Un depósito de armas del Ejército albanés estalló ayer en una serie de explosiones y las autoridades dijeron que temían que docenas de miembros de su personal, incluidos especialistas estadounidenses, podrían haber muerto.

Un depósito de armas del Ejército albanés estalló ayer en una serie de explosiones y las autoridades dijeron que temían que docenas de miembros de su personal, incluidos especialistas estadounidenses, podrían haber muerto.
La explosión ocurrió en la aldea de Gerdec, a unos 10 kilómetros al norte de Tirana, la ciudad capital, y fue escuchada a más de 50 kilómetros de distancia. El ministro de Salud Nard Ndoka dijo que por lo menos 200 personas, muchas de ellas niños, resultaron heridas. La mayoría son civiles afectados por la enorme onda expansiva que golpeó los pueblos cercanos y a los coches que pasaban por la autopista adyacente.
Equipos albaneses y estadounidenses estaban trasladando munición obsoleta almacenada en la base cuando comenzó la deflagración. La Otán ya había advertido sobre la peligrosidad de ese armamento. La base es un punto básico de almacenamiento del arsenal de la dictadura albanesa de la era estalinista.
"No sabemos el número exacto de víctimas", declaró Juela Mecani, la portavoz del primer ministro, Sali Berisha. "Tememos lo peor para tres equipos, cada uno de 21 personas. Varios eran estadounidenses", agregó.
La embajada de Estados Unidos en Tirana dijo que no podía confirmar la presencia de personal militar norteamericano en el lugar.
Anoche se habían recuperado cuatro cadáveres y los servicios de emergencias estaban trabajando para buscar más muertos y heridos. Unas 200 personas recibían tratamiento en hospitales de Tirana.
"Diez de ellos están graves y muchos están en shock", declaró el ministro de Sanidad, Nard Ndoka.
Informaciones de medios locales dijeron que muchos habían sufrido quemaduras, contusiones, fracturas y cortes con cristales y metralla.
"Muchas mujeres y niños están aterrados, abandonan el sector a pie por la carretera", dijo un camarógrafo en el lugar. "Hay autos con los vidrios rotos abandonados en el camino", agregó.
Algunos reportes dijeron que residentes de la aldea de Gerdec cercana al polvorín se habían refugiado en búnkers de concreto construidos por el fallecido dictador estalinista Enver Hoxha, mientras otros huían hacia las montañas. (Reuters)



