Edgar Domínguez no es el único venezolano que llegó a Rosario dispuesto a hacer cualquier cosa para vivir en libertad y poder mantener a su familia.

Edgar Domínguez no es el único venezolano que llegó a Rosario dispuesto a hacer cualquier cosa para vivir en libertad y poder mantener a su familia.
En la empresa de cadetería donde trabaja, uno de sus compañeros, también venezolano, es ingeniero agrónomo. Ese hombre dejó a su esposa y a su hijo de dos años para venir a la Argentina, conseguir un empleo y así poder enviar algo de dinero a su familia, que vive en el país caribeño. El sueño de todos ellos es volver a reunirse con sus seres queridos. Algo que por el momento no parece ser posible.
Los acontecimientos del martes pasado (cuando se realizó un levantamiento militar contra el gobierno de Nicolás Maduro) fueron clave. Para ellos se encendió una "luz de esperanza".
"Estos hechos son muy importantes para nosotros porque representan la luz después de tanta oscuridad. Es una muestra clara de cómo se está resquebrajando un régimen que destruyó el país, un sistema que nunca debió instalarse en Venezuela. Nunca tendríamos que haber permitido que esto sucediera", reconoció en tanto el abogado que trabaja como cadete y busca reinsertarse dentro de su profesión.
Domínguez está esperanzado en Rosario. No deja de agradecer la acogida que le brindó la ciudad. Contó que ya tiene su documento nacional de identidad y que pudo tramitar una tarjeta de crédito y una cuenta bancaria, algo que en su país era impensado.
Trabaja 12 horas por día como cadete. No se queja. Pero le gustaría desempeñarse en alguna actividad relacionada con su carrera y sobre todo lograr traer a su madre a vivir a Rosario.


