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Le decía que trabajaba para la CIA, pero descubrió que tenía 5 novias y otra familia

El hombre engañó a mujeres en el Reino Unido, Estados Unidos y México, fue capturado y dejado en libertad. Ahora continúa estafando a mujeres.

Lunes 01 de Marzo de 2021

Will Jordan parecía el hombre perfecto: estable, cariñoso y amable. Un estadounidense nada fuera de lo normal, al menos esa fue la impresión que le dio a Mary Turner Thomson, una mujer escocesa que se casó con él. Todo pareció normal, hasta que después de contraer matrimonio con él y dar a luz a sus dos hijas descubrió que era un bígamo, tenía otra esposa y cinco prometidas. Ahí ella descubrió que no era su cariñoso esposo, sino un estafador que había engañado a decenas de mujeres en Estados Unidos y Reino Unido.

La historia la narra Mary en su libro “El psicópata”, que saldrá a la venta en Reino Unido este 1º de marzo. Sin embargo, se conoce parte de la historia porque el Daily Mail publicó un adelanto que incluye el relato en primera persona y cómo logró que su esposo terminara siendo deportado y encarcelado en los Estados Unidos.

“El hombre del que me enamoré resultó ser un monstruo que no sólo dejaba embarazadas a las mujeres para estafarlas con dinero, sino que las torturó psicológicamente y abusó de ellas durante toda su vida, dejándolas incapacitadas mental, emocional y económicamente sólo para su propia diversión”, contó Mary.

A la vez, aseguró que conoció a Jordan por internet hace 21 años, ambos tenían 35. Ella era madre soltera, se estaba recuperando de una relación fallida y dedicando el tiempo a la crianza de su bebé, quien tenía un año. Ella esperaba encontrar el amor en un hombre cariñoso y el estadounidense, caracterizado por un buen hablar y seguro de sí mismo, parecía ideal.

“Utilizó el tipo de técnicas que emplean los líderes de las sectas y los maltratadores, colmándome de amor desde el principio, antes incluso de que lo conociera. Cuando empezamos a hablar por internet, me envió largos correos electrónicos sobre su pasado y sobre la persona que era, y yo le conté mis sueños y aspiraciones. Nos escribíamos tres, cuatro, cinco veces al día. Se convirtió en algo embriagador. Me dejé llevar por el romanticismo”, narró la escritora.

Jordan le aseguró que había tenido paperas de niño y era infértil, factor que a Mary le pareció mucho más beneficioso porque ya tenía una hija: “Me gustó que un hombre me hablara tan abiertamente de sus sentimientos. Su infertilidad lo convertía en una perspectiva mucho más adecuada, ya que yo ya tenía una hija y quería una figura paterna en su vida. Todo fue fácil… pero era una mentira”.

Finalmente la pareja se casó en 2002, tuvieron dos hijos y Jordan la convenció de que milagrosamente se había curado de su infertilidad.

Además, la convenció que trabajaba para la CIA en el sector informático, así justificó sus largas y frecuentes ausencias, tiempo que usaba para ver a su otra familia. Además, le dijo que había hombres peligrosos que querían secuestrar a sus hijos.

“Suena descabellado, pero me dio pruebas, incluidos los cheques de pago. Estaba en un estado de pánico constante y creía que él era la única persona que podía mantenernos a salvo”, comentó.

A pesar del constante miedo, Mary creía que tenía un matrimonio feliz. Sin embargo, todo se derrumbó cuando recibió una llamada: “Una mujer llamó y se presentó como la otra esposa de su marido, y reveló que había tenido cinco hijos con él. Mi mundo se hizo pedazos”.

Mary se horrorizó al descubrir la doble vida de su esposo y que también ella había sido víctima de una cruel estafa financiera porque Jordan había falsificado su nombre en varias tarjetas de crédito acumulando deudas por 78.000 dólares. Además, la convenció que vendiera su casa, al parecer para pagar un rescate que impidiera a hombres peligrosos relacionados con su trabajo en la CIA secuestrar a sus hijos.

“Me había estado diciendo mentiras descaradas. No sólo tenía ya al menos seis hijos cuando lo conocí en 2000, sino que tanto su mujer como la niñera de su esposa estaban embarazadas de él en ese momento”, dijo.

Él negaba todo: “Era un psicópata: parecía aburrido en el tribunal, como si le pusieran una multa de aparcamiento, y cuando lo sentenciaron no hubo ni un parpadeo de emoción. Sus ojos estaban muertos”, dijo Mary.

Mary logró que lo encarcelaran, pero tras dos años y medio en una prisión británica fue liberado y deportado a Nueva Jersey en 2009. Siete meses después, la historia volvió a repetirse.

Nuevas víctimas, ahora norteamericanas la contactaron. Una mujer había quedado embarazada y sin hogar tras conocer a Jordan en un sitio de citas; otra era una mexicana con una hermana con síndrome de Down cuya familia él había arruinado económicamente.

La oportunidad de atraparlo llegó en 2014 cuando la enfermera estadounidense Mischele Lewis, de 36 años, se puso en contacto con Mary. “Al igual que yo, ella era una madre soltera que había estado en una situación infeliz antes de conocer a un hombre que parecía ser el señor correcto. Al igual que yo, se comprometió con él, perdió dinero con él y luego descubrió la verdad”.

Las dos mujeres idearon un audaz plan para que Mischele grabara en secreto a Jordan con una cámara oculta que llevaba como botón hasta que él confesara haberla estafado. La policía lo detuvo y fue encarcelado.

Pero al salir de la cárcel en 2017, Jordan siguió atacando a mujeres vulnerables. Mary se dio cuenta de que la mejor manera de detenerlo era escribir un libro basándose en sus propias experiencias y enseñando a las mujeres a detectar los signos reveladores de un depredador como Jordan.

“Pensaba que era mi culpa, pero descubrí que tengo una alta puntuación en la escala de empatía, y Will Jordan se centra en las mujeres que son empáticas, poniéndolas a prueba desde el principio para ver si se compadecen de sus historias de sollozos sobre una infancia terrible”, contó.

Y agregó: “Solía culparme por haberme dejado engañar por él, pero me di cuenta de que la razón por la que las mujeres como yo somos tan confiadas es que, como empáticas, nunca haríamos algo tan horrible a otra persona, simplemente no entra en nuestros procesos de pensamiento”.

Jordan continua con su raíd. “En el último recuento tenía 14 hijos. Nunca va a parar. Es un psicópata sin capacidad de amar y sin conciencia. Todo lo que puedo hacer ahora es advertir a otras mujeres sobre él”, dice Mary.

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