La Ciudad

Delta del Paraná: un monitoreo de aire, suelo, agua, flora y fauna que ya comenzó

Un total de 60 investigadores de la UNR y del Conicet hicieron tres expediciones a la Isla de los Mástiles, una de las zonas incendiadas.

Domingo 08 de Noviembre de 2020

La travesía de los equipo de investigadores del Laboratorio Mixto de Biotecnología Acuática no es la primera, sino parte de un proceso que la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Municipalidad pusieron en marcha ante las sistemáticas quemas en la zona de islas a lo largo y ancho de la región, incluidos territorios santafesinos, entrerrianos y bonaerenses, y que devastaron por lo menos unas 300 mil hectáreas en lo que va de este año. Se trata del inicio del Centro de Experimentación Ambiental de la UNR que si bien tiene como objetivo desembarcar en los terrenos que la ciudad tiene en el llamado legado Deliot, donde funciona la Reserva Los Tres Cerros, ya comenzó este mes en la Isla de los Mástiles. Allí desde hace ya tres semanas unos 60 investigadores de la Universidad y el Conicet se proponen medir las consecuencias del fuego en el humedal, y para eso evaluarán el aire, el suelo, la flora y la fauna, la biodiversidad genética en el agua, y los insectos, además de tomar imágenes, elaborar informes interdisciplinarios y llevar adelante un monitoreo permanente.

El observatorio en las islas es parte de un acuerdo entre el rector de la UNR, Franco Bartolacci, y el intendente Pablo Javkin, que busca por primera vez producir conocimiento científico sobre el territorio de las islas, no porque no haya habido hasta ahora proyectos de investigación en ese sentido, sino con el objetivo puesto en evaluar el daño que las quemas reiteradas provocaron en el ambiente, mensurarlas e incluso poder utilizarlas como elementos de pruebas en los procesos judiciales que ya se llevan adelante en los Tribunales de Entre Ríos.

Con el convenio rubricado los primeros días de octubre, la primera expedición de los científicos al lugar se llevó adelante hace tres semanas: una misión para la que se trasladaron representantes de las diferentes áreas de investigación, de modo tal de evaluar in situ la georreferenciación del lugar y los terrenos donde iban a avanzar el trabajo de campo.

Allí estuvieron el responsable del Area de Ciencia, Tecnología e Innovación, Guillermo Montero, para estudios de insectos, el decano de la Facultad de Ciencias Bioquímicas, Andrés Sciara para estudios del agua; el responsable del Observatorio Ambiental, Matías De Bueno, además de Néstor Di Leo y Sergio Montico, para los análisis de suelos; José Vesprini en el análisis de la ecología; Clara Mitchell y Vanina Villanova que trabajan sobre biodiversidad genética acuática, y Jorge Bártoli en representación de la organización no gubernamental El Paraná No Se Toca.

“La georreferenciación del lugar con tecnología de alta precisión fue un paso central para poder avanzar en los viajes posteriores y porque pensando en un proceso que se llevará adelante en los próximos cuatro meses, permitirá a los investigadores poder volver a los puntos específicos para la toma de muestras y poder llevar adelante un monitoreo”, explicó Arístides Pochettino, director de la Plataforma Ambiental de la UNR, el espacio virtual a través del cuál se podrán acceder a todas las publicaciones.

Cada uno y su especificidad

Así como esta semana fueron los expertos en biodiversidad genética en el agua los que desembarcaron en el delta, los primeros en viajar a tomar las muestras fueron quienes llevan adelante análisis de suelo, además de los estudiosos de la flora y la fauna.

>>Leer más: El aire que respiran los rosarinos hoy es cinco veces más tóxico que lo normal

En el caso del suelo, los investigadores tomaron una veintena de muestras de suelo tanto del estrato superficial como de doble profundidad, es decir de hasta 10 y 20 centímetros. “El objetivo es cubrir la diversidad topográfica, paisajística y florística del área que está bajo estudio”, señalaron los expertos que serán parte del monitoreo.

En el caso del relevamiento de flora y fauna, se llevará adelante un estudio constante, que significará un total de ocho traslados al lugar hasta el final de año de estos equipos para determinar la aparición de los animales tras los incendios.

A eso se suma la toma de imágenes satelitales y aéreas para lograr “otra perspectiva sobre la evolución de los terrenos en estudio en los próximos meses”, lo que además permitirá “determinar la evolución de la cobertura del suelo por parte de la vegetación, monitoreando además la no ocurrencia de nuevos focos ígneos”.

Estos viajes como primer paso, son la antesala de la instalación del centro que se propone instalar dentro de la Reserva Los Tres Cerros, un punto de difícil acceso por estos días por la bajante del río. “Ya se está trabajando para poder hacerlo allí el año próximo”, anticipó el director de la Plataforma, y consideró que “tener un espacio asentado en ese lugar es fundamental para que el traslado de los equipos no sea constante y permita una logística menos trabajosa para llevar adelante los estudios”.

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