Sabía que no tenía plata, pero igual decidió tomarse un taxi de regreso a casa. Al finalizar el recorrido, se bajó sin pagar. El chofer la denunció y ahora la Justicia le inició un procesamiento por el presunto delito de estafa.
"La conducta desplegada ha sido idónea para provocar, por error, un perjuicio patrimonial", sostuvieron los jueces de la Sala Cuarta de la Cámara del Crimen. Y afirmaron que "la voluntad inicial de no pagar" quedó encubierta "bajo la apariencia de solvencia que todo pasajero tiene al abordar los vehículos que prestan estos servicios".
Cuando terminó el viaje, el reloj marcaba 61,07 pesos. La mujer se negó a pagar la suma. Los magistrados Alberto Seijas y Marcelo Lucini explicaron que "el ardid consiste en aparentar una intención de pago al solicitar el traslado, con el conocimiento cabal de la imposibilidad de su concreción al momento de arribar al destino".
Para defenderse, la acusada argumentó que se había desencontrado con su pareja y que no tenía otro medio para volver a su domicilio que tomarse un taxi. No obstante, su testimonio no logró convencer a los jueces y ahora se encuentra procesada por el presunto delito de estafa.

































