"Vino una pareja primeriza con su bebé para un control de rutina. Los veía en la sala de espera tan contentos y yo solo pensaba cómo nos iríamos ese día de Empalme, el miedo nos atraviesa también a nosotros, también lloramos y no podemos dormir a la noche pensando si vamos a volver a casa". El relato es de una agente de Salud de un centro municipal de zona norte. El estado de situación llegó a oídos del secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana quien se hizo presente sin aviso a la prensa en el lugar de trabajo.
El funcionario en los últimos tiempos recorrió los centros Champagnat, Tío Rolo, Juana Azurduy, Santa Teresita y Ludueña entre otros.
"Siempre que puedo hago recorridas a los centros de Salud, es parte de mi militancia en Salud Pública, no quiero publicitar la recorrida", le dijo Caruana a La Capital. Pero se insistió porque la idea de esta nota no es hablar de Caruana como funcionario sino de lo que escuchó durante la recorrida por el territorio afectado por las balaceras donde hace doce días asesinaron a Máximo Jerez e hirieron a Salomón y Alexis de 13 años y a Naira de 2. Y donde 24 horas después hubo una violenta pueblada.
El funcionario finalmente aceptó el convite. "En realidad venimos trabajando con los centros de salud y las guardias hospitalarias las situaciones de violencia muy críticas. Porque en los territorios complejos los equipos trabajan con angustia, temor y tensión, pero nunca ponen en discusión su compromiso sobre el derecho a la salud y el acceso a lo publico por parte de la gente. Nadie pide cerrar un Centro de Salud", aseguró Caruana, refiriéndose a los 51 centros municipales que hay bajo su órbita y a los mil trabajadores que desde allí asisten sanitariamente a la población, mientras los empleados del Hospital de Niños Vilela reclamaron esta semana más personal para dar respuesta a una guardia desbordada y este viernes se firma el acta acuerdo salarial con el Ejecutivo.
Caruana aseguró que su labor y la de los equipos de la gestión es "escuchar y acompañar, colectivizar discusiones, encontrar modos y forma de trabajo alternativas, resolver problemas propios del sector salud y coordinar dispositivos con otras áreas y organizaciones sociales".
- ¿Cómo cuáles, ya que la familia de Máximo reclamó durante su funeral "vengan a ver cómo vivimos"?
- Como los vecinalistas o las escuelas del lugar. Por ejemplo en Empalme Graneros estuvo el presidente de la vecinal, Osvaldo Ortolani, y también la gente del Nueva Oportunidad (N.de la R. estrategia pública de restitución de derechos, orientadas al trabajo integral y territorial con juventudes de 15 a 30 años). Todos coincidimos que hay que salir de la mirada polar que debate si el Estado está o no está presente viendo cómo vive la gente. El Estado está presente, lo que sucede es que hay que profundizar las estrategias para que no se profundicen la impunidad y desigualdad estructural.
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Más de un agente de salud teme por la reacción de sus propios pacientes. Jóvenes soldaditos y familiares, personas con serios problemas subjetivos con problemas de consumo a quienes no les niegan atención: pero temen. "Hay que estar acá todos los días", repiten como en eco.