La ciudad

Batallón 121: un centro clandestino de detención sobre el que se sabe poco

Pasado mañana se señalizará el lugar por donde pasaron detenidos ilegales durante la última dictadura. Funcionó como cárcel transitoria de otras prisiones o "chupaderos" de Rosario.

Lunes 01 de Septiembre de 2014

“La decisión de señalizar un sitio de memoria apunta a dar visibilidad a un lugar que, por su propia naturaleza clandestina, estuvo mucho tiempo invisibilizado”, explica la directora provincial de Investigación y Reconstrucción de la Memoria Histórica, Nadia Schujman. Con esa lógica, pasado mañana quedará demarcado un sector del ex Batallón 121, por donde durante los sucesivos golpes de Estado que se dieron desde 1955 y sobre todo la última dictadura militar pasaron muchas personas detenidas en forma ilegal, de las cuales aún quedan sobrevivientes. La historia de ese predio del Ejército—poco conocida, aunque aparece en los testimonios de víctimas del terrorismo de Estado en las causas Guerrieri I y II— quedará relatada en una placa que se instalará en el lugar, bajo la consigna de “verdad, memoria y justicia”.

   La señalización fue una “decisión política” que tomaron en conjunto el gobierno provincial y nacional, de acuerdo a criterios consensuados por la Red Federal de Sitios de Memoria, aseguró Shujman, por lo que al acto del miércoles prometieron asistir, entre otras autoridades de los tres niveles del Estado, el ministro de Justicia y Derechos Humanos de Santa Fe, Juan Lewis, y la secretaría de Derechos Humanos de la Nación Judith Said.

   Según contó ayer Schujman, entre 1976 y 1980 un pabellón del por entonces predio del Ejército, que antes se había usado como enfermería, funcionó como centro clandestino de detención. Por el lugar pasaron cantidad de víctimas de la represión ilegal, con frecuencia derivadas desde otras cárceles o “chupaderos” de Rosario y el sur provincial.

   Por eso el nuevo sitio de memoria —definido también por la ordenanza municipal que estableció el reordenamiento urbanístico para todo ese sector del distrito sur, de 30 hectáreas— quedará señalizado en ese punto, más precisamente en Lamadrid entre Ayacucho y Leiva.

   Schujman explicó que el sitio representa un mojón en la “última etapa de un circuito represivo iniciado en otros centros de detención”.

   Algunos de los detenidos que sobrevivieron tras pasar por esas cárceles clandestinas y llegaron al Batallón 121 transitaron luego un proceso conocido como “blanqueo”. Eso significa que fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional después de ser sometidos a “consejos de guerra” (parodias de juicios militares sin jueces ni defensores) o de que se les armaran causas federales, detalló Schujman.

   Una vez “blanqueados”, los presos eran trasladados a distintas unidades penales. De allí que existan sobrevivientes, entre ellos el propio subsecretario provincial de Derechos Humanos de Zona Sur, Ramón Verón, quien también participará de la ceremonia en su doble carácter de ex preso y funcionario.

   Y como Verón transitó allí el último tramo de su cautiverio (de julio a septiembre de 1978), después de haber pasado por el centro de detención que funcionaba en la Fábrica Militar de Armas, hoy puede dar fe de que así como a él el veredicto del “consejo de guerra” le permitió ser blanqueado y llevado a la cárcel de Coronda, a otros de sus compañeros los condenó a la desaparición o a regresar a otra celda clandestina.

   Verón permaneció “vendado y esposado” en una celda levantada ad hoc, junto a otras personas llegadas de la Fábrica de Armas, entre ellos el ex concejal Juan Rivero y testigos clave en las causas de lesa humanidad que se tramitan en Rosario, como la militante docente Adriana Arce y la enfermera Olga Moyano.

   “Pero en ese mismo lugar ya había estado detenida mucha gente”, recuerda Verón, como el ya por entonces ex sacerdote Santiago Mac Guire. Y también fueron a parar allí militantes que se presentaron en forma espontánea creyendo que, al hacerlo en una guarnición militar, podrían quedar a salvo de los temibles grupos de tareas.

Opaco. Es curioso que así como otros centros clandestinos de detención se erigieron rápidamente en emblemas del terrorismo de Estado, el Batallón 121 siga siendo un lugar poco visualizado como tal.

   Por esa razón, desde el Ministerio de Justicia subrayaron la importancia de “hacer visible en toda la provincia la función que tuvieron estos lugares en el plan sistemático de terror y exterminio desplegado por la última dictadura cívico-militar”.

   El miércoles, la señalización sumará al Batallón 121 a los otros sitios de memoria de la región: el Servicio de Informaciones, La Calamita, Quinta de Funes, Escuela Magnasco, La Intermedia y la Fábrica Militar de Armas Domingo Matheu. Ayudará así a ampliar la mirada sobre ese pasado traumático.

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