Pandemia

Coronavirus: los casos positivos en los barrios vulnerables se multiplicaron por 5 en 30 días

Los números en esas zonas acompañan la curva de la ciudad, pero su impacto es mucho mayor en materia de asistencia social

Domingo 20 de Septiembre de 2020

La mayor concentración de casos de coronavirus sigue estando en el centro de la ciudad; sin embargo, los barrios de los seis distritos no escapan de la curva que comenzó a crecer en julio y se disparó en las últimas semanas. Ese ascenso vertiginoso no solo se ve en la cantidad de contagios totales de Rosario, sino además en los resultados de las intervenciones a través del Plan Detectar en los sectores más vulnerables. Ahí el índice de positividad era del 3 por ciento en julio, se duplicó al 6 por ciento en agosto, y en las últimas dos semanas se disparó al 33 por ciento. Un salto del 500 por ciento en apenas 30 días que, afirman las autoridades de salud, no hace más acompañar la curva de la ciudad.

Sin embargo, el impacto va más allá de lo epidemiológico y las intervenciones de los equipos de atención primaria de la salud de la provincia y el municipio no se limitan a la búsqueda de casos positivos. Si bien fue así desde el inicio de la pandemia, en las últimas semanas, con el incremento de casos, también se disparó la demanda alimentaria y de asistencia a las personas que deben aislarse preventivamente. “La distancia que sirve para cuidarse al mismo tiempo es muy hostil”, señala Mariana Bautista, trabajadora social e integrante de los equipos provinciales de la zona noroeste y oeste.

Desde marzo pasado los equipos de atención primaria estuvieron en la calle: vacunaron vecinos, acercaron medicamentos y fueron parte de la reorganización de la asistencia en ese aislamiento comunitario que se planteó en los barrios de la ciudad en los inicios de la pandemia. El impacto en los bolsillos y en quienes viven de la changa diaria fue duro en todos estos meses, y disparó la demanda tanto de las instituciones del Estado como de las organizaciones sociales y barriales, que se fortalecieron obligadamente en estos meses para poder dar respuesta.

El crecimiento de los casos y el incremento de los contagios también en los barrios volvió a cambiar el escenario, sobre todo en las últimas dos semanas. Así lo señala el responsable de Atención Primaria de la Salud de la Municipalidad, Fernando Vignoni, quien detalló que en los últimos siete días se visitaron 4.088 familias y se hicieron más de 13.100 hispados, de los que más de un 30 por ciento dieron resultados positivos.

“En ese contexto de aumento de casos también comenzó a incrementarse nuevamente la demanda de asistencia alimentaria de las personas que deben mantenerse aisladas y que no pueden salir a trabajar, sobre todo porque la mayoría depende del día a día —explicó—. Y a eso se sumaron las restricciones de actividades que hicieron que la gente tuviera que permanecer más en el barrio”.

En los barrios de los distritos noroeste y este, la ciudad tiene por estos días más de 900 casos activos. Por esas zonas de la ciudad trabajaron también esta semana los equipos de atención primaria de la provincia, que solo en el último día hábil de la semana llegaron a visitar unas 300 familias del sector más vulnerable de barrio Industrial, que están refereciadas en el centro de salud provincial 47.

Desafíos   

Uno de los desafíos allí es “llegar a los que en estos días no están llegando a las instituciones del Estado ni a las organizaciones”, indicó Mariana Bautista, trabajadora social y parte de los equipos, y agrega: “El distanciamiento es lo que se indica para prevenir y cuidar al otro, pero el aislamiento también es hostil, hace que muchos no puedan llegar y es importante ahí marcar presencia más allá de lo específico de la detección de casos”.

Para quienes por estos días no pudieron salir de los barrios para “hacer el mango”, no solo por las restricciones dispuestas, sino por el paro de colectivos (que concluyó el lunes pasado) y porque en muchos casos ya no tienen ni para el transporte, esa presencia es central. “Muchos ni siquiera pueden pagar el traslado a la guardia del hospital”, señaló Bautista.

Por eso, destacó que una de las claves de las recorridas por estos días “es generar el acompañamiento de todo el tejido social que sostiene la diaria en los barrios y que son sobre todo las organizaciones, que en los últimos meses, con el incremento de la demanda, crecieron y se fortalecieron mucho. Y esa presencia va desde ayudar a la tramitación de asistencia en Ansés hasta garantizar que quienes tienen que hacerlo, puedan realizar el aislamiento” más ahora con el incremento de casos.

Sobre los que no llegan por sí mismos ni a los centros de salud ni a las organizaciones, la trabajadora social hizo hincapié en que es una de las claves de esos recorridos puerta a puerta. “El que no llega es porque su misma marginalidad hace que no pueda hacerlo, por situaciones de salud que se agudizaron en este contexto, por escenarios de violencia o abuso que en muchos casos hay que ir a buscar, porque las mismas condiciones y problemáticas lo imposibilita, o porque el mismo distanciamiento en el que se insiste obturó la llegada a las instituciones, y es central ir a buscarlos”, insistió.

La escuela como referencia

En la tarea en red en los barrios, las escuelas son un elemento central a la hora de trabajar con los chicos y sus familias. Pero desde hace seis meses esas referencias en los sectores más vulnerables se perdieron por completo en muchos casos y, en el mejor de los casos, se redujeron a un vínculo virtual, a veces apenas telefónico. Una posibilidad que no todas las familias tienen porque la brecha digital también se vio profundizada por la pandemia. Así el vínculo con las escuelas y las maestras también quedó obturado por el distanciamiento.

“En la cuestión de la niñez tenemos un mandato fuerte de apelar a la construcción de una política pública que apele realmente al trabajo en red en el territorio, y con la pandemia vemos desde el principio que el enlace de los chicos con el sistema educativo se rompe donde no hay acceso a internet y a dispositivos, y esos chicos quedan afuera”, recalcó Mariana Baustista, trabajadora social.

Si bien muchos docentes buscaron y lograron “nuevas formas de vincularse”, para la integrante de los equipos de la provincia la salida del territorio de la maestras como figuras centrales y de referencia de muchos de los chicos que viven en los barrios de la ciudad obliga también a los equipos a pensar nuevas formas de abordaje de las problemáticas (violencia doméstica o abusos) sin la presencia clave de la escuela.

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