El 21 de enero de 2025, la vida de Diego García se detuvo abruptamente en Rosario cuando su esposa Tania (de 41 años) y su hija Agustina (de 16 años) murieron atropelladas en Presidente Roca y el río, por un auto que a toda velocidad perseguía a una moto. Desde entonces, este hombre cordobés, que estaba de vacaciones con su familia, lucha incansablemente por conseguir justicia. Esta semana fue clave ya que se llevó a cabo la primera parte del juicio contra el conductor que puede ser condenado a 18 años de prisión efectiva por el delito de homicidio simple con dolo eventual. Diego y su hija María Victoria se salvaron milagrosamente. "Él (por Agustín López Gagliasso) nos destruyó la vida", dijo llorando. En una emotiva entrevista en "Más Cerca" (por Youtube de La Capital+), el programa conducido por Florencia O'Keeffe, Diego García expresó sus sentimientos sobre volver a Rosario: "Me quiero ir enseguida de acá. Eso pasa...".
Aquel fatídico día, la familia, oriunda de Córdoba, había llegado a Rosario para descansar y conocer los lugares emblemáticos. Así, decidieron recorrer a pie el casco histórico de la ciudad y zonas cercanas. Diego recordó, durante la charla, que Agustina deseaba ir a los lugares históricos como la Catedral y el Monumento Nacional a la Bandera. La adolescente quería ser historiadora y psicóloga.
"Lo peor que puede pasarle a una persona"
Antes, visitaron el centro de Rosario donde compraron útiles para el primer grado de María Victoria, se bañaron en la pileta del hotel y fueron a la iglesia en la que Tania roció con agua bendita a su hija menor. Mientras decidían si cenar en un bar o en el hotel, y a punto de cruzar la calle (estaban todavía sobre la vereda cuando los embistió el auto), ocurrió "lo peor que le puede pasar a una persona", dijo Diego. En instantes, todo cambió, para siempre: "Siento el ruido de acelerada y veo al auto persiguiendo a la moto...".
La violencia del conductor y el pedido de justicia
El hombre, totalmente conmovido, relató el accionar del conductor, Agustín, quien tras impactar contra su familia, le gritó: "¡Mirá cómo me quedó el auto!", demostrando una total falta de remordimiento. García aseguró que el joven mostró un "desprecio total por la vida". Desde la tragedia, ningún familiar del conductor se comunicó con Diego.
¿Querrías hablar con él?, preguntó la conductora. "No, no tiene sentido, es un chico al que no le importa nada", señaló.
La entrevista también fue un espacio para recordar la vida, los proyectos y la personalidad de las dos víctimas fatales. Tania fue la "compañera de vida" de Diego desde los 18 años, la "que manejaba todo" en su empresa y en la vida familiar, una mujer "decidida", "emprendedora" y "totalmente distinta", que tenía proyectos a futuro para "20 o 30 años". Agustina, su hija mayor, era una "mente brillante", "una genia, una nerd", que leía libros enteros en la primaria y quería ser historiadora. Paradójicamente, un año antes del accidente, había desarrollado un "proyecto de seguridad vial", al considerar que la problemática de los siniestros era un "tema cultural" y no solo punitivo.
Milagrosamente, su hija menor, María Victoria, sobrevivió al impacto, que fue tremendo. Diego le atribuyó su salvación "al Cielo", y a una "decisión de ella" de "quedarse conmigo". Desde entonces, él y María Victoria viven "muertos en vida", dijo el hombre, quien contó que se aferra a la esperanza de reencontrarse con Tania y Agustina "allá arriba".
Diego García espera una condena ejemplar por parte de la Justicia de Rosario, que sirva para marcar un precedente. "Las tres juezas "pueden quedar en la historia" al dictar una pena de 18 años por "homicidio con dolo eventual", haciendo que estos hechos "ya no sean accidentes" sino crímenes.