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El motorman Rafael cantó los 95 en el tranvía 15 que manejaba

Rafael Diciembre condujo 11 años el tranvía y 16 años el trole. El 26 de abril cumplió 95 años y los celebró en el mismo coche que conducía.

Jueves 10 de Mayo de 2018

Rafael Diciembre, un motorman del tranvía de la Rosario de antaño, festejó sus 95 años el domingo pasado subiéndose al 15, el viejo tranvía que él manejaba hasta 1963 y que ahora recorre para los rosarinos y los turistas las dos cuadras de la avenida Wheelright, desde Balcarce hasta Dorrego. "Está igual", confió Rafael a La Capital, con una sonrisa de niño, casi como si el tiempo no hubiera pasado.

Nacido en el entonces pueblo de Oliveros el 26 de abril de 1923, Rafael es hijo del ama de casa italiana Anita Bolognesi y del trabajador rural Nicolás Diciembre. "Un italiano nacido en Brasil", explica Rafael y se ríe como un pibe, en su casa de la diagonal Río Negro, en el viejo barrio Belgrano. "De chico fuimos un mes a vivir a Serodino y a los 12 años a Maciel, donde mi viejo alquilaba un campo y sembraba maíz, trigo y girasol, hasta el '48 cuando me vine a Rosario, con 25 años, trabajar en la Fundición Lancellotti, en 9 de Julio y Santiago", recuerda. Allí, donde había más de 100 empleados, Rafael trabajó un tiempo de peón hasta que pidió aprender a hacer moldes y salió oficial fundidor, luego de siete años de trabajo.

-¿Cómo llegó al tranvía?

-En Lancellotti trabajé hasta el '52 y me fui a la Mixta (la empresa de tranvías y transporte automotor de Rosario, de capitales belgas) porque la fundición se mudó al norte.

-¿Y cómo eran los tranvías?

-Eran espectaculares, nada que ver con un colectivo. Iban por la vía, como un tren.

-¿Cómo aprendió a manejarlo?

-Empecé a ir adonde me mandaban: a limpiar, a hace mandados, lo que fuera, hasta que fui motorman y llegué a ser maestro de motorman. Tenía un freno con una zapata, que se accionaba con la manija, y otra manija para acelerar.

-¿Cómo era Rosario con tranvías?

-¡Qué lindo! Era muy distinto: el 20 pasaba por (la diagonal) Río Negro, donde se desenganchaba siempre. Iba hasta (el Cementerio) La Piedad y después por Mendoza hasta San Martín y San Juan, donde estaba el Mercado Central, que era como el Abasto pero mejor.

-¿La gente se ponía saco y corbata para ir al centro?

-Se acostumbraba. Si se ponían traje hasta para ir a la cancha. Me acuerdo que cuando el tranvía llegaba a Alberdi y Génova, a la vuelta de la cancha de Central, se llenaba hasta arriba del techo y cuando pasábamos por el túnel (el pasaje Celedonio Escalada) se tiraban de panza.

-¿Cómo era el trabajo del motorman?

-Nos daban un traje cada seis meses: uno en verano y otro en invierno. Y usábamos camisa, corbata y gorra celeste hasta el '60 o '62, cuando logramos trabajar sin gorra.

-Cuente un viaje en tranvía.

-Cuando llovía se cortaba el recorrido porque era peligroso y la gente se tenía que bajar y no tocar nada porque podía explotar el motor, entonces nos teníamos que bajar con el guarda y sacar la lanza.

-¿Cómo fue el paso del tranvía al trole?

-En el '63 (el intendente) Carballo sacó los tranvías y empecé a trabajar en el trole, que era una cosa nueva. Eran esos Fiat italianos que vinieron nuevos, donde también fui chofer y maestro de chofer. Estuve 16 años en la (línea) K.

-¿Había carteristas en el trole?

-Sí, pero ya los conocía. Un día vi a uno en la M, que tenía una campera, entonces le hice seña para que se acercara y le dije: "En la esquina te bajás". ¿Sabés que hizo? Se bajó en la esquina de Corrientes y Jujuy, pero en ese trayecto, no sé cómo hizo, pero le sacó la cadenita a una mujer. Otra vez subió una mujer gorda con un carterista y para hacer lío la mujer se me tiró encima y en el revuelo el tipo sacó varias billeteras. En cambio en el tranvía no había carteristas.

-¿Deberían volver los tranvías?

-Por supuesto. Deberían poner los tranvías en Rosario y los trenes urbanos como había entonces, mañana mismo. Y yo podría enseñarles a los pibes a manejarlos...

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