La Justicia civil condenó al gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a indemnizar con 100 mil pesos a un vecino que sufrió daños en su propiedad a causa de las raíces del árbol plantado en la vereda, y criticó su "desprecio por la vida e integridad de los habitantes de la ciudad".
La medida, que se dio a conocer ayer, fue adoptada por la Sala "G" de la Cámara de ese fuero, integrada por los jueces Beatriz Areán, Carlos Belucci y Carlos Carranza Casares, que criticó con inusual dureza la línea de defensa del gobierno local, informaron fuentes judiciales.
El árbol plantado en la vereda de Bernáldez esquina Murature ya en 2000 y 2003 había causado "fisuras en la pared del frente, losa, cielorraso, pared opuesta al frente, medianera, cielorraso de la cocina y ambos laterales de la cocina; el levantamiento del piso del living, el curvado en un plano vertical de la reja de la ventana en el frente y el curvado hacia arriba de la carpintería metálica del antetecho".
Un perito ingeniero declaró "que la gravedad de las fisuras, además de los problemas edilicios que provoca, de estéticos a filtraciones por rotura de capas aislantes y funcionales por deformaciones de los planos del piso y carpinterías, genera en la actualidad la posibilidad de derrumbe parcial en el living comedor" de la vivienda.
La Guardia de Auxilio del gobierno de la ciudad apuntaló el living, pero para hacerlo exigió el pago de 365,48 pesos más intereses.
"Muy lamentable".
El gobierno porteño "negó todo, hasta lo innegable", deploró la jueza aludiendo al referirse al argumento esgrimido por lo abogados de la comuna porteña. Según los letrados, la invasión de raíces a una propiedad no es posible que se produzca, debido al ancho de las veredas.
Por otra parte, los camaristas fustigaron también a los letrados de las autoridades de la ciudad por calificar como "no proba", es decir, deshonesta, a una pericia efectuada por el fallecido perito ingeniero Moisés Dolinko.
"Los señores letrados de la Procuración General de la ciudad de Buenos Aires no se tomaron el trabajo de asistir a la práctica del peritaje en el inmueble, ni siquiera enviaron a un consultor técnico. No saben de qué se trata ni intentan averiguarlo. Total, es seguro que ellos no habitan como los actores en una casa en estado de semidestrucción", afirmaron los miembros de la cámara en lo civil.
"¡Vaya forma original de administrar! Realmente, todo este obrar es muy lamentable, aunque ya nada debe sorprenderme al cabo de un cuarto de siglo de estar juzgando el proceder del ente que gobierna la ciudad en la que vivo", manifestó Areán en su voto. l (Télam)