De acuerdo al ranking elaborado por la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética
(ISAPS), según sus siglas en inglés) entre los 50 países con mayor demanda anual de cirugías
plásticas, la Argentina ocupa el quinto lugar, por lo que los profesionales que las realizan deben
extremar los cuidados para evitar el mayor número de riesgos posibles .
Entre las más de 30.000 cirugías que se realizan cada año, las más pedidas son el lifting
facial, los retoques de párpados y el estiramiento de la piel de la frente. Pero no sólo los
argentinos son los demandantes: gran cantidad de extranjeros realiza “planes de turismo
médico” para operarse en el país.
“Cuando alguien decide hacerse una cirugía estética debe comprender que esto no es como
ir de shopping”, advierte el miembro titular de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos
Aires, doctor Jorge Pedro.
El médico especialista reconoce que en la mayoría de los casos los pacientes tienen parte de
la culpa. “Muchos llegan a la consulta después de haber visitado a tres o cuatro cirujanos y,
aunque muchos saben seguir el consejo del médico, otros prefieren ir al que les va a decir que el
lunes pueden ir a trabajar”.
Los riesgos
Las principales causas de complicaciones graves durante una intervención quirúrgica son el
mal uso de la anestesia y el tromboembolismo pulmonar, que ocurre cuando un coágulo obstruye el
paso normal de la sangre por las arterias pulmonares.
"Los profesionales deben tener en el quirófano un equipo mínimo comparable al de cuidados
intensivos para responder a imprevistos", explicó el doctor Dieter von Koschitzky, especialista en
seguridad en el quirófano del Colegio de Cirujanos Estéticos de Alemania.
No al abuso
"No hay que operar en serie, sino en serio”, opinó el doctor Manuel Sarrabayrouse,
director de la Unidad Académica de la carrera de médico especialista en Cirugía Plástica de la
Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
Además, agregó que muchos de los errores que se producen son por sobreactuación medica
estética es una “mutilación”. Un lifting facial "sobreactuado" alterará componentes de
la anatomía de la cara, como el mentón y los pómulos, o la expresión de la boca y los ojos.
"Hay que saberle decir no a un paciente; que no conseguirá tener el mismo cuerpo o la misma
cara que ve en una foto", agregó Sarrabayrouse.































