La ciudad

En calle Santa Fe, la restricción del tránsito impacta en las ventas

Los comerciantes suman sus críticas a las decisiones del municipio en materia de movilidad. Dicen que a los clientes se les hace difícil llegar.

Viernes 28 de Abril de 2017

Lucas Ameriso

lucasameriso@lacapital.com.ar

La Capital

A poco de implementada la política de restricción al tránsito particular en las calles Santa Fe, San Lorenzo, San Martín y Corrientes, los comerciantes consultados creen que las medidas prohibitivas "no ayudan" a levantar una crisis en las ventas que excede la decisión de la Intendencia. Las opiniones comenzaron a fluir en el segundo día de puesta en marcha de las restricciones. Ayer operaron de 10 a 15, con la presencia de inspectores que desviaban hacia Urquiza los autos que llegaban por Santa Fe.

La prueba piloto que puso en marcha el municipio se produjo en las esquinas de acceso al microcentro y por ahora en horario bancario. Ayer al mediodía, varios agentes de Tránsito se apostaron por Santa Fe en las intersecciones con Maipú y con San Martín.

También estuvieron más adelante, en Mitre, con el fin de impedir el giro a la izquierda y así dejar la exclusividad del transporte urbano de pasajeros por este corredor a lo largo de la city rosarina.

La medida es un paso intermedio entre la prohibición absoluta al ingreso de coches particulares al microcentro, que se desactivó hace más de una década. Sólo se autoriza el ingreso de utilitarios que deban prestar servicio en el sector, o bien los vehículos que tienen cocheras en el lugar.

La restricción parcial y el desvío a calles como Urquiza y San Lorenzo se produjo como reacción oficial ante el colapso que provocó la concentración por Santa Fe de 26 líneas de colectivos. A ello, hay que agregarle las obras que se están realizando en el casco histórico.

En la esquina con Corrientes funciona desde hace un tiempo una pinturería. Ayer, uno de los empleados admitió que la restricción les juega en contra. "Viene menos gente, la verdad no es una ayuda. Puede ser algo que ordene el tránsito, pero al comercio lo mata", dijo y remarcó los dolores de cabeza que sufren cuando tienen que distribuir mercadería. "Preferimos ir hasta Fisherton antes que llevar material acá a tres cuadras", graficó.

En caída

En Santa Fe al 1400 funciona un histórico local de productos odontológicos. "Ya desde el carril exclusivo que venimos con caída en las ventas y ahora hay una merma de la gente que llega por la calle. Esto no favorece. En esta cuadra permanentemente se renuevan los negocios y los alquileres. Además es un caos llegar hasta acá, hay que llegar por Urquiza", dijo una de las responsables.

En la librería y venta de textos escolares de Santa Fe al 1300 uno de los encargados tiene una percepción distinta a otros comerciantes de este corredor. "No viene menos gente; por el contrario, tuvimos que aumentar el personal", dijo el joven.

Al lado, en la fábrica de muebles de oficina, las empleadas reclamaron una solución para la llegada de adultos mayores ante la imposibilidad de aproximarse en auto a esta cuadra. "Además, los arreglos para los ensanches de veredas no tienen sentido y por Entre Ríos ya están sueltas todas las baldosas", agregó una de las mujeres.

En la esquina de Entre Ríos, la peluquería acusa recibo del mix entre falta de autos y caída en la actividad económica. "El impacto fue negativo", dice la empleada entre tijeras y secadores de pelo. Enfrente, la encargada del bar también se queja. "Ya desde el carril exclusivo empezó a caer la entrada de gente".

A unos metros funciona el local de electrónica Chitarroni. Su dueño viene cuestionando las políticas oficiales de movilidad, en especial los carriles exclusivos.

"Toda restricción nos afecta, porque además el transporte urbano no es bueno, el que no tiene auto directamente ni se asoma por acá. Voy a felicitar al intendente que haga un plan a largo plazo, y si puede que sume el subte", indicó Gabriel Chitarroni.

Por Santa Fe al 1300 funciona otro local de electrónica y venta de accesorios para teléfonos celulares.

"La mala situación del país es lo que fundamentalmente hace caer las ventas. Es más, mucho de nuestros clientes vienen en colectivo desde los barrios", aseguró el comerciante.

Así las cosas, las obras en el casco histórico están teniendo impacto en los comercios. Las ventas caen, los ánimos se exaltan. Un combo complicado.

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