La ciudad

Juzgan a un hombre que mantuvo cautiva más de 20 años a su pareja en barrio Cura

Fiscalía le solicitó 18 años de prisión por privación de la libertad, reducción a la servidumbre y abuso sexual con acceso carnal. La víctima vivía encadenada a una cama.

Martes 27 de Julio de 2021

Un‌ ‌caso‌ ‌espantoso‌ ‌se‌ ‌ventila‌ ‌en‌ ‌un‌ ‌juicio‌ ‌oral‌ ‌y‌ ‌público‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌Centro‌ ‌de‌ ‌Justicia‌ ‌Penal,‌ ‌donde‌ ‌un‌ ‌hombre‌ ‌afronta‌ ‌un‌ ‌pedido‌ ‌de‌ ‌pena‌ ‌de‌ ‌18‌ ‌años‌ ‌de‌ ‌prisión‌ ‌por‌ ‌abuso‌ ‌sexual‌ ‌con‌ ‌acceso‌ ‌carnal,‌ ‌privación‌ ‌ilegítima‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌libertad‌ ‌y‌ ‌reducción‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌servidumbre‌ ‌de‌ ‌su‌ ‌pareja,‌ ‌una‌ ‌mujer‌ ‌de‌ ‌43‌ ‌años‌ a la ‌que‌ ‌mantuvo cautiva ‌más‌ ‌de‌ ‌dos‌ ‌décadas‌ ‌encerrada‌ ‌dentro‌ ‌de‌ ‌una‌ ‌casa‌ ‌de‌ ‌barrio‌ ‌Cura, de donde ‌logró‌ ‌escapar‌ ‌en‌ ‌mayo‌ ‌de‌ ‌2019.‌ ‌En‌ ‌el‌ ‌inicio‌ ‌del‌ ‌juicio‌ ‌la‌ ‌víctima trató de condensar en dos horas de su declaración el extremo sufrimiento físico y psicológico que atravesó a partir de la coacción que ejerció el acusado, que durante años amenazó con matarla, también dañar a su hijo y a toda su familia cada vez que esbozaba liberase.

Este mediodía comenzó el juicio oral y público sobre un caso de extremo sometimiento del que fue víctima María Eugenia, la mujer que logró escapar de una casa de calle Santiago al 3500 donde un hombre la mantuvo encerrada casi en estado de esclavitud desde 1996 y hasta mayo de 2019, cuando logró liberarse y pedir ayuda a un familiar.

Como primer paso del debate los jueces del tribunal integrado por Nicolás Vico Gimena, Nicolás Foppiani y Rafael Coria, tomaron nota de los datos personales del acusado, que con una campera de abrigo roja, la cabeza rapada, jeans y zapatillas deportivas se sentó en el banquillo junto a la defensora pública María Eugenia Carbone. Se identificó como Oscar Alberto R., de 60 años, secundario incompleto y con cursos de mecánica avanzada.

Cautiva, abusada y en la servidumbre

Luego se dio paso al alegato de apertura de la fiscal de la unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, Luciana Vallarella. La funcionaria solicitó la pena de 18 años de prisión efectiva para el acusado por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, abuso sexual con acceso carnal y reducción a la servidumbre, una figura que se fue consolidando a partir de la evidencia de un caso de extremo sometimiento y opresión en contexto de violencia de género.

“Vamos a probar las condiciones de servidumbre a la que sometió R. a la víctima, que la abusó un número indeterminado de veces por más de 20 años. Este no es un juicio dónde hay un sótano, no es el de un esclavo del siglo 16, aunque en principio así fueron las condiciones”, recordó Vallarella, ya que la mujer estuvo encerrada muchos años en una habitación, encadenada a una cama y debía golpear una pared con un palo para que la dejaran ir al baño.

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La fiscal detalló la perversidad del acusado, que "la hacía arrodillar para rezar mientras comía y la amenazaba con matar a toda su familia, a su hijo, que por ese entonces tenía dos años, a su padres y a una hermana".

También recordó las veces que la víctima intentó escapar, pero remarcó que la coacción psicológica ejercida por el acusado sólo le permitía visualizar miedo y terror. Le cambió la identidad, le retuvo el DNI, le rapó el pelo, le hacía limpiar la casa, la ropa, los autos que él vendía. No podía hablar con ningún vecino y mucho menos tener vida social.

“La alejó de todas las personas que ella quería. Nada de lo que pasó fue querido y elegido por ella con libertad. Hacía todo en un modo automático para no sufrir más dolor. R. primero la subyugó y la redujo a la condición de una cosa. Ella tenía apenas 19 años cuando se la llevo en 1996. La privó de estudiar, compartir con su familia, cuidar a su hijo, de decidir qué quería ser”, recalcó Vallarella entre otros conceptos.

"Un pedazo de carne"

María Eugenia fue la primera testigo en declarar en el juicio. Previamente, la fiscal solicitó al Tribunal que por su resguardo, para no revictimizarla ni exponerla, retiraran de la sala al acusado. El presidente del jurado, Vico Gimena, accedió pese a la oposición de la defensa. Después, la víctima trato de condensar 23 años de infierno en las dos horas de su declaración.

En detalle, como un padecimiento más, contó desde que comenzó una relación de noviazgo con el mecánico a fines de 1995 hasta que por una situación de denuncias cruzadas de su familia contra el hombre, éste la llevó engañada a su casa y recién pudo escapar en mayo de 2019.

“Me sentía que era un pedazo de carne, estaba mugrienta, la peor basura. Accedía a las relaciones sexuales para que no me pegara más. Me acostumbré a todo lo que quería él para sobrevivir estos 23 años. Nunca supe que es lo que le tenía que hacer para salir de esto. Me quise autoconvencer de que era la vida que me tocó para que mi familia estuviera bien", narró ante un Tribunal atento.

Antes, Vallarella recordó que la familia hizo todo lo que tuvo a su alcance para que ella supiera que la querían rescatar de ese martirio, que su padre le dejaba notas en la casa que el hombre escondía, pero hasta pensaron que estaba en una secta cuando la vieron con la cabeza rapada.

En esta primera jornada del juicio, la defensa del acusado cuestionó el encuadre legal de los hechos, sobre todo el delito de reducción a la servidumbre, y solicitó la absolución del acusado. El juicio continuará este miércoles con la declaración de varios testigos ofrecidos por la Fiscalía, entre los que se cuentan psicólogos que acompañaron a María Eugenia, vecinos, amigos y familiares con las cuales tomó contacto cuando pudo liberarse, y recuperar algo de paz en otra ciudad.

Si sos víctima de violencia de género o conocés a alguien que lo sea podés contactarte todos los días del año, las 24 horas, con el Teléfono Verde (0800 444 0420). Si no podés llamar, podés escribir a un canal alternativo de Whatsapp llamado Contacto Violeta (341 5 781509). Ante casos de riesgo de vida, se puede llamar directamente al 911 para pedir la intervención de las fuerzas de seguridad.

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