La ciudad

Instalaron una antena a la madrugada, sin permiso y perforando un techo

Hoy, a las 7.30, los vecinos se juntarán en Pellegrini 5130. Intentarán que la torre, montada casi de incógnito, no se habilite y sea finalmente retirada

Viernes 26 de Mayo de 2017

A las 5.30 de la madrugada del domingo pasado llegó a Pellegrini al 5100 un camión enorme trayendo una antena, media hora más tarde cayó la grúa. Todavía de noche, sin más trámite, la pluma insertó la torre de telefonía móvil directamente por una perforación hecha en el techo de lo que supo ser una mueblería. Los vecinos de barrio Azcuénaga Sur, atónitos, fueron amaneciendo con la novedad ya consumada. Hasta ahora lograron averiguar que la antena no cuenta con habilitación municipal, sino sólo con un pedido de "factibilidad", y por eso se organizaron para resistir la autorización: hoy, a las 7.30, por empezar, se concentrarán ante las puertas del local detrás de las cuales fue instalado el aparato. Luego llevarán una carta a la Intendencia reclamando que no se la habilite.

La metodología de instalación "de facto" en materia de antenas es tan recurrente que parecería un chiste si no fuera porque para los vecinos no lo es. "Todo se hizo en plena oscuridad", contaron Raquel Pereira y Danilo Acosta, vecinos de la cuadra.

"Nos mintieron desde el vamos: hace un mes, cuando empezó a haber algún movimiento en el local, alguien dijo que iban a colocar un cartel publicitario; después, pusieron la antena un domingo a la madrugada y, una vez instalada, nos dijeron que era de Claro y Movistar cuando en realidad es de ninguna", contó Nicolás Bertoli, dueño de un local de GNC lindero al que supo ser una mueblería y ahora alberga la torre.

La "política del hecho consumado" se confirmó cuando "en la Oficina de Antenas de la Municipalidad" le informaron al comerciante que la compañía había presentado un permiso de factibilidad, pero nunca había obtenido la habilitación.

La promesa que le hicieron en la repartición fue que "comisionarían a Obras Particulares para corroborar la infracción", un trámite que hasta ayer los vecinos desconocían si se había o no formalizado.

Así, tras esos preliminares, el boca a boca en el barrio logró armar una movida para resistir la permanencia de la antena y hoy, antes de que la mayoría de los vecinos parta a trabajar, se autoconvocarán frente al local para "consensuar los pasos a seguir". A la protesta prometió sumarse el ex concejal Roberto Sukerman, que ya cuenta con experiencia en el tema (ver recuadro).

A la indignación se agrega ahora una gran preocupación por las radiaciones que pueda emitir la antena en una zona llena de chicos, sobre todo por pasaje Español, paralelo a Pellegrini.

La presidenta de la vecinal Azcuénaga Sur, Patricia Rosas, fue otra que recogió inquietud ante lo sucedido en el barrio, por lo que adelantó que hoy solicitará información a la Dirección de Vecinales y al propio titular del Centro Municipal de Distrito Oeste, Ignacio Gómez.

El referente de la ONG Alerta Antenas, Esteban Villalba, también se comprometió con la causa.

En el barrio corre el rumor de que las compañías de telefonía pagan bien a quien les autoriza a plantar una antena en su propiedad. Hasta hay quienes arriesgan que el contrato, por 10 años, arranca con una cuota, actualizable, de 40 mil pesos mensuales.

Un fallo a punto de salir por otra torre

El ex concejal justicialista Roberto Sukerman confió en que la Justicia fallará a la brevedad a favor de los vecinos de Anchoris al 1900 para obligar al municipio a retirar definitivamente una antena de telefonía móvil, instalada sin permiso en 2015, pero nunca conectada. Sukerman, que los patrocinó, recordó que a partir de la movilización del barrio, la Municipalidad decidió suspender el trámite iniciado por la empresa. El fallo pondría un punto final.

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