Agrupaciones defensoras de los derechos humanos y ex jugadores del seleccionado argentino campeón del Mundial 78 homenajearon ayer a los detenidos-desaparecidos durante la última dictadura militar. Integrantes de las Asociaciones de Abuelas y de Madres de Plaza de Mayo llegaron al estadio del Club Atlético River Plate tras marchar desde el predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), donde funcionó uno de los centros clandestinos de detención de la última dictadura, y que hoy está habilitado como Museo de la Memoria.
Al abrir el acto, el secretario de Deportes de la Nación, Claudio Morresi, recordó que “hace 30 años, la dictadura utilizaba el deporte para imponer el terror”. Y afirmó que “hoy, a 30 años, los argentinos siguen teniendo pasión por el deporte y a los asesinos se los pone en la cárcel”.
“Me niego a pensar que una dictadura pueda adormecer al pueblo. Creer esto es menospreciar la capacidad de lucha de nuestro pueblo”, señaló Morresi.
Vuelta olímpica. Dirigentes de Abuelas y de Madres de Plaza de Mayo, junto con el titular de la CTA, Hugo Yasky, y el premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, dieron la vuelta olímpica acompañados por ex jugadores del seleccionado campeón como Leopoldo Jacinto Luque, René Housemann y Ricardo Villa.
Inmediatamente después comenzó a disputarse el “Partido por la Vida y los Derechos Humanos”, del que participaron ex campeones del mundo de 1978, familiares de detenidos-desaparecidos e integrantes de los seleccionados juveniles de fútbol.
Por su parte, el ex integrante de la selección argentina que ganó el Mundial 78, Julio Ricardo Villa, manifestó ayer que quiere separarse “definitivamente del proceso militar”. Al ingresar al campo de juego de River Plate, Villa dijo: “No me sentí usado por la dictadura, yo jugaba para mí, para el país y para el pueblo”.
Fuertes contradicciones. Por su parte, Pérez Esquivel indicó: “Había algo que me provocaba una sensación de fuertes contradicciones porque uno festejaba un gol argentino y eso era lo único que nos unía a los presos y los represores”.
“Me daba mucha bronca cuando escuchaba a José María Muñoz gritar: «los argentinos somos derechos y humanos»”, resaltó.
Y destacó que “aquellos fueron momentos que nos alegraba por el triunfo argentino y nos angustiaba por ver cómo se querían apropiar de la sensación del pueblo para utilizarlo políticamente”.
El Instituto Espacio para la Memoria, dijo que “se utilizó al deporte popular para tapar los delitos de lesa humanidad que se estaban cometiendo en toda le extensión del territorio argentino a manos del terrorismo de Estado”. l (Télam)

































