"Hay que hacerse amigos de los lagartos, son inofensivos y, lo más importante, se comen las lauchas y ratones". La frase pertenece a Franco Peruggino, uno de los integrante de Mundo Aparte -la ONG creada por Beba Linaro dedicada a la protección de animales rescatados- quien se refirió a un ejemplar de lagarto macho rescatado en la zona sur de Rosario la tarde del martes del interior del motor de un vehículo.
Los Bomberos Zapadores fueron convocados por el dueño de un automóvil de Vuelta de Obligado al 4800, en la zona sur rosarina, que instantes antes de ponerlo en marcha notó que el animal de grandes dimensiones -82 centímetros- ingresaba al motor de su auto. Tras su rescate, fue derivado a Mundo Aparte.
En diálogo con La Capital, Peruggino explicó que en animal rescatado es un lagarto overo. "La gente le dice iguana pero es un lagarto y es un reptil típico de nuestra zona al que se suele ver más en épocas de altas temperaturas ya que durante el invierno están guardados. Cuando empieza el calor es muy normal verlos en lugares donde hay naturaleza pero también en la ciudad. Es un animal que está en todos lados y puede convivir con los seres humanos"
Tras comentar que se trata de animales de una talla considerable -hay algunos machos que pueden llegar a medir 1,40 metro- y que pueden vivir en zonas de pastizales y en las barrancas de los ríos, comentó que éste particularmente presenta una herida en la cola aunque aseguró que no es de gravedad. Luego del aporte de esos, dijo una frase que debe interesar a toda la población: "A los lagartos hay que quererlos, hay que hacerse amigos porque come ratas y lauchas" y citó las notas sobre el tema publicadas por este diario.
Consultado sobre cuáles son las causas de la invasión de ratas en la ciudad, el integrante de Mundo Aparte señaló que "es una pregunta que la gente debería hacerse. Tiene que ver en parte con que el ser humano genera cada vez más basura, porque en esta ciudad hay puerto donde se embarca cereales. Pero también con la falta de predadores naturales de las ratas como los lagartos y las aves de rapiña".
Analizó: "En un ecosistema equilibrado si hubiera suficientes predadores no habría tantas ratas".
Sobre por qué faltaban esos predadores, Peruggino destacó que "hay menos de estos animales -entre los que también citó a las lechuzas de campanario, chimangos y caranchos- por todos los daños que les hace el ser humano al ecosistema. Si metemos cemento y más cemento en lugares donde antes había naturaleza no les sirve de refugio a los lagartos o las lechuzas. Otras causas son los agrotóxicos y el avance de la agricultura".
Respecto a cuál será el destino del animal, destacó el trabajo conjunto que la ONG realiza con la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNR "cuyos médicos que son quienes realizan el control del animal y definen cuándo está en condiciones de soltarlo y allí se verá donde lo hacemos".