La ciudad

Estudiantes del colegio San Antonio llevan sus reclamos al arzobispo Martín

Se manifestarán hoy para repudiar las actitudes de las autoridades, y quieren entregarle un petitorio al arzobispo. Denuncian la instalación de cámaras de seguridad en los pasillos, algo prohibido.

Sábado 13 de Junio de 2015

El Centro de Estudiantes Julio Mas del Colegio Secundario San Antonio, de Maipú 3356, se movilizará esta tarde para "recuperar la educación inclusiva, cristiana, de diálogo" que tenían. Prepararon un documento que quieren entregar en mano al arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín. Denuncian una serie de malestares e irregularidades ocasionadas por las actuales autoridades académicas y administrativas. Van desde maltrato, amonestaciones "porque sí" hasta la instalación de cámaras de seguridad en los pasillos de la escuela, algo prohibido. También mencionan las pocos fortuitas "declaraciones en el acto del 24 de marzo justificando el genocidio".

A las 17, los chicos marcharán desde bulevar Seguí y San Martín hasta el frente de la parroquia San Antonio (San Martín al 3300), donde hoy se recuerda al santo. Se solidarizaron con esta movida otros centros de alumnos, reunidos en la Federación de Estudiantes Secundarios (FES).

"A nuestra directora, Graciela Roccia, le hacían la vida imposible, hasta se enfermó y se tuvo que ir a otra escuela", relata a La Capital uno de los integrantes del centro de estudiantes del Colegio San Antonio.

La directora Roccia — a quien describen como "una segunda mamá"— estuvo al frente de la escuela durante 8 años.

Los chicos aseguran que debió renunciar debido "a las presiones que recibía" de quienes ahora están a cargo.

Desde entonces, lo que se viene sucediendo "es la pérdida del proyecto inclusivo" y del trato humano que caracterizó al colegio.

Más diálogo. En sus reclamos, los alumnos ponen el acento "en recuperar el diálogo, la palabra y volver a ser una gran familia". Al no sentirse escuchados por las actuales autoridades, escribieron un documento que esta tarde quieren entregar en mano al arzobispo Martín.

Los estudiantes afirman que con "Graciela prevalecía la palabra y no la amonestación, que ahora la aplican por cualquier cosa que no les guste".

"En una semana pusieron más amonestaciones y apercibimientos que en todo un año, sin darnos la posibilidad de hablar", describen como prueba. Manifiestan que tampoco los docentes la pasan bien y eso se nota en la cantidad de reemplazos que hay.

"Muchos profes no hablan por miedo a las represalias", justifican.

Al frente del colegio y sobre quienes los chicos ponen sus quejas están "la contadora Mónica Boggio, el secretario Pablo Ciarnello y el representante legal, Omar Zárate, además de la nueva directora Mónica Zamaro".

Los alumnos cuestionan que las autoridades argumenten "crisis económica de la institución" y gasten en la colocación de cámaras de seguridad, que además "han instalado en un lugar prohibido, como es un pasillo interno" a donde dan los salones.

O bien cuestionan la compra de un timbre programado para avisar cuando llegan los recreos, cuando hay personal no docente para eso. Mientras "faltan ventiladores, arreglar los pizarrones y mantener los baños" entre otras urgencias.

El reclamo pasa porque tampoco las nuevas autoridades reconocen al centro de estudiantes, que se formó el año pasado y lleva el nombre de un ex combatiente de Malvinas, Julio Mas. Centro avalado por leyes nacional y provincial, que los reconoce y avala en su funcionamiento como parte de la vida democrática.

Actitudes, ¿cristianas? "Nos dieron como espacio la preceptoría, que es un lugar deplorable como lugar, pero además nos impiden reunirnos y no nos permiten hacer campañas solidarias, algo que no parece ser muy cristiano".

"Antes, para las fiestas patrias, hacíamos torta fritas como forma de festejar la fecha, esta vez quisimos hacer lo mismo y nos respondieron que «de ninguna manera íbamos a ensuciar la escuela»".

Tampoco parece muy cristiana la actitud de discriminación y maltrato que denunciaron los chicos. "La contadora y docente Mónica Boggio humilló frente al curso a una alumna por no tener la cuota al día. La chica se sintió muy mal", aseguraron.

En esa misma línea, cuentan que "en el acto del 24 de marzo pasado, el secretario Ciarnello justificó el genocidio militar contra nuestro pueblo".

O bien recuerdan que "quisieron echar al catequista, a quien todos los alumnos queremos mucho, porque hacemos juntos, con la pastoral y el centro, muchas acciones solidarias, de caridad y cristianas".

Los estudiantes de la escuela de zona sur reclaman que se los escuche, dialogar, para "poder continuar con el proyecto educativo que respetaba la inclusión de todos y los derechos humanos que muy bien llevaba adelante Graciela Roccia".

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