Pekín/Tokio.- Un premiado documental sobre el polémico santuario japonés de Yasukuni enfrenta un incierto futuro en Japón en medio de amenazas contra sus realizadores y cancelaciones de las salas donde se iba a proyectar por temor a represalias ante la controversia que desata.
“La reacción en la sociedad japonesa es más y más intensa”, declaró a dpa desde Pekín el director chino de la cinta, Li Ying.
El film “Yasukuni” explora el significado histórico y social que tiene en Japón y sus vecinos el santuario sintoísta en el que están enterrados los caídos en las guerras en las que participó el país, incluyendo a varios notorios criminales de guerra.
“Este no es un film de confrontación política”, se defiende Li. “Es un diálogo cultural”. “Yo hice una gran pregunta. Lo importante es ahora cómo responde la sociedad japonesa, pero ellos dicen que el problema lo tengo yo”, añade.
“Si la sociedad japonesa realmente es así, es muy peligroso... es una tragedia”, sentenció.
En una exhibición especial para los legisladores el mes pasado a pedido de los conservadores del gubernamental Partido Liberal Demócrata, algunos de los participantes aseguraron que la película es “antijaponesa” y cuestionaron que haya recibido fondos del Consejo de las Artes de Japón.
“Ningún otro film japonés ha recibido presiones como éstas”, afirma Li, de 44 años y que reside de forma permanente en la isla. “He vivido en Japón ya durante 19 años, he encabezado mi compañía de cine por 15 años”, afirma el realizador.
Además trabajaron en la película numerosos productores, editores y técnicos japoneses, por lo que Li se queja de que la cinta no sea considerada japonesa.
El documental de dos horas incluye el testimonio de personas desde Taiwan, Corea del Sur y la isla japonesa de Okinawa que quieren que se eliminen los nombres de sus parientes de la lista de personas homenajeadas en Yasukuni.
El santuario fue edificado en 1869 bajo el emperado Meiji y recuerda a los 2,5 millones de japoneses que han muerto en guerra desde 1853, entre ellos 14 señalados como criminales de guerra por su actuación en la Segunda Guerra Mundial.
La película de Li se centra en Kariya Naoji, de 90 años, quien durante décadas fabricó las armas que muchos creen encarnan el espíritu de aquellos homenajeados en Yasukuni. Se trata de unas 8.100 espadas que fueron forjadas entre 1933 y 1945, según el film.
Li comenzó a realizar la cinta en 1997 tras escuchar los discursos de historiadores de ultraderecha en el 60 aniversario de la masacre de Nanjing, la antigua capital china ocupada por los japoneses en 1937 en donde, según estimaciones, murieron más de 300.000 personas.
Según Li, la policía controló una y otra vez sus papeles, pero no interfirió en el trabajo, que sin embargo fue confiscado muchas veces por las autoridades, lo que hizo que tardara 10 años en concluirlo.
“Yasukuni”, de 123 minutos de duración, ganó el premio al mejor documental en el 32 Festival de Cine de Hong Kong, donde tuvo una recepción “muy entusiasta”. También se exibió en festivales en Corea del Sur, Alemania y Estados Unidos, pero hoy el ministro de Cultura nipón, Kisaburo Tokai, anunció que cinco cines cancelaron su presentación en Japón por temor a las consecuencias.
Las escenas más controvertidas del film vinculan las espadas con la masacre de Nanjing en 1937-38, que es negada aún hoy por muchos activistas de derecha japoneses, y con una competición entre dos oficiales japoneses que apostaron a ver quién sería el primero en decapitar con su espada a 100 personas.
Los legisladores japoneses que vieron la película le exigieron retirar los fotogramas de la masacre de Nanjing, lo que Li observa como “contradicciones de larga data en la sociedad japonesa” sobre su pasado bélico. “Es una tragedia que quieran recortar la posibilidad de reflexionar”, aseguró.
Li se encuentra en China para visitar a su padre, que está muy enfermo, pero asegura que regresará a Japón pese a las advertencias, porque afirma que no puede quedarse lejos mientras sus colaboradores japoneses enfrentan las intimidaciones. “No sabemos si ellos (activistas de ultraderecha) harán algo extremista. Las otras personas están allí, así que sólo puedo estar a su lado”.(DPA)