Iglesia

Murió el ex sacerdote chileno Fernando Karadima, expulsado de la Iglesia por pedofilia

Tenía 90 años. Algunas de sus víctimas lo calificaron como "un eslabón más en esta cultura de perversión y encubrimiento en la Iglesia".

Lunes 26 de Julio de 2021

El ex sacerdote Fernando Karadima, quien estuvo en el centro de los escándalos de abusos sexuales por parte de la Iglesia chilena, de la que terminó siendo expulsado, falleció en Santiago el domingo a los 90 años de bronconeumonía e insuficiencia renal.

Karadima murió en el hogar de ancianos de Santiago de Chile donde se encontraba desde hace años. Además de los padecimientos ya mencionados tenía diabetes e hipertensión arterial. Meses atrás había sido internado por Covid-19.

Los primeros en pronunciarse fueron las tres víctimas que denunciaron públicamente al sacerdote, iniciando un camino de visibilidad de un caso que sacudió a la sociedad chilena y que en sus inicios fue recibido con descrédito, ya que Karadima utilizó su fuerte influencia social para tratar de silenciarlos.

Murió el "ex sacerdote católico que abusó sexual y espiritualmente de muchas personas, entre ellos nosotros", firmaron en un escueto comunicado Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo. Todo lo que tenían para decir sobre él "está dicho", indicaron, además de señalar que era "un eslabón más en esta cultura de perversión y encubrimiento en la Iglesia".

Las tres caras más conocidas de las víctimas de abuso sexual en Chile reafirmaron también su motivación: que esto no vuelva a ocurrir y que seguirán trabajando para que exista la justicia en los casos aún pendientes.

Karadima fue expulsado de la iglesia católica en septiembre de 2018. Tras declinar hacer comentarios por no ser un miembro de sus filas, el Arzobispo de Santiago envió durante la tarde un comunicado: "Acompañamos de cerca a las víctimas sobrevivientes y a sus familias, pidiéndole a Dios misericordioso que pueda sanar el dolor causado a todos quienes han sufrido", señala el documento, y agrega que seguirán "trabajando en la promoción de ambientes sanos y seguros al interior de la Iglesia".

"Murió Karadima. Otro más que se fue sin responder a la justicia en serio. Ojala Chile haya cambiado lo suficiente como para que Karadima deje de ser o la norma de la impunidad o la excepción de un cura que pisa tribunales", señalaron a su vez desde la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos, una organización que agrupa a algunos de los centenares de víctimas de abusos pederastas en Chile por parte de la iglesia.

La figura de Karadima, condenado desde 2011 a una vida de penitencia y oración en un juicio canónico y expulsado de la Iglesia por el Papa Francisco en septiembre de 2018, se convirtió en la del cura pedófilo más emblemático de Chile. También en el símbolo del encubrimiento y de las jerarquías cerradas que permitieron que Karadima no fuera una excepción, sino un ejemplo de un abuso sistemático y generalizado en el seno de la Iglesia.

Cruz, Hamilton y Murillo recibieron una compensación económica histórica en Chile en un juicio civil para resarcirlos por los daños físicos y morales, incuantificables, sufridos por los abusos y por las consecuencias de sacarlos a la luz.

La fiscalía chilena comenzó a investigar los abusos en el seno de la iglesia en 2007.

En 2018, la visita del Papa Francisco a Chile causó mucha polémica cuando el pontífice defendió a uno de los sacerdotes acusados de encubrir los abusos sexuales, el obispo de Osorno, Juan Barros. A partir de ahí, el Papa trató de abordar el tema enviando al sacerdote de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y monseñor Charles Scicluna, considerado el mejor investigador de abusos sexuales del Vaticano, para indagar abusos contra menores cometidos por clérigos o religiosos.

Scicluna elaboró tras su visita un informe de 2.300 páginas tras recoger 64 testimonios de agresiones sexuales, lo que llevó al Papa Francisco a afirmar que en la Iglesia chilena hay "una cultura del abuso y del encubrimiento".

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