Mientras la familia y los amigos enterraron ayer a Fernando Báez Sosa, el chico de 19 años asesinado a golpes por una patota de rugbiers en Villa Gesell, se conoció un testimonio fundamental para la causa y que compromete a los acusados. Una turista de 17 años que practicó maniobras de reanimación a Fernando tras ser atacado, afirmó que los agresores " le siguieron pateando en el piso cuando ya estaba inconsciente". La autopsia determinó que la víctima sufrió un grave traumatismo de cráneo que le provocó la muerte en el acto. Los 11 detenidos están imputados de "homicidio agravado por participación premeditada de dos o más personas", cargo que puede implicar la pena perpetua. El gravísimo episodio ocurrió el sabádo a la madrugada a la salida de un boliche de Gesell muy concurrido, Le Brique. El mundo del rugby ha quedado en el banquillo desde que se conoció el crimen. Es que nuevamente un grupo de rugbiers ataca a alguien en inferioridad física y numérica. La lista de este tipo de agresiones es interminable y claramente esto no ocurre en otros deportes.
La joven Virgina Pérez Antonelli, de solo 17 años, contó que antes de hacerle reanimación vio cómo era agredido el joven Báez Sosa. "Vi que estaban todos los agresores alrededor de él pegándole patadas cuando ya estaba inconsciente en la vereda", dijo al programa Info del canal del diario La Nación.Ella y otro joven asistieron a Báez Sosa tras el ataque. "Cuando los agresores se van, él estaba inconsciente y nadie se animaba a acercarse, y con otro chico y un policía nos intercambiamos durante media hora para hacerle maniobras de RCP (reanimación) hasta que llegó la ambulancia", dijo. Para ese momento, el joven atacado había fallecido. "En ese momento [cuando vio a Fernando desvanecido en el piso] puse la mente en blanco y la sangre fría y me puse a reanimarlo. Tenía pulso pero la ambulancia tardó mucho. Entre que se fueron los atacantes y llegó la ambulancia pasaron 35 minutos", afirmó. Otro date clave para la investigación. La testigo agregó: "Los amigos estaban en shock. Muchos lloraban, otros no paraban de llamar a la ambulancia. Pero ellos nunca agredieron a los rugbiers". Virginia estuvo en Le Brique esa madrugada trágica. Sobre el boliche afirmó: "Estaba muy lleno, hubo varias peleas más adentro. Yo me fui porque no se podía caminar. No pude distinguir cuál fue la pelea que involucró a Fernando mientras estuve adentro, pero afuera si vi como se la agarraron con él". Virginia, vecina de Coghlan, veranea en Villa Gesell junto a su familia. Contó que meses atrás la Cruz Roja visitó su escuela y dictó un curso de reanimación cardiopulmonar.
Pablo Ventura, el último detenido en la ciudad de Zárate, negó ante la Justicia haber estado en Villa Gesell y dijo que no tiene nada que ver con el homicidio. Ventura declaró durante 45 minutos. Dijo que no es rugbier, que practica remo en el Club Náutico de Zárate, que no estuvo en Villa Gesell y que nunca planeó fugarse. Su abogado aseguró que en la audiencia se presentaron el video de una cámara de seguridad del restaurant en el que el viernes a la noche habría estado Ventura cenando con su padre y su madre en Zárate, como así también su celular y los nombres de cuatro testigos que estuvieron con él la madrugada del sábado. Estos declararon ayer y confirmaron la coartada del joven.
Graciela Sosa, la mamá de Fernando Báez Sosa, pidió que "se haga justicia" por su hijo. "El no se merecía esto, ni ninguna persona", señaló. Además, reveló cuál fue el último mensaje que le envió su hijo antes de que lo mataran: "Mami, te quiero".
Decenas de familiares y amigos de Fernando participaron ayer de la inhumación de sus restos en el cementerio de la Chacarita. En medio de un clima de profundo dolor, los padres de Báez Sosa estuvieron acompañados desde la mañana por la novia del joven y decenas de familiares y amigos que concurrieron a la sala velatoria en Caballito.
Una prima de la víctima, Nancy, explicó que "él era un chico demasiado bueno y tranquilo para que pase lo que pasó", y que "la forma en que se dio es demasiado brutal y triste". Además, dijo que "no había un motivo real para le peguen de esa manera". "Si hubo una pelea o un roce, no justifica que se pongan entre diez u once personas con un chico solo", agregó. "Es demasiado triste por sus padres, que se quedan solos, pedimos justicia y que todos los padres reconsideremos cómo estamos criando a nuestros hijos, nadie es más que nadie para hacer semejante acto de violencia, por creerse superior, por tener un poquito más", concluyó Nancy. El cortejo fúnebre partió de la sala velatoria hacia el Colegio Marianista, ubicado en la Avenida Rivadavia y Víctor Martínez, en Caballito, donde Fernando cursó sus estudios secundarios.Allí, se realizó una misa en la que estuvieron presentes decenas de amigos, compañeros de colegio de la víctima, docentes y autoridades del colegio. Luego, pasadas las 10.30 el cortejo siguió camino hacia el cementerio de Chacarita acompañado por un micro escolar en que se hallaban los amigos del joven.
dolor. La familia y los amigos de Fernando parten hacia la Chacarita. "No se merecía esto", lamentaron.