El oficialismo en el Concejo Municipal salió al cruce de un proyecto que el edil macrista Carlos Cardozo ingresó en el cuerpo deliberativo. El mismo propone volver a los 60 kilómetros por hora en las avenidas y semáforos en intermitente en horarios nocturnos para proteger a los automovilistas de la inseguridad. Tanto la titular del Palacio Vasallo, María Eugenia Schmuck, como el edil javkinista Fabrizio Fiatti avalaron el plan de reducción de velocidad que llega junto al sistema de fotomultas, pero dejaron abierta la puerta para repasar los semáforos en amarillo de noche en función del mapa de zonas calientes por los robos.
Más aún, el secretario coordinador de gabinete, Rogelio Biazzi, afirmó que “es todo lo contrario a lo que se afirma, ya que las videocámaras que capten infracciones de tránsito servirán además para contribuir a la seguridad y a la captación de delitos”.
La iniciativa del macrismo rechazó los cambios que ya se están implementando en función de un nuevo plan de control al tránsito y que incluye la colocación de 70 puntos de visualización para captar infracciones.
Cabe recordar que en prueba piloto ya se registraron más de 22 mil infracciones y se prevén fuertes multas económicas.
En función de ello, varias arterias han cambiado sus velocidades máximas con una fuerte restricción. El argumento gira en torno a una política de reducción de lesionados en accidentes automovilísticos y casos fatales a partir de un tránsito más lento.
Sin embargo, para Cardozo la seguridad pública no debe descuidarse y los recientes cambios podrían causar más robos a conductores y dejar zonas donde haya “trampas cazabobos” con los radares.
“No encontramos lógica en reducir la velocidad e implementar fotomultas en calles y zonas que son realmente muy inseguras”, justificó el concejal y agregó: “Bajo ningún punto de vista aceptamos que el sistema de fotomultas ponga en riesgo la vida de los rosarinos. El camino hacia una ciudad ordenada deberá ser paulatino y consecuente con la disminución del delito. De otro modo es imposible”.
Y en relación a la inseguridad, el edil del PRO y vicepresidente del Ente de la Movilidad había considerado que “transitar por las calles de Rosario resulta muy peligroso, sobre todo en horarios nocturnos, y es por eso que también solicitamos que vuelvan los semáforos intermitentes en determinadas intersecciones”.
La respuesta
Las repercusiones no se hicieron esperar. “No estamos de acuerdo con este razonamiento. Es a la inversa. El sistema de control electrónico del tránsito servirá para ordenar más la ciudad pero también para reforzar la seguridad. Es un recurso más que tienen a disposición los organismos de control y de seguridad pública parar monitorear aún más a Rosario. Y en relación a presuntos inadvertidos sobre las fotomultas y las velocidades, lo hemos dicho hasta el hartazgo: no hay afán recaudatorio, lo establece el pliego y los fondos irán al transporte y a salud. Las cámaras en las calles podrán detectar infracciones, pero a su vez relevar patentes de vehículos que tengan pedidos de captura o también podrá ocurrir que quien haya cometido un delito o lo esté cometiendo sea captado por las cámaras y su registro servirá como prueba a la Justicia. Creemos que es un paso adelante en varios sentidos”, remarcó Biazzi.
Para Fiatti, “la reducción de velocidad fue de la mano de la implementación de ciclovías temporales, pensando en la seguridad vial. Ahora se está evaluando esa implementación temporal, que desde el sentido práctico ha funcionado muy bien y se dispondrá lo que corresponda, pero no está atado a la fotomulta”.
El referente del intendente en el Concejo separó las políticas de mitigación de accidentes de tránsito con las bajas a las velocidades máximas con la inseguridad reinante. “Las velocidades son una medida de seguridad vial, en el marco de una movilidad que suma modalidades, como las bicis. Hay que priorizar cómo se comparte el espacio público. En cambio, la seguridad ciudadana implica otras medidas, de las que podemos hablar mucho, pero sin patrullaje no se puede ni empezar”, sostuvo Fiatti.
La presidenta del Concejo también se alineó a este razonamiento. “La reducción de las máximas siempre se pensó promoviendo una prevención de colisiones. Está comprobado por la OMS en varios estudios que la posibilidad de tener una víctima fatal en un impacto se reduce notablemente a circular más despacio. Una reducción de un 20 por ciento si se transita a 30 kilómetros por hora en vez de 50. Además, el conductor tiene mayor capacidad de reacción”.
De todos modos, Schmuck aclaró que no desconoce la problemática de la inseguridad, “no me niego que pongamos este tema en debate”, dijo para admitir que se puede avanzar en el análisis de la aplicación de la señal de intermitencia en los semáforos, particularmente a la noche.
“Es atendible que se converse este tema en el Ente de la Movilidad, ámbito también apropiado, y más allá de los proyectos que se presenten en el cuerpo, no veo inconvenientes en revisar estas políticas en un contexto general, pero nos encontrará a favor siempre de la reducción de las velocidades”.
En relación al concepto de “trampa cazabobos” que esgrimió Cardozo para explicar que puede haber zonas donde los conductores estén desprevenidos o sigan la onda verde en vez de las máximas, Schmuck fue concreta: “Si se cumple la normativa, no hay multas”.
La edila oficialista abrió el debate en relación a los semáforos en intermitente en horarios nocturnos.
“El municipio y la provincia cuentan con información de las zonas que se han tornado calientes por la comisión de delitos. Habrá que ver los lugares, pero ya se vienen implementando”, indicó la concejala.
“Argumentar que es algo recaudatorio alienta el caos”
“Desde la ONG Compromiso Vial vemos con mucha preocupación que se plantee dejar sin efecto medidas que se vienen debatiendo en el Observatorio Vial del Concejo Municipal desde hace mucho tiempo”, señaló anoche la referente de la entidad, Mariana Sena.
En tal sentido, la integrante de la ONG destacó que “un choque frontal a 30 kilómetros por hora representa un daño similar a caer desde un segundo piso” y advirtió que “las lesiones y muertes causadas por la velocidad son la principal causa de la altísima siniestralidad urbana”.
Sena cruzó a Cardozo al indicar que “argumentar que estas medidas son recaudatorias, y que profundizan y atentan con la seguridad, solo genera confusión y es una manera provocativa de hacer política que nada construye, sino que alienta el caos. La seguridad vial no está disociada de la seguridad pública. Son caras de una misma moneda”.