Familias que obtuvieron financiación del Plan Procrear para construir su vivienda propia piden al gobierno nacional que les otorgue un monto extra porque a raíz de la inflación no pudieron terminar ni habitar la casa, ya están devolviendo o por devolver el crédito, y justamente por no ser propietarios deben alquilar (a algunos se les venció el contrato, a otros por el tiempo transcurrido la renta mensual y las expensas les aumentan y con creces). Un combo difícil de manejar desde lo económico y desde lo emocional, según contaron vecinas de Rosario que forman parte del grupo reclamante.
Nacido con 600 familias pero al que todos los días se le suman nuevos integrantes de distintas provincias argentinas, este grupo heterogéneo se organizó a través de redes sociales para difundir la problemática y apoyar el proyecto de ley que el 16 de diciembre presentó el diputado mendocino Rolando Bermejo (Frente de Todos) solicitando la ampliación crediticia. Los titulares del crédito hipotecario Línea Construcción en los sorteos de 2021 y 2022 bregan por recibir estos montos extra por parte del gobierno nacional, como ya pasó en años anteriores.
Lila Bernal es una de las beneficiarias del Programa Federal Casa Propia y al mismo tiempo perjudicada por la desvalorización del peso argentino. “Salí sorteada en marzo del año pasado para construir una vivienda de dos dormitorios en Totoras pero la inflación se comió todo”, graficó. “En julio empecé a edificar con un presupuesto de cuatro millones; sin embargo, no me puedo mudar porque la casa no está terminada y ahora me aumenta el alquiler al doble”, cuenta la mujer de 56 años que desde hace dos décadas es inquilina en el barrio Hospitales de zona sur, donde además regentea un pequeño negocio en el rubro telefonía celular.
“Solo la mano de obra de albañilería se llevó más de la mitad del presupuesto. Tengo la tarjeta en rojo”, agrega quien siempre deseó tener una vivienda propia y cuando consiguió un crédito en 1999 no pudo afrontarlo, por lo que perdió el techo en un remate en 2002, post crisis de diciembre de 2001. Aunque reconoce que el Procrear “se ha convertido en un problema” y está “empantanada”, Bernal mantiene el entusiasmo.
“Buscamos que el espíritu del programa no se pierda: que el gobierno verifique quién necesita y quién no una actualización, la cual se pide no para comprar un aire acondicionado o para cuestiones estéticas sino para habitar, para acceder a la vivienda digna”, insiste Bernal.
Por su parte, Florencia Cabrera, empleada de 34 años, reseña que por el desfasaje de los precios ya lleva invertido en la construcción de su casa el doble del monto recibido por Procrear en mayo de 2021, es decir, ocho millones de pesos. Además debió vender su auto, sacó un crédito personal a altas tasas y recibió un préstamo de 500 mil pesos de su propia madre. “Desde hace un año vivo en una pesadilla”, admite la joven, encima con contrato de alquiler vencido.
Cabrera recuerda que los valores de los materiales y de los trabajos no eran estables en 2022, cuando tras una serie de trabas administrativas del propio sistema por fin pudo iniciar la obra. No obstante, la preocupación entre los usuarios del programa cundió con la corrida cambiaria de mitad de año y el cambio de ministros de Economía. “Los corralones directamente no te vendían, las obras estaban paradas y cuando se reactivó ya estaba todo por las nubes. Hubo aumentos en dólares”, se lamentó quien al iniciar el proceso, por las averiguaciones previamente realizadas, pensó que incluso le iba “a sobrar plata”.
Ahora su objetivo es mudarse antes de que finalice el verano a la que será su primera propiedad, en el parque habitacional Ibarlucea de zona norte, aunque lo haga sin cocina ni placares ni rejas. “El programa sirve, pero es durísimo, súper estresante”, sintetiza. Por lo pronto trabaja sin francos para sumar horas extra y pagar deudas, cánones y cuotas, con su nuevo hogar como horizonte.