El pintor Luis Barragán, una de las figuras del mítico grupo Orión, que dio inicio al
surrealismo, falleció a los 94 años, informaron ayer allegados a la familia del artista.
Luis Barragán nació en Buenos Aires en 1914; estudió en la Escuela
Nacional de Arte y en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova. Murió el 25 de
junio pero su deceso recién fue informado recién ayer.
Inició su actividad pública hacia fines de la década del 30 y a los 25
años participó en la primera exposición del Grupo Orión que había fundado con varios amigos, entre
ellos, Vicente Forte, Orlando Pierri, Leopoldo Presas, Ideal Sánchez y el poeta y crítico Ernesto
B. Rodríguez.
En esa época pintó telas calificadas de “misteriosas” como
“La búsqueda del amor”, de tono surrealista. En una frase impresa junto a la
reproducción del cuadro, en el catálogo, afirmaba que “en arte, cada obra, a medida que se
realiza, va dictando sus propias leyes”.
Luego de las dos exposiciones del Orión, Barragán trabajó en una serie
de pequeñas telas con figuras y cabezas, que integraron en 1948 su primera muestra individual, en
la galería Sintonía. Y donde aparecen ya algunos rasgos que caracterizan su obra: la
simplificación, la geometría, el plano y los ángulos.
En la década del 50, se inclinó hacia la abstracción, sin relaciones con
el arte geométrico derivado del concretismo ni con la abstracción lírica, tendencias predominantes
en esos años.
Barragán estuvo entre los fundadores del grupo Veinte Pintores y
Escultores que actuó entre 1952 y 1963. En la primera muestra lo acompañaban Julián Althabe,
Vicente Forte, Carlos Torrallardona, Bruno Venier, Libero Badii, Aurelio Macchi y Juan Carlos
Labourdette.
Su segunda muestra individual la realizó en 1957, en la galería
Wildenstein. En 1954 y 1973 participó en la Bienal de San Pablo, Brasil; en 1971 se hizo acreedor
al consagratorio premio Augusto Palanza, otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes. Seis
años más tarde, la Corporación que lo había distinguido lo incorporó como académico de número.
El crítico Raúl Santana escribió con motivo de la exposición que realizó
Barragán en la galería Van Eyck en septiembre de 2002: “Se muestra más vital, más orgulloso y
más insobornable que nunca... La intensidad colorística tanto de los fondos como de las dinámicas
líneas, ofrecen un constante contrapunto, palabra que como lo ha reiterado el artista se enlaza con
su afición a la música”. l (Télam)

































