Tiene treinta años y un talento que se percibe con sólo ojear algunos de sus dibujos. Pintura acrílica, objetos redondeados y un magistral juego de colores son algunos de los elementos con los que Decur —Guillermo Decurgez— juega en sus trabajos. Una recopilación de ellos se puede apreciar en Mercí!, el libro que presenta esta tarde en la Librería Ross.
"De chico dibujaba muchísmo hasta los 8 años, pero después dibujaba como hobbie nada más, parta hacer reír a los chicos, para gastar a alguien", confiesa Decur a La Capital. Pero aquel talento que durante años estuvo latente sólo como hobbie, tomó otro rumbo cuando a partir del 2009 comenzó a realizar una tira semanal y publicarla en su blog.
Esto le implicó horas de dedicación al estudio de las formas, el color y a leer mucho. Hasta que conoce a Liniers: "A partir de ahí conozco su movida y me metí en ese mundo", cuenta Decur. Entre sus influencias nombra al creador de Macanudo y al artista rosarino Max Cachimba.
Trabajó de albañil, en un frigorífico y hasta de operario en la General Motors. Precisamente gracias a este último trabajo fue que logró construirse en 2003 —"cuando ni soñaba aún con trabajar de dibujante", evoca— un original escritorio en forma circular. Hecho a medida y que permite girar en 360 grados y tener siempre a mano desde la computadora y los lápices hasta el infaltable mate.
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Decur y su original escritorio.
"No me compré un auto y me hice un escritorio", recuerda entre risas Decur sobre un proyecto casi premonitorio: "Es como si comprás un paraguas en día soleado, que todos se te rían, y a la media hora se largue a llover. Bueno, yo me hice un escritorio que algunos dicen que es un utero, una nave espacial y hasta una inodoro".
Revistas. Las revistas La Posta (de Arroyo Seco) y Orsai (de Hernán Casciari) son algunos de los lugares donde se pueden apreciar los trabajos de Decur. "A mí lo que me interesaba era saber si podía vivir de esto, expresar lo que sentía. Primero lo hice como una catarsis, para estar bien, porque cuando era chico dibujaba para mí y lo guardaba en una carpeta, pero lo hacía porque me gustaba muchísimo. Después dibujaba para hacer reír a los chicos. Pero esto último lo dibujé para hacerme bien a mí, porque he trabajado de cualquier cosa y no he sido muy feliz. Y ahora con esto sí"
En Orsai, Decur es el encargado de ilustrar las tapas y sumarios de esta revista internacional, que en su próximo número tiene nada menos que una entrevista al Indio Solari, nota que el propio cantante anunció como " la última de su carrera".
Mientras tanto, una buena puerta para asomarse al mundo mágico que proponen los dibujos de Decur es Mercí!, un trabajo "que es muy onírico, porque es un libro que me hace muy bien a mí y lo quiero compartir con la gente", sostiene el joven de Arroyo Seco.
► Mercí! (Ediciones de La Flor), de Decur, se presenta hoy a las 19 en el Centro Cultural Ross, Córdoba 1347.