). Y también está la escritura con pintura acrílica denominada "Sin título" y donada por el artista en 2007, tanto como "Marte" también donada, pero en 2009, ambas Museo Castagnino (Oroño y Pellegrini).
La última es una construcción aérea materializada con alambre. "El mecanismo de elaboración deriva de las ramificaciones, bifurcaciones y desviaciones de los usos de la línea", explicó en el afiche-catálogo de la muestra de 2008 en el museo rosarino la artista e investigadora Nancy Rojas.
La experiencia del exilio tuvo un fuerte impacto en la obra de Ferrari. Experimentó con fotocopia, arte postal, heliografía, microfichas, video-texto, entre otras. Técnicas que le permitieron una mayor y rápida comunicación y difusión de su obra.
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Algunos recorridos y obras
León Ferrari nació el 3 de septiembre de 1920, en Buenos Aires. En esa misma ciudad murió a los 92 años, el 25 de julio de 2013. Sus restos descansan en el cementerio de Chacarita.
Se recibió Ingeniero en la Universidad de Buenos Aires en 1947. A partir de 1952 vivió junto a su familia en Italia, donde inició su producción artística como escultor. En 1955 regresó a Buenos Aires y durante algunos años se dedicó a su profesión de ingeniero. En 1962 regresó a Italia y alquiló un taller en Milán. Allí comienza sus dibujos abstractos, ilustra poemas de Rafael Alberti y comienza a mezclar textos con dibujos. A partir de 1963 empezó a realizar collages con fotos y reproducciones de imágenes religiosas, y a participar en exposiciones internacionales. En 1976 se exilió en San Pablo debido a la dictadura militar en Argentina. En 1982 viajó a la Argentina.
En 1983, Ferrari participó en la muestra “Arte e Videotexto”, organizada por Julio Plaza en la XVII Bienal de San Pablo. Poco después retomó el tema religioso a través de collages y fotomontajes, donde entrecruzó ilustraciones de los relatos bíblicos del cristianismo con fotografías de la jerarquía eclesiástica, imágenes contemporáneas, dibujos pornográficos orientales, documentos sobre el nazismo. Así dio origen a Relecturas de la Biblia, conjunto censurado en 1988, en la exhibición Arte en Iberoamérica.1820-1980. También de esta época es la serie de obras que materializó con estiércol de aves.
En 1991, retornó al país, en una retrospectiva en el Museo Sívori de Buenos y mostró una versión diferente de ese grupo de obras. En la instalación, que se titulaba La Justicia, un ave defecaba sobre una balanza refiriéndose al modo en que operaba la justicia argentina en ese tiempo. Denunciaba la sanción de la Ley de Punto Final (1986), que establecía la paralización de los procesos judiciales contra los autores de las detenciones ilegales, torturas y asesinatos en la etapa de dictadura y de Obediencia Debida (1987), que eximía de responsabilidad a quienes torturaron o asesinaron cumpliendo órdenes de sus superiores.
Desde los años 90, sus imágenes reactivaron los dispositivos de batallas previas reiterando los cuestionamientos a la represión, el poder y al cristianismo. Este uso de la imagen comportó variadas objeciones del público en distintas presentaciones realizadas por el autor. Esas reflexiones también fueron llevadas a cabo mediante pasteles y acuarelas. También hacia 1992 comenzó la realización de obras con peces, ranas y axolotes.
En 1995 Ferrari realizó su serie Nunca más. Un conjunto de ilustraciones para la reedición en fascículos del libro homónimo de la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de las Personas), informe de 1984 que registra las desapariciones, centros clandestinos y los crímenes de lesa humanidad ejecutados por el gobierno militar durante el Proceso, desde 1976.
En 2000 presentó L’Osservatore Romano, una de collages realizados sobre páginas de la edición española del diario homónimo de la ciudad del Vaticano. Desde 2005 retomó el trabajo escultórico y ejecutó piezas aéreas y de cierta organicidad realizadas con alambres y ramas de sauce eléctrico, como la de Rosario.
En 2011 le inició un juicio al periodista Gabriel Levinas, por unos 13 dibujos y dos collages que fueron supuestamente robados por Levinas. El juicio lo prosiguieron los herededos de Ferrari. Levinas resultó absuelto por la Justicia Penal luego de reconocer una deuda con el autor, pero la Justicia Civil finalmente en 2019 lo halló culpable y lo condenó a pagar la suma de 88.000 dólares por la venta de las obras.
En 2012 recibió el Premio Kónex de Brillante al artista más destacado de la década en la Argentina y el de Platino en la disciplina Arte Conceptual: Quinquenio 2002 - 2006. También obtuvo un Premio Konex Diploma al Mérito en 1992 y 2002.
El 25 de marzo de 2012, al cumplirse 35 años del secuestro, asesinato y desaparición de Rodolfo Walsh se inauguró la instalación artística "Carta Abierta a la Junta Militar” en el Espacio Memoria y derechos Humanos, precisamente en el “Bosque de Eucaliptos”, frente al Casino de Oficiales de la ex ESMA.