Pandemia

El hogar de la Obra Don Orione tiene 27 de sus 30 residentes con coronavirus

La institución activó el protocolo y debió internar a dos personas. El martes conseguir una tercera cama no les resultó tan sencillo

Miércoles 16 de Septiembre de 2020

El hogar de la Obra Don Orione tiene en la zona norte es una de las 58 instituciones, entre geriátricos e instituciones, que activaron el alerta Covid durante las últimas semanas de agosto y las primeras de septiembre. La particularidad del espacio Gorriti al 400 no sólo es que de sus 30 residentes, 27 resultaron positivos, sino que además se trata de personas con discapacidades neurológicas y muchos de ellos con comorbilidades. Tres de ellos ya habían sido internados, sin embargo, conseguir una cuarta cama en la red de salud en las últimas horas “no fue tarea fácil”, admitió el responsable del espacio Aníbal Quevedo.

El alerta se encendió el 7 de septiembre pasado, cuando cuatro de las personas que trabajan en el lugar presentaron síntomas compatibles con coronavirus. “Eran síntomas leves, pero como veníamos del fin de semana nos preocupó de entrada la posibilidad de que hayan podido estar el sábado y el domingo en contacto con los residentes”, explicó Quevedo, y señaló que enseguida se dio intervención a las autoridades sanitarias.

En 24 horas se activó el protocolo correspondiente, y se determinó la internación de dos residentes, uno que presentaba un cuadro de neumonía y un segundo con dificultades respiratorias. Así y todo, recién el sábado 12 se llevaron adelante los hisopados de todos los residencias y el personal.

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De los 30 residentes, hubo 27 positivos, en tanto, sobre el personal contratado, cuatro dieron positivos, siete negativos y otros siete están pendientes.

Población crítica

Si bien se decidió el aislamiento en el mismo lugar de residencia, el propio responsable del hogar señaló que “se trata de espacios relativamente pequeños y con una circulación propia de un hogar, lo que hace que el virus se pueda haber propagado rápidamente”.

Además, señaló que se trata de “una población de un promedio de 52 años con características particulares, que en algunos casos por su propia discapacidad neurológica les cuesta comprender el riesgo al que se pueden exponer, y que además tiene otras comorbilidades como hipertensión, patologías cardíacas, obesidad o edad avanzada”.

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Todo eso, agregó, “hace a cuadros muy complejos que se mantienen en un difícil equilibrio de salud y que frente a situaciones como esta, y entran fácilmente en crisis”.

Hasta anoche sólo dos pacientes requirieron internación, y Quevedo aseguró que frente al aislamiento del personal contagiado se realizaron contrataciones de recursos humanos de reemplazo; sin embargo, cuando en las últimas horas del martes hubo que hacer una tercera derivación a un hospital o sanatorio, conseguir una cama no fue tan fácil.

“La internación de anoche, que es de una persona sin obra social, costó bastante porque iba a ser llevado al Centeneario, luego dijeron que no y finalmente se consiguió una cama, pero fue complejo”, señaló el responsable ante la falta de camas que empieza a notarse en el sistema de salud.

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