Los robos de productos de distinta clase en los supermercados de Rosario han llevado a sus propietarios a la utilización de dispositivos de alarma para evitar la constante sustracción de las góndolas.

Los robos de productos de distinta clase en los supermercados de Rosario han llevado a sus propietarios a la utilización de dispositivos de alarma para evitar la constante sustracción de las góndolas.
Hace algunos años, las alarmas comenzaron a colocarse en wiskies importados y botellas de fernet, luego llegaron productos como pilas o, preservativos y hoy los apuntados son artículos de primera necesidad como lácteos y carne.
Los robos se dan mayormente en las grandes superficies de cadenas nacionales e internacionales donde la circulación de público es masiva, los espacios son grandes y hay gran cantidad de puntos ciegos.
Desde la Cámara de Supermercados de Rosario (Casar), su titular Sergio López comenta que "en un 80 por ciento se trata de gente preparada y bien hablada que se dedica al robo de forma organizada, con vehículos e inteligencia sobre los lugares y que se lleva mercadería cara". Sólo el 20 por ciento restante puede considerarse un hurto por necesidad o para comer, ya que se llevan simples alimentos, como yogur o manteca.
Lea mañana la nota completa en la edición de La Capital.



Por Javier Felcaro

