Comparada con sus hermanas mayores de Japón, China o Dubai, la torre bautizada The Shard (La astilla) es casi una enana. Con sus 310 metros de altura, el nuevo rascacielos londinense se convirtió desde ayer en la torre más alta de Europa, aunque su trono le durará poco: en Moscú pronto acabarán las obras de la Mercury City Tower, que tendrá 332 metros.
El edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa de Dubai, mide 828 metros, pero para la ciudad a orillas del Támesis The Shard es mucho más que un rascacielos. "Es un extraordinario símbolo de la determinación de Londres de superar la recesión y emprender la senda del crecimiento económico", dijo el alcalde Boris Johnson.
The Shard fue diseñado en 2009 por el arquitecto italiano Renzo Piano, tiene forma de pirámide y toma su nombre de la cúpula, que parece una astilla que se adentra en el río. Ya desde un principio, el proyecto fue objeto de polémica: en medio de la crisis económica y financiera, parece osado construir una gigantesca torre de cristal justo frente al parque de la City.
El edificio, exquisitamente equipado, albergará oficinas, viviendas de lujo, un hotel de cinco estrellas, restaurantes y un espectacular mirador desde el que se podrá admirar la extensa capital británica de punta a punta. Y los tiburones financieros que residan en sus 72 plantes habitables podrán contemplar desde lo alto la pobreza de la ciudad.
Tampoco gustó a los londinenses que, nuevamente, el emirato de Qatar fuese el principal inversor del proyecto. Los jeques del país árabe están detrás de numerosas construcciones, desde los almacenes Harrods a exposiciones en la Tate Modern, mientras Londres sigue empantanada en la crisis.
En total, sumando el desarrollo del barrio en torno a The Shard, el proyecto asciende a 1.800 millones de euros (2.250 millones de dólares).
Hay quienes sostienen que no encaja para nada con la imagen de la ciudad debido a su situación junto al London Bridge, rodeado de históricos edificios bajos. Para el príncipe Carlos de Gales, cuyo desprecio por la arquitectura moderna es conocido, "la astilla" es como un mosquito zumbón. Ya lo dejó claro: "Parece un salero gigantesco".
Primero, oficinas
El edificio de vidrio y forma piramidal, construido sobre una estación de trenes en un descuidado barrio de Londres cercano al río Támesis, abrió ayer con 26 pisos (de 87 en total) de espacio disponible para oficinas. Sus constructores tendrán que llenarlos en un momento en el que los arriendos están en sus niveles más bajos en al menos 50 años.