Con las boletas 2009 de la tasa general de inmuebles (TGI) llegó también el
segundo aumento en menos de 12 meses y las sorpresas para muchos rosarinos. Tal como se había
anunciado desde el municipio, uno de los blancos de la liberación de los topes que hasta diciembre
tenía la TGI fueron los countries y barrios cerrados, donde hubo aumentos de hasta el 1.500 por
ciento. Pero no fueron los únicos: vecinos de zona sur pagarán incrementos que superan el 300 por
ciento y en sectores como Alberdi la suba alcanzó casi el 200 por ciento.
Tras el primer aumento, a comienzos de 2008, el anuncio de una nueva suba fue
resistida por vecinos que criticaron el déficit en materia de servicios que tenía la Municipalidad
en muchos barrios. Sin embargo, desde el Ejecutivo municipal se indicaba que la medida sólo
afectaría a sectores de mayor poder adquisitivo.
En diciembre, con el envío al Concejo del proyecto para liberar los topes de la
TGI, el intendente Miguel Lifschitz dijo que el incremento afectaría al 45 por ciento de los
contribuyentes e insistió en que alcanzaría a un "número reducido de propiedades, fundamentalmente
las de mayor valor económico".
Sin servicio. Pero el impacto en los countries fue mucho mayor al esperado. El
caso del Country Golf, en Fisherton, es paradigmático. Allí la suba alcanzó hasta un 1.500 por
ciento, sobre todo en terrenos baldíos. Según detalló el administrador de ese barrio cerrado,
Esteban Parmiggiani, a principios de 2008 se pagaba por un lote de unos 1.200 metros cuadrados sin
edificar una TGI de 12,50 pesos. En agosto ascendió a 30,50 y las nuevas boletas marcan 450
pesos.
Desde el country ya reclamaron una reunión con las autoridades de Hacienda. En
la nota donde pide al municipio "la reconsideración" del caso, los administradores aclaran que "la
Municipalidad no presta servicio alguno dentro del country" y solicitan que "sólo se tomen los
metros cuadrados exclusivos de cada lote a efectos del cálculo de la TGI y que no sean incorporados
en las mismas los metros comunes, como calles y cancha de golf".
En este caso, el concejal justicialista Arturo Gandolla no dejó lugar a dudas.
"Si bien hay un principio de solidaridad que hace que los barrios más caros paguen más para
emparejar situaciones de desigualdad, este incremento del 1.500 por ciento es absurdo cuando no hay
servicios municipales allí", aseguró el edil, para quien "es viable una acción jurídica por parte
de los vecinos".
Inentendible. Sin embargo, los countries no fueron los únicos afectados por el
incremento de la TGI. Alberto Muñoz vive desde 1976 en su casa de 27 de Febrero al 300, donde hasta
diciembre pasado pagaba mensualmente 24,82 pesos de tasa. Pero en la última boleta, el monto
ascendió a 106,77 pesos. "Nunca imaginamos un aumento de esta magnitud. Estamos hablando de más del
300 por ciento, a pesar de que en los años que vivimos acá no construimos ni una cucha para el
perro", se quejó el hombre.
A Marta Masera, vecina de Arroyito, el aumento también le resulta inexplicable.
La mujer tiene su casa de pasillo construida en dos lotes continuos: uno donde se levantó la
vivienda y otro que usa de patio. "Casi no hubo cambios en la casa, porque la boleta pasó de 24 a
28 pesos. Pero en el terreno que pagaba 39 pesos ahora aumentó a 85, cuando incluso este lote es
mucho más chico que el de la casa", detalló la mujer en busca de una explicación.
Cerca de allí, en Alberdi, Oscar Alvarez tampoco ahorró quejas. "Entre lo que
pagaba en diciembre de 2007 y lo que debo pagar ahora hay un aumento del 183 por ciento", detalló
el hombre en una carta de lectores de LaCapital, en la cual indicó además que "en el barrio el
barrendero pasa cada 7 u 8 días" e invitó a los funcionarios "a ver la mugre que hay en la plaza
Alberdi y el estado calamitoso de la avenida Puccio".
Para muchos el aumento es inexplicable. "El intendente —comentó Jorge
Bernal— dijo que lo iban a pagar los vecinos más pudientes . Vivo en una casa de Deán Funes
al 1200 que está como hace 40 años y sin embargo tengo un aumento de casi el 30 por ciento. No me
molesta tanto el monto como la falta de verdad".