La apertura de los Juegos Suramericanos en el Monumento Nacional a la Bandera reunió a más de 250.000 personas que disfrutaron de un espectáculo deslumbrante, que combinó danza y música así como importantes personajes del mundo del deporte y la cultura. Pero entre ellos, una nena de 10 años se destacó especialmente. Se trata de Julia Mancilla quien cantó junto a Juan Carlos Baglietto y emocionó a todos.
El escenario montado en el Monumento para dar inicio al evento deportivo que se lleva adelante en la provincia de Santa Fe, y que Rosario es una de sus sedes, tuvo este sábado un impresionante despliegue artístico. Allí confluyeron personajes de la cultura tan importantes como Baglietto, Cacho Deicas y Soledad Pastorutti. Pero además, el frío y el viento no fueron un impedimento para que miles de rosarinos se acercaran a ver un show que resultó histórico.
Entre artistas y deportistas como Luciana Aymar, una nena de diez años se abrió paso y quedó en boca de todos por su presencia en escena y su voz. Se trata de Julia Mancilla, quien no se inhibió ni un poco al compartir escenario con personajes de renombre. Cantó Inconsciente Colectivo, el emblemático tema de Charly García, junto a Juan Carlos Baglietto, acompañó a Abel Pintos al entonar el Himno Nacional y también a la Sole, y hasta llevó la llama olímpica junto a Aymar. Sin dudas, Julia fue una de las figuras del histórico evento.
Quién es Julia Mancilla
La familia de Julia, y ella misma, todavía está procesando el terremoto que se vivió este sábado por la noche en el Monumento. “Nos encontramos en shock todavía. Están compartiendo muchos reels y videos. Estamos asimilando todo esto. Hoy nos reímos porque Julia nos dijo que se buscó en Google y apareció. Se está viendo en las noticias, en Instagram. Los compañeros de la escuela se comunicaron para felicitarla, la familia, los amigos”, cuenta Maximiliano Mancilla, padre de Juli, en diálogo con La Capital.
Julia tiene diez años, va a quinto grado en el colegio Cristo Rey y hace cuatro años que comenzó a tomar clases de canto en On the Spot. Ahora se encuentra atravesando con su familia el torbellino causado por el evento de este sábado. "La idea es seguir transitando esto que vive con mucha pasión, que es el canto y el teatro. Por supuesto tiene que ir a la escuela, seguir con sus clases de canto y prepararse para un evento que tiene a fin de año", asegura.
Cómo llegó al escenario de apertura de los Juegos
"En la academia donde toma clases hicieron como un casting y grabaron videos de ella audicionando. La productora de Buenos Aires a cargo del evento la vio y la seleccionaron. Nos contactaron para ver si ella quería participar y dijo que sí", rememora el papá de Julia.
Después de ser elegida, la familia vivió días muy intensos marcados por viajes a Buenos Aires a realizar ensayos, prácticas y hasta grabaciones en el estudio de Lito Vitale. Pero además, la semana previa al evento tuvo un ritmo más acelerado y los ensayos fueron diarios.
"Fue intenso y muy emocionante. Participamos de los ensayos, vimos a los bailarines, a Baglietto. Muy shockeante todo. Y a medida que íbamos viendo las distintas situaciones íbamos cayendo de lo que estaba pasando", rememora.
Lo cierto es que la actuación de Julia fue deslumbrante y cuando terminó su participación quedó contenta. "Bajó de escena y justo estaban sus primas. Estuvo un rato con ellas y después fue a la parte del escenario a saludar a todos. Se cruzó a Valentino Merlo, quien le dijo que era una genia. Se sacó una foto con él y con la Sole".
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Una ceremonia para recordar
La ceremonia inaugural de los Juegos Suramericanos reunió este sábado por la noche a más de 250.000 personas en el Monumento a la Bandera que, junto a las delegaciones de 15 países, disfrutaron de una celebración que combinó raíces santafesinas, deporte, música y emoción.
La música fue uno de los grandes elementos articuladores de la ceremonia, con arreglos originales creados especialmente para la propuesta por Lito Vitale y la participación de reconocidos artistas nacionales. Pero, sin dudas, la emoción más grande fue la de los atletas y entrenadores que subieron al escenario en el punto inicial de una competencia que promete ser inolvidable.
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El relato encontró un elemento común en el agua. Desde la representación de los pueblos originarios, una vasija permitió que el agua comenzara a recorrer el escenario y se transformara en un río sobre el piso de LED. A medida que avanzaba la puesta, ese río conectó las distintas escenas y acompañó el encuentro de las comunidades.
Los pueblos originarios aparecieron vinculados con sus saberes y formas de vida, mientras que la llegada de los inmigrantes estuvo representada por familias con sus equipajes y por la memoria de quienes dejaron atrás sus lugares de origen para comenzar una nueva vida. El campo, la ganadería y el trabajo industrial completaron ese recorrido, con escenas que pusieron en primer plano el esfuerzo colectivo y la construcción de una provincia a partir del aporte de distintas generaciones.
Al final de ese recorrido, los grupos dejaron atrás sus espacios y se mezclaron sobre el escenario. Las historias que hasta entonces habían aparecido por separado comenzaron a formar una sola escena, con la niña como parte de ese encuentro.
Ese momento desembocó en una interpretación del Himno Nacional Argentino a cargo de Abel Pintos y Juan Carlos Baglietto. Con el Monumento iluminado con los colores de la bandera y la presencia de un Granadero en los mástiles, la ceremonia transformó el himno en una celebración colectiva, con una puesta que reunió a todos los protagonistas de la primera parte.