La ciudad

"El Estado es el que diseña los mecanismos de control"

La defensa del inspector municipal Pablo Andrés Akerman está en manos de los abogados particulares Héctor Superti y Francisco Di Leo.

Miércoles 21 de Noviembre de 2018

La defensa del inspector municipal Pablo Andrés Akerman está en manos de los abogados particulares Héctor Superti y Francisco Di Leo. Fue Superti, uno de los mentores de los cambios en el nuevo Código Procesal Penal oral, quien tomó la posta para dar a conocer el alegato. Articuló su estrategia en varios ejes, pero siempre tratando de escindir el rol que tuvo su cliente del suceso fatal.

"Akerman es un empleado municipal de carrera que comenzó siendo pasante, luego contratado y finalmente designado. Al momento de los hechos era el último eslabón en la cadena de estructura de la investigación. Acá está sentado él, no el Estado", diferenció Superti. "Es una obviedad que adquiere una trascendencia muy importante", había dicho antes.

Luego delimitó que es "el Estado el que diseña los mecanismos de control y luego los funcionarios y empleados lo ejecutan. Que se critique la mecánica de control, me parece muy bien, pero nada tiene que ver con el derecho penal. Acá no estamos analizando la política de control del Estado, sino lo que hizo Akerman", puntualizó.

Con tecnicismos pero claridad jurídica, Superti se esmeró por tratar de despegar a su asistido de la muerte del bajista Adrián Rodríguez. "Esta causa no tuvo nada que ver con la muerte del músico en el Café de La Flor. Pero a pesar de eso, estoy convencido de que si no hubiera pasado, no estaríamos acá. Las únicas veces que Akerman fue al Café de la Flor en el año 2015 fueron los días el 1º y 8 de abril. El desgraciado accidente que causó la muerte del músico ocurrió el 12 de octubre, más de seis meses después".

En ese camino hiló más fino y tampoco se privó de atacar la calificación y la acusación. "Llegamos a esta instancia por deficiencias en las investigaciones. Tuvo problemas graves, no fue ni objetiva ni integral, anclada en lo que se conoce como «hipótesis preferida». Nos encontramos con una acusación contradictoria y crítica", desgranó.

Lo que además intentó poner en evidencia Superti es que de acuerdo al principio de congruencia se debe vincular la acusación con la sentencia. "El Tribunal nunca podrá apartarse del hecho contenido en la acusación", dijo y se preguntó: "¿Por qué lo acusaron a Akerman?"

Entonces buscó poner en crisis el rol y límites administrativos que tenía el acusado y la acusación que formuló la Fiscalía, más allá del paso del tiempo. Se contestó: "¿Por haber habilitado mal el Café de la Flor en el año 2015, cuando en realidad la potestad de Akerman se limitaba a una supervisión básica para que se cumplan requisitos técnicos de rigor?".

"Pablo Akerman no habilitó ningún local en 2015 ni levantó ningún acta, menos el 28 de abril. Recibió la instrucción de hacer una inspección, que es completamente distinto a la habilitación. Certificó orden y limpieza, salida de emergencia, piso, instalación eléctrica, equipo contra incendio y detector de metales. Eso es lo que hizo y se lo comunicó a sus superiores. Nunca más volvió. Pasaron los meses y muchas cosas, por lo que a mi me hace sostener que el Café de la Flor que vio Akerman no era el mismo del momento en el que ocurrió el accidente". Así, pidió la absolución lisa y llana de su cliente y dejó expresa reserva para ir en queja a instancias superiores, tanto por el tema de la prueba como la estructura de la acusación, "porque compromete el derecho a defensa".

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