Las inundaciones que devastan la región italiana de Emilia-Romaña no dejan de empeorar, mientras sigue lloviendo sobre la zona. un centenar de municipios en emergencia y la cifra de refugiados que en solo 24 horas subió de 15 mil a 36 mil. Estas miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares y encontrar alojamiento con amigos y familiares o en centros de acogida, generalmente escuelas o gimnasios. Más de medio centenar de carreteras están no solo inundadas sino destruidas por los deslizamientos de tierra. Un ciclón que permanece sobre la región desde el inicio de la semana causa el desastre. La tierra está saturada de agua y no puede absorber la lluvia que sigue cayendo. La zona de desastre se extiende desde Boloña hasta la costa del mar Adriático.
En las próximas horas llegará a las zonas afectadas la primera ministra Giorgia Meloni, que ha decidido anticipar su regreso de Japón, donde asistía a la cumbre del G7. Unas 500 carreteras están cerradas, mientras que se han registrado 305 corrimientos de tierra. Las inundaciones locales son cientos, “casi imposibles de contar”, narra la agencia Ansa. Prácticamente toda la zona desde Bolonia hasta el mar está afectada: la mitad, la llanura, está bajo el agua, la otra mitad, las colinas y montañas, están asoladas por los corrimientos de tierra. La alerta roja decretada sigue vigente para todo el fin de semana. Este domingo debería ser el último día de lluvias y a partir de la tarde se espera el sol. Las crecidas de los ríos están remitiendo, pero el riesgo de desprendimientos sigue siendo muy alto.
El suelo ya estaba saturado de agua y no pudo absorber el diluvio, que dañó o destruyó unas 500 rutas El suelo ya estaba saturado de agua y no pudo absorber el diluvio, que dañó o destruyó unas 500 rutas
Por fortuna el número de fallecidos sí se mantuvo desde el viernes: son 14 las víctimas hasta el momento. Pero una nueva tragedia estuvo a punto de producirse: un helicóptero de una empresa, que volaba para intentar resolver la falta de electricidad de miles de personas y que intentaba un aterrizaje de emergencia, se estrelló en la provincia de Rávena. Se temió lo peor, pero no hubo víctimas: cuatro personas resultaron heridas y fueron trasladadas a un hospital.
Ante este panorama, la primera ministra Giorgia Meloni abandonó antes de tiempo Japón, donde se celebra la cumbre del G-7. Fue despedida con sentidos abrazos por, entre otros, Joe Biden y el presidente ucraniano Volidimir Zelenski. Su avión volaba directamente a Boloña.
El titular del colegio de geólogos, Paride Antolini dio un diagnóstico grave: “la situación es desesperada”, dijo, en un vasto territorio que va desde la zona de Boloña hasta Cesena y Rímini, debido al “bombardeo de corrimientos de tierra”. Antolini agrega: “siempre tuvimos una cartografía muy buena de los desprendimientos existentes pero ahora el aumento de casos ha distorsionado la cartografía y estamos registrando sucesos en zonas en los que no se esperaban. Hay muchas carreteras que han desaparecido por completo y ni siquiera se pueden reparar, con un trazado que hay que rehacer por completo”. Es decir, no se trata de despejar el barro y reparar alguna grieta: las carreteras han sido barridas por completo en amplios tramos. Esta inestabilidad estructural es mucho más marcada en la zona de colinas. Además, muchas casas están aisladas al igual que granjas.
El número de personas que ha debido abandonar sus hogares en Emilia-Romaña se elevó a más de 36.600, cuando eran 15.000 el viernes. La mayoría, 27.775, en la zona de Rávena. El número de municipios afectados se acerca al centenar. La consejera de Protección Civil de Emilia-Romaña, Irene Priolo, comentó: “El territorio está bombardeado, visto desde arriba es impresionante. Trabajamos para hacer un censo, un mapeo” de los daños.