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Mickey Rourke, el héroe de Venecia

Un Mickey Rourke en estado de gracia hizo que el director estadounidense Darren Aronofsky se alzara ayer con el León de Oro de la 65ª edición del Festival de Venecia por "The wrestler", que cuenta el declive de un campeón de lucha libre. 

Domingo 07 de Septiembre de 2008

Un Mickey Rourke en estado de gracia hizo que el director estadounidense Darren Aronofsky se alzara ayer con el León de Oro de la 65ª edición del Festival de Venecia por "The wrestler", que cuenta el declive de un campeón de lucha libre.

Cuando el presidente del jurado de la Mostra, Wim Wenders, comunicó que el León de Oro era para una película con una interpretación "que llega al corazón", toda la platea irrumpió en un aplauso y los focos dirigieron sus luces a Rourke.

En un hecho sin precedentes y sin que el realizador alemán hubiese anunciado la película ganadora, Rourke se puso de pie para agradecer la ovación. Seguidamente el director neoyorquino y el actor se encaminaron hacia el escenario y a su llegada, Wenders finalmente comunicó la película ganadora.

Con ello se ha desatado la polémica, ya que el premio para el mejor actor, la Copa Volpi, recayó en el italiano Silvio Orlando por "Il papà di Giovanna", de Pupi Avati. Este ha sido el único premio que ha rascado la cinematografía anfitriona, que con cuatro títulos en la sección oficial había apostado de forma determinante por el cine nacional, alentada por el éxito de "Camorra" e "Il Divo" en Cannes.

"The wrestler" es la más clásica de las cuatro películas rodadas por Aronofsky. Rourke y una extraodinaria Marisa Tomei dan cuerpo a esta historia sobre últimas oportunidades, éxito, mala fortuna, amor y soledad.

El físico de Rourke, que dejó un tiempo el cine por el boxeo, contribuye a esta historia sobre un luchador que se aferra a un pasado glorioso participando en combates cada vez más decadentes. Incapaz de mantener una relación, intenta cambiar su suerte junto a una bailarina de streptease (Tomei).

Vencedor moral. Rourke, que alcanzó el estrellato con "9 semanas y media" hace ya más de 20 años, ha vivido una carrera plagada de altibajos. Ayer a la noche se alzó como vencedor moral con las palabras de Wenders y su subida al escenario junto a Aronofsky.

El director neoyorquino, que también participó en la competencia en Venecia con "The fountain" el año pasado, consigue así el principal premio de su carrera, tras ganar el premio al mejor director en Sundance ("Pi") y la Espiga de Oro de Valladolid por "Requiem for a dream".

El León de Plata para la mejor dirección, considerado el segundo premio, fue para el ruso Aleksey German Jr. por "Paper Soldier", centrada en el inicio de la carrera espacial en tiempos de la Unión Soviética. La película había sido elogiada desde el punto de vista técnico.

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